España sufre una maldición

[vc_row][vc_column][vc_column_text]

   España sufre un maldición y el remedio para ese maldición es la necesidad de desarrollar el patriotismo cultural y el espíritu crítico. Esa maldición se podría clasificar en las maldiciones de carácter histórico. En nuestro país, desde el enfrentamiento entre los visigodos hasta los debates políticos, no se califica al oponente como un adversario con quien debatir ideas, se considera un enemigo al que hay que apartar y acabar con el, sea como sea.

   Voy a usar un término que hoy en día ha perdido todo valor: patriota. Si, hay que ser patriota, pero patriota de los de verdad, no de los que el 6 de diciembre sale orgulloso a la calle ondeando su bandera al viento y luego llega a casa y absorbe toda la información a su alrededor sin filtro ninguno, no. Hay que ser patriotas de la cultura. El patriotismo cultural es aquel que su objetivo final es servir a los ciudadanos para hacerlos mejores.

   Hay una máxima que se cumple de forma inexorable: un pueblo educado es un pueblo libre, y un pueblo libre es más difícil de manipular por los demagogos, los hipócritas y los extremistas.

   Durante el siglo XVIII el pueblo cometía un delito del cual era inocente. La persona analfabeta era inculta y fanática, pero porque los medios de los que disponía no le permitían ser otra cosa, pero hoy en día, con los medios de los que disponemos no hay excusas. Somos culpables del delito.

   En aquellos siglos pasados teníamos dos elementos en España que frenaron nuestro avance hacia una sociedad más culta, más libre: el trono y el altar. Es cierto, ya que negarlo sería faltar a la verdad, que habían eclesiásticos progresistas y promotores de la ilustración, pero por otra parte está la Iglesia como institución, y ella puso freno a cualquier intento progresista.

   Uno de los mayores errores, en mi opinión, que cometimos como nación, y el cual le lleva a uno plantearse qué habría sido de España si no se hubiese cometido, es haber luchado contra el mal llamado «Pepe Botella, Jose Bonaparte», para defender la monarquía borbónica. Defendimos el oscurantismo frente a la ilustración francesa. ¿Cuales habrían sido las consecuencias si llega a establecerse las luces en España?

   En otros países tuvieron sus ilustrados, personas que destacaron en el mundo de la ciencia, la literatura, la filosofía y la política, nosotros no los tuvimos. Las personas que querían establecer la ilustración y el progresismo no se atrevieron a destacar, pues el trono y el altar pesaba mucho sobre ellos.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»Cultura y folclore «][vc_column_text]

   En la actualidad, como comentaba anteriormente, no tenemos los problemas que tenían en el siglo XVIII. El analfabeto que es inculto y extremista es culpable de ello. Actualmente disponemos de muchos medios como bibliotecas públicas, Internet, foros de cultura y cine, sin contar conque el trono y el altar no pesan como antes.

   ¿Cuál es el problema que tenemos pues? Ser ignorantes y confundir folclore con cultura. Se llama folclore al conjunto de tradiciones, leyendas, costumbres y creencias, mantenidos por la tradición. La cultura es el conjunto de conocimientos que permite desarrollar el juicio crítico. Hoy en día, un debate que está muy de moda, llamar a la tauromaquia «cultura», es una barbaridad mayúscula. Forma parte del folclore porque la cultura es todo aquello que educa y ayuda a un individuo a ser mejor.

   La política por otro lado presenta el mayor de todos los problemas de la maldición que asola España. La política se ha superpuesto a todos los elementos de la sociedad, cuando la política debe ser una herramienta de la cultura. Hoy en día la política ha secuestrado la cultura, convirtiéndolo en un elemento al servicio del poder.

Todos aquellos patriotas de la cultura que destacan en España son ninguneados, no ensalzados; silenciados, no escuchados, del mismo modo que ocurrió en el siglo XVIII, y hasta que los ciudadanos de España no sean conscientes de la maldición que nos asola, seguirá así, por los siglos de los siglos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»Cambiar es posible»][vc_column_text]

   Cambiar es posible. Disponemos de todos los medios para hacerlo. Olvida lo que diga el resto, olvida lo que te digo pues es sólo mi opinión, lo que no sepas por ti mismo no lo sabes. El juicio heredado es un absurdo, el espíritu crítico es el motor que empuja a un individuo a desarrollarse, sólo así cada uno alcanzará sus propias conclusiones. Desarrolla el espíritu crítico y deja a un lado los discursos elocuentes, rimbombantes y bonitos, sólo son cantos de sirena elaborados con un fin oculto: ganar tu confianza.

   La cultura y el espíritu crítico salvarán a España de su maldición: renegar del patriotismo cultural. Esta es mi humilde opinión, que será errónea o acertada, eso que lo juzguen aquellos con espíritu crítico y que son patriotas de la cultura, porque yo no puedo hacerlo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

2 thoughts on “España sufre una maldición

  • Reply Fernicalo 14 febrero, 2018 at 19:53

    Saludos,

    Suscribo tu artículo casi en su totalidad. La responsabilidad individual es innegable y, pese al instinto victimista de nuestros días, ineludible.

    Por otra parte, ¡qué certero eres al apuntar a la política! Da igual cuánto miremos atrás. Salvo contadas y tristes ocasiones (especialmente en el Siglo XX), jamás la política había sido tan voraz con la cultura. Sólo desea aquella que justifica sus ideas y enaltece a sus Santos. Sólo alimenta la que afirma lo que ella, la política, ya daba por cierto desde su altar moral. El mismo drama arrastra a la ciencia, señalada cuando no responde a las necesidades ideológicas de turno. En escapar de ello, de esa tiranía, nos jugamos al libertad.

    En referencia a las causas, la culpa histórica no me parece tan clara como tan a menudo se ha afirmado (desde todos los frentes). No defenderé yo a la Iglesia, pero probablemente su papel no sea tan relevante para explicar el supuesto «atraso cultural» español. Por mucho que se haga la vista gorda, no fueron menores las censuras e inquisiciones de la Europa protestante, y nunca éstas lograron coartar la publicación de las llamas del pensamiento (ni aquí, ni allí). Por ello, y tras haber leído «Imperiofobia y Leyenda Negra» de Elvira Roca, creo que debemos reflexionar más profundamente sobre los motivos de los problemas culturales que afrontamos. Quizás porque, el reconocernos como «un paso atrás» en este ámbito, es parte de esa externalización de la culpa que nos impide ser dueños de nuestro futuro.

    Gracias por tu devoción a los libros,
    Fernando

    • Reply admin 14 febrero, 2018 at 19:59

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo pienso que pecamos demasiado tratando de ser víctimas. Debemos empezar a asumir nuestra responsabilidad y enfrentar el problema cada uno como pueda. Todos juntos, ladrillo a ladrillo, construiremos una sociedad mejor. Por muy pequeño que parezca el esfuerzo, sea cual sea, ayuda. Voy a tomar nota Imperiofobia y Leyenda Negra. Me llevan llamando la atención hace tiempo, siempre que voy a una librería me paro a ojearlos. Creo que acabaré por comprarlos.

      Muchas gracias por tu tiempo para escribirme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: Content is protected !!