El Kalevala. La cultura como renacimiento de una identidad.

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   En una remota región formada por aldeas pequeñas y grandes lagos se forjó la identidad de un país. A caballo entre Finlandia y Rusia se encuentra Viena Karelia. En esta región habitada por ancianos, cuyos hijos se fueron en busca del mundo moderno, se conservó una de las mayores epopeyas de la historia, El Kalevala.

   En esta alejada región aún se puede escuchar el canto épico de El Kalevala, La tierra nativa de los héroes. Esta obra se considera patrimonio cultural finlandés. Jussi Huovinen es el último gran trovador rúnico de Viena Karelia. Cuando era pequeño aprendió el ciclo de cantos escuchando a sus mayores, y gracias a ello memorizó gran parte del Kalevala. El día que Jussi fallezca será como si una gran biblioteca se volviese ceniza. La pérdida de lenguas es un problema actual. El antropólogo Wade Davis afirmó que a principios del siglo XX se hablaban más de 6000 lenguas, hoy en día tan sólo se habla 3000 lenguas. Una lengua no es sólo un vocabulario o un conjunto de reglas gramaticales, una lengua es un reflejo del verdadero espíritu humano, y cuando una lengua muere perdemos un elemento vital de los sueños humanos.

   El ciclo de cantos del Kalevala se aprende cuando se es un niño, escuchando a los ancianos de la aldea recitar. El Kalevala es una obra universal. La mayoría de los acontecimientos que se pueden experimentar en la vida del ser humano están reflejados la obra. El Kalevala es una narración paralela a la historia de los finlandeses que emigraron hacia el norte a finales de la última glaciación.

   Los orígenes de la lengua y la saga épica datan de un periodo nómada. Se remonta al tiempo de los chamanes, a los tiempos preagrícolas de Finlandia, se remonta a un tiempo en donde la gente no contaba con la palabra escrita, en que la gente se nutría de la poesía, de la tradición oral, donde la lengua era creada por los trovadores. Una de las teorías que explican la métrica del Kalevala afirma que el ciclo de cantos procede del ritmo de los cantos que acompañaban a los remeros en los lagos de Karelia.

   Con el dominio sueco en Finlandia a finales de la Edad Media, el Kalevala se perdió. En el siglo XIX los finlandeses más cultos hablaban sueco. Fue en este siglo cuando un médico rural, Elias Lönnrot, viajó a las lejanas tierras de Karelia en la década de 1830. En Karelia era el único lugar del mundo donde aún se podía escuchar los ciclos de los cantos rúnicos.

   Lönnrot tomó nota de los cantos rúnicos y rescato del olvido la tradición. Organizo todo el ciclo de cantos en una historia lineal y la llamó Kalevala. Esta mitología finlandesa dio al pueblo finlandés una identidad a la que abrazarse. De no ser por el Kalevala, Finlandia no tendría independencia ni lengua, según Marka Nieminen. Hoy en día se cantan fragmentos del Kalevala en eventos públicos, incluso en las escuelas los niños aprenden a recitar algunos versos.

   Los temas del Kalevala impregnan la fiesta de la Luz finlandesa. En una tierra en donde los inviernos son largos y oscuros, el día más largo del año es especial, y por ello recitan versos del Kalevala.

   En esta obra se encuentran temas eternos y arquetípicos. El héroe del Kalevala es un anciano jefe sabio, que emplea el poder de las palabras para conjurar hechizos mágicos. Wainamoinen, como se llama el anciano, usa sus conjuros para ayudar a su pueblo.

El Kalevala

   Se considera un poema épico. Como hemos dicho con anterioridad, el poema épico fue compilado por el médico Elias Lönnrot en el siglo XIX basándose en fuentes del folclore finlandés. El Kalevala representa una obra fundamental, cuyas reminiscencias y conceptos metafísicos desvelan el pasado mítico del pueblo finlandés, del mismo modo que lo hizo en su momento los cantares de gestas medievales como el Cantar de Roldán, el Cantar del Mio Cid o Beawulf.

   Se publicó por primera vez en el año 1835, compuesto por un total de 5.052 versos, divididos en 32 poemas. La edición final, publicada en 1849 se compone por 23.000 versos divididos en 50 poemas. La epopeya épica de El Kalevala se erige en un mundo habitado por héroes humanos y divinos.

   Väinämöinen, el anciano sabio, vive enamorado de la doncella Pohjola; por el contrario Lemminkäinen, es un galán, que se enfrenta a desafíos y desgracias, evidenciando en sus actos su parte más humana e ingenua. Al igual que Kullervo, el pastor, que entre correrías y algaradas representa al héroe trágico, con un fuerte sentimiento por la vida, pero condicionado por sus entuertos. No obstante, de todos los héroes que aparecen en la obra, Joukahainen es el más ingenuo. Vive con predisposición a ponerse a prueba, pese a saber que las va a perder, como ocurre en cierta ocasión cuando reta a Vainämoinen en un reto de sabios.

   En la obra traducida por Joaquín Fernández y Ursula Ojanen, se puede leer:

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Ya está el camino señalado
se abre una nueva senda
ante cantores más ilustres,
bardos más ricos en canciones
entre los jóvenes que crecen,
entre la estirpe adolescente.

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