Anécdota de Ramón María del Valle-Inclán

Nuestro querido escritor Ramón María del Valle-Inclán, definido por Primo de Rivera como «eximio escritor y extravagante ciudadano», fue multado en cierta ocasión con 250 pesetas por realizar unos comentarios jocosos sobre el Régimen.  Es conocida la tozudez de nuestro querido escritor, así que, como cabía de esperar, no puso las cosas fáciles y se negó a abonar la multa. Al no pagar la cantidad exigida por las autoridades recibió una visita en su casa para ser detenido y trasladarle a la prisión.

   Según el relato de Gómez de la Serna los hechos ocurrieron así:

«Muy de mañana apareció la policía en su casa.
Don Ramón, que casi se acababa de acostar, comenzó a gritar desde la cama:


—¡Que se vayan! Estas no son horas de detener a nadie…
Los agentes insistieron, y entonces don Ramón les gritó:
—Necesito que me traigan un mandamiento judicial, y además yo no me levanto mas tarde.


Los agentes se fueron a pedir nuevas órdenes y el mandamiento apetecido, volviendo al poco rato con el papel sellado y con la orden de levantarle, vestirle y llevársele. (Así se llevaron los alguaciles de trasantaño, casi en camisa, a Lope, y también, sin dejarle buscar la capa, a don Francisco de Quevedo).  Don Ramón leyó el papel y oyó las órdenes del ministro.

—Bien: por de pronto, yo no me muevo de la cama, pueden ustedes venir cuando me levante, y agreguen a ese tiempo las dos horas de sueño que me

han quitado.

Los policías aguardaron un largo rato y por fin entraron en la alcoba dispuestos a todo.

—Bueno… Vistanme… Ya lo ha dicho su jefe.

Los policías comenzaron a ponerle los calcetines, pero Valle, impaciente, exclamó:

—Basta, basta… Seguiré vistiéndome yo… Como acto de fuerza ya está bien.

Y recordando los versos proverbiales, dijo: «He vivido lo bastante para no ser arrogante cuando no lo puedo ser.»
Pronto estuvo vestido, hizo un paquete con libros y muchas cuartillas, «para escribir el Quijote en la cárcel» y salió para el juzgado.


Allí el juez le preguntó formulariamente:

—¿Cómo se llama usted?
—¡Qué cómo me llamo yo! —gritó don Ramón—. ¡Habráse visto insolencia parecida…! El que no sabe cómo se llama usted soy yo.


—¿Su profesión?
— Escritor. ¿No lo sabía usted?
— ¿Sabe leer y escribir?
—No.
— Me extraña la respuesta —dijo el juez con sorna—.
— Pues más me extraña a mi la pregunta… Y ya no voy a responder más… Mande llamar a sus esbirros y que me den tormento


El juez sonrió y acortó el acta mandándole a la cárcel, donde estuvo don Ramón muy pocos días, una quincena exacta.»

3 thoughts on “Anécdota de Ramón María del Valle-Inclán

  • Reply wilmer 28 abril, 2017 at 17:08

    Y qué paso luego?

    • Reply admin 28 abril, 2017 at 17:13

      El juez dictó sentencia y pasó Valle-Inclan 15 días en prisión.

  • Reply Salvador Ruiz de Zuazu 26 octubre, 2018 at 14:15

    Un precedente (hispánico) de Thoreau, quién también se negó a pagar (en su caso, un impuesto) y por ello ingresó en prisión…

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