George Orwell: 1984

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George Orwell, 1984. Barcelona, DEBOLS!LLO, 2016, 350 pp.

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    George Orwell poseyó una de las voces más lúcidas y ricas en matices del siglo XX: estudiante en Eton, policía imperial británico en Birmania, lavaplatos en París, librero en Londres, miliciano del POUM, corresponsal de la BBC, editor literario y columnista. Vertió toda su experiencia en crónicas, ensayos y novelas de lectura imprescindible.

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    En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos… hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

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    Una obra que tendría que ser leída por todo el mundo, punto. 1984 representa la versión moderna del totalitarismo, un estado autoritario 2.0. La piedra angular del estado es El Partido, dividido en cuatro ministerios: el ministerio del amor, el ministerio de la paz, el ministerio de la verdad y el ministerio de la abundancia. Cada uno de esos ministerios son lo opuesto de sus nombres. El ministerio del amor se encarga de torturar a los disidentes, el de la paz promueve la guerra, el ministerio de la verdad es el responsable de divulgar la mentira como verdad y eliminar la verdad; y el ministerio de la abundancia es el de la pobreza, un sistema económico basado en ahogar a la clase baja y a la clase media.

    Por si esto no fuera poco el ministerio se ha encargado de estar presente en todos los aspectos de la vida diaria actuando a través de la Policía del Pensamiento. En todos los hogares hay instalado una pantalla de televisión capaz de emitir y recibir imágenes. A la vez que el gobierno les bombardea con propaganda, les vigila desde sus pantallas. Cada movimiento queda vigilado, cada susurro es escuchado, cada uno de los gestos es analizado por especialistas, y cada paso queda registrado. Con quién hablas, cómo lo dices y cómo gesticulas puede llevarte a la muerte; incluso este gobierno se encarga de controlar lo que uno piensa y lo que uno cree.

    El escenario de la obra es Londres, pero no el que conocemos hoy en día, esta ciudad es deprimente, apenas queda comida y lo que queda es repugnante, no hay calzado ni ropa, la ciudad está vieja y se cae a pedazos. La sociedad además está dividida en tres clases sociales: Partido Interior, un 2% de la población; Partido Exterior, un 13% de la población; y por último La Prole, considerados casi como ganado, un 85% de la población. Por encima de la podredumbre destaca el edificio del partido. Una gran mole piramidal que recuerda en todo momento la presencia del partido, y por si eso fuera poco, también te recuerda que el partido de vigila con un cartel que está por todas partes en donde puede verse el rostro del líder y un lema que reza:

«El Gran Hermano te observa.»

   Esta obra es una magnífica representación del totalitarismo más extremo. Con ella puedes vivir en una ciudad en donde el gobierno ha acabado con la libertad en todas sus formas. Desde los actos de la vida diaria hasta lo más profundo de tu mente. No hay lugar al que no puedan llegar, ni persona a la que no puedan corromper. Es interesante porque se vive el totalitarismo a través de un personaje que no está abducido por el complejo engranaje del partido. El análisis, la crítica y las reflexiones que hace son las típicas que nos podríamos hacer tu y yo si viviéramos bajo un régimen totalitario. La pregunta es… ¿podríamos vivir en un régimen totalitario sin corrompernos?

    Por desgracia la sociedad actual está haciendo que sea cada vez más necesario este tipo de lecturas. ¿Seríamos capaces de identificar un totalitarismo, o por el contrario lo apoyariamos creyendo que son los buenos? Mi mayor temor ha sido creer una mentira como si fuese verdad, apoyar a un político que no lo merece y tener una ideología que fuese en contra de los principios éticos y morales que nos hacen humanos. Si tienes inquietudes políticas y te gusta leer los clásicos, esta obra es para ti, si no tienes inquietudes políticas y no te gustan los clásicos, esta obra también es para ti.

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«Estar loco no le preocupaba demasiado: lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.» [Pp. 89]

«El sentido común era la peor herejía.» [Pp. 90]

«La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.» [Pp. 114]

«Los libros eran solo una mercancía que era necesario producir, como la mermelada o los cordones para los zapatos.» [Pp. 142]

«La privación sexual conducía a la histeria, y eso era muy deseable porque podía transformarse en ardor guerrero y adoración al líder.» [Pp. 145]

Era muy joven, pensó Winston, todavía esperaba algo de la vida.» [Pp. 147]

«Fue sólo una ilusión sin esperanzas.» [Pp. 161]

«A lo largo de la historia ha habido en el mundo tres clases de personas: las de clase alta, las de clase media y las de clase baja. Los objetivos de esos tres grupos son totalmente irreconciliables.» [Pp. 199]

«La conciencia de estar en guerra, y por tanto en peligro, hace que ceder todo el poder a una pequeña casta parezca una condición natural e inevitable para la supervivencia.» [Pp. 207]

«Los dos fines del Partido son conquistar toda la superficie de la tierra y acabar de una vez por todas con la posibilidad del pensamiento independendiente.» [Pp. 208]

«El ciudadano medio de Oceanía no llega a ver jamás a un ciudadano de Eurasia o Esteasia, y se le prohíbe el estudio de las lenguas extranjeras. Si se le permitiese entrar en contacto con forasteros, descubriría que son similares a él y que casi todo lo que le han contado sobre ellos son mentiras. El mundo estanco en que vive se rompería y el miedo, el temor, el odio y el fariseísmo de los que depende su moral podría evaporarse.» [Pp. 210]

«En el pasado la clase media había hecho revoluciones bajo la bandera de la igualdad, y a continuación había establecido una nueva tiranía nada más expulsar a la anterior.» [Pp. 216]

«Los nuevos movimientos surgidos a mediados de siglo tenían como objetivo declarado perpetuar la desigualdad y la falta de libertad.» [Pp. 217]

«Solo hay cuatro maneras en las que un grupo gobernante puede perder el poder. O bien es conquistado desde fuera, o gobierna con tanta ineficacia que las masas se rebelan, o permite que surja una clase media fuerte y descontenta o pierde la confianza en sí mismo y el deseo de gobernar.» [Pp, 220]

«El Hermano Mayor es el modo en que el Partido ha escogido mostrarse al mundo. Su función es ser un foco de amor, miedo y respeto, emociones que es más fácil sentir por un individuo que por una organización.» [Pp. 221]

«El conocimiento con la ignorancia, el cinismo con el fanatismo, es uno de los rasgos distintivos de la sociedad.» [Pp. 229]

«El poder no es un medio, sino un fin. Nadie instaura una dictadura para salvaguardar una revolución, sino que la revolución se hace para instaurar una dictadura.» [Pp. 278]

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