Fahrenheit 451. Ira y fuego

451º Fahrenheit: la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde.

Ray Bradbury
Fahrenheit 451
Editorial DEBOLS!LLO
180 páginas
12,95€

Reseña

Alguien debería llamar a Zygmunt Bauman y decirle que se le ha derramado un poco de Modernidad Líquida en Fahrenheit 451. ¡Qué distopía más trepidante! Tiene todos los elementos que debe tener una distopía, pero antes de desgranar la obra sería interesante contextualizarla. El año 1947 es clave para la historia del mundo pues marca el inicio de la Guerra Fría. Dos grandes potencias mundiales enfrentadas y bajo la amenaza constante de destruirse mutuamente. Seis años más tarde del inicio del conflicto Ray Bradbury publica Fahrenheit 451. La obra ha nacido y crecido bajo la influencia de la Guerra Fría, y esto se percibe a lo largo de toda la obra.

En las primeras páginas de la obra ya el autor nos dice que hay un conflicto entre América y el resto del mundo. Y esa amenaza se intensifica a medida que avanza la historia. En este bélico escenario vive una sociedad totalmente distópica. El individuo ha sido absorbido por la sociedad y toda señal de individualismo ha quedado reducida a la nada. La idea de felicidad se basa en abrazar la ignorancia, de modo que sin preocupaciones intelectuales uno puede abrazar la falsa idea de felicidad que desde el gobierno defienden.

Los poderes de este estado quieren que el orden establecido prevalezca y para ello necesitan que los ciudadanos de este distópico país no tengan inquietudes intelectuales. Una persona culta es un peligro para ese orden. Para evitar que sus ciudadanos lleguen a plantearse preguntas los estudios de humanidades han sido eliminados. Y con ellos los libros.

Los libros son el punto más importante de esta historia. La censura es tan férrea que todos han sido prohibidos y cualquier persona que cometa la insensatez de guardar libros en su casa corre el riesgo de que el equipo de bomberos, reasignados a la labor de destruir libros, acuda a su casa y reduzca a cenizas todas sus pertenencias a cenizas. La historia comienza con una de esas intervenciones del equipo de bomberos, y entre ellos está nuestro simpático protagonista, Guy Montang. ¿Querrás seguir sus pasos por las calles de una de las distopías más famosas de todos los tiempos?

Sinopsis de la editorial

Fahrenheit 451 ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos, para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag esta prohibido pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza…

Citas

  • «Llevaba su felicidad como una máscara, y la muchacha se había marchado con su careta y no había manera de ir hasta su puerta y pedir que se la devolviera».
  • «—La gente no habla de nada.
    —¡Oh, de algo hablarán!
    —No, de nada. Nombran una serie de automóviles, hablan de ropa o de piscinas y dicen que es estupendo. Pero todos comentan lo mismo y nadie tiene una idea original».
  • «Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos ni imaginar para que una mujer sea capaz de permanecer en una casa que arde».
  • «Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches; todo ello en cámara lenta. Luego, en el siglo XX, se acelera el movimiento. Los libros, más breves; condensados boletines, tabloides… Todo se reduce a la anécdota, el final brusco».
  • «Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo de un hombre culto».
  • «Soy uno de los inocentes que podría haber levantado la voz cuando nadie estaba dispuesto a escuchar a los «culpables», pero no hablé y de este modo me convertí, a mi vez, en culpable».
  • «Los libros solo eran un receptáculo donde almacenábamos una serie de cosas que temíamos olvidar. No hay nada mágico en ellos. La magia únicamente está en lo que dicen los libros, en cómo unían los diversos aspectos del universo hasta formar un conjunto para nosotros».
  • «Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que somos. Son la guardia pretoriana de César, susurrando mientras tiene lugar el estruendoso desfile: «Recuerda, César, que eres mortal»».
  • «Esta época hace más caso de un tonto con oropeles que de un santo andrajoso de la escuela de la sabiduría».
  • «»La tontería de confundir una metáfora con una prueba, un torrente de verborrea con un manantial de verdades básicas y a sí mismo con un oráculo es innato en nosotros», dijo Paul Valéry en una ocasión».
  • «Sin embargo, recuerde que el capitán pertenece a los enemigos más peligrosos de la verdad y la libertad, al sólido e inconmovible ganado de la mayoría. ¡Oh, Dios! ¡La terrible tiranía de la mayoría!».

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