Homenaje Falangista a Lorca

En los medios franquistas el 11 de marzo de 1937 se rompió un largo silencio. Hasta la fecha ningún medio de los nacionalistas se pronunció acerca del asesinato de Federico García Lorca, hasta que un día el diario Unidad, de ideología fascista, publicaba un homenaje a Lorca. El título fue «A la España Imperial le han asesinado a su mejor poeta

Su autor fue Luis Hurtado Álvarez y en su homenaje, para poder ser publicado, mostró un Lorca que de haber seguido vivo se habría acercado a los postulados de la falange, algo totalmente alejado de la realidad y que el autor habría hecho de forma intencionada pues por todos era sabido que Lorca no tenía afiliación política alguna y tenía amigos tanto en la izquierda como en la derecha.

De Luis Hurtado Álvarez poco se sabía en 1937 y tras su publicación desapareció para evitar correr la misma suerte que corrieron Nemesio Sabugo Gallego y algunos colaboradores que acabaron detenidos por la publicación del homenaje. Pese a los años y tras una profunda investigación de la documentación que dejó Luis Hurtado se encontró varias obras de Federico García Lorca y en una de ellas podía leerse:

«A mi queridísimo amigo Luisito Hurtado perdido en esta selva de Madrid.

Con un abrazo de su amigo que no le olvida Federico Madrid 1936»

Entre los archivos de Ian Gibson, biógrafo de Federico García Lorca, hay una edición de «Oda a Walt Withman» publicada en México, muy exclusiva y que Lorca repartió entre sus amigos más cercanos y en ella puede leerse:

«Para Luis Hurtado Álvarez, recuerdo cariñoso de Federico García Lorca Madrid 1934»

Homenaje a Federico García Lorca publicado en el diario «Unidad»

 «A la España Imperial le han asesinado a su mejor poeta»

Conmovido por esta sucesión de formas que sólo la vida puede ofrecernos, en estos días furiosos de lluvia, de sol encadenado, en lo más íntimo de mi ser ha empezado a dolerme tu muerte. He podido, al fin, encontrarme; de vuelta de la guerra. He hallado de nuevo mi sensibilidad olvidada en mi pozo de hombre.

De librería en librería, he ido buscando tus libros, tus poemas. De una me llevaba el último ejemplar de tu Romancero gitano; de otra, Bodas de Sangre; en esta me decían que, hacía unos días, habían vendido los pocos libros tuyos que quedaban; en aquélla -la última-, compro cierta Antología que contiene tus más bellos poemas. Cuántas veces hemos reído juntos al hojear este libro, ese revoltijo de poetastros de todas clases. Mi peregrinación era como un homenaje a tu muerte. Algo así como la alegría que he sentido y no podré jamás escribir.

Yo firmo solemnemente nuestra amistad de entonces, por mi sangre derramada en la más altiva intemperie de un campo de batalla, que Falange Española, ni el ejército de España tomaron parte en tu muerte. La Falange perdona siempre; y olvida. Tú hubieras sido su mejor poeta, porque tus sentimientos eran los de Falange. Querías Patria, Pan y Justicia para todos. Quien se atreva a negarlo miente; su negación es el testimonio más exacto de quien jamás quiso saber de ti. Los hombres sólo nos conocemos cuando hemos llorado juntos muchas veces; cuando hemos convivido durante largo tiempo en la intimidad de las trincheras, allí donde florece la vida más alta. Te sabías poseedor del fuego, de la luz y de la risa. Tu calidad divina de poeta te elevaba sobre las mezquindades de la tierra y, sin embargo, rescatar a los hombres de la impiadosa realidad, redimir su triste vida condensar en ti el dolor de todos, era una de tus mayores preocupaciones y el eje de tu filosofía. Pero no todos podían comprenderte.

El crimen fue en Granada; sin luz que iluminara ese cielo andaluz que ya posees. Los cien mil violines de la envidia se llevaron tu vida para siempre. Tu cuerpo gigantesco se derrumbó, medroso, ante el golpe brutal de adormidera de los cuchillos de tus enemigos; tu cuerpo gigantesco, faraónico se batió con la inercia en dos mitades y caíste a los pies de tu asesino, tal vez en una isla evidente de poesía. Eras poeta, vivías en tu mundo. Amabas a los hombres, a los pájaros, las naranjas de sal y los corales… Tenías que morir o claudicar tu luz; volver a sus dominios de bandera y de estímulo o entregar tu mirada y tu corcel poético a los verdugos de la poesía, a esos dueños del cieno que no ven más que el mundo, y odiaban a muerte tu frente cuajada de luceros.

Tenías que morir… Eras poeta. Como en tu “Elogio a Doña Juana la Loca. Granada era tu lecho de muerte/Los cipreses tus cirios/La sierra tu retablo. Se desplomó tu cuerpo para siempre y se borró tu risa de los mapas: y la tierra tembló a través de tus manos de agonía al sentir la llegada de tu espíritu. Y sin embargo no puedo resignarme a creer que has muerto; tu no puedes morir. La Falange te espera; y su bienvenida es bíblica. Camarada, tu fe te ha salvado: Nadie como tú para sintonizar con la doctrina política y religiosa de la Falange, para glosar sus puntos, sus aspiraciones.

A la España Imperial le han matado su mejor poeta, García Lorca. Falange española, con el brazo en alto, rinde homenaje a tu recuerdo lanzando a los cuatro vientos su PRESENTE mas potente.

Tu cuerpo ya es silencio, silencio mudo y sombrío: pero sigues viviendo intensamente vivo, en las formas que laten y en la vida que canta; apóstol de la luz y de la risa. Andalucía y Grecia te recuerdan. ¡Arriba España!


 Luis Hurtado Álvarez

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