La poesía árabe clásica II: la qasida.

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   La qasída podría haberse gestado en el siglo V, en la orilla este del Éufrates, a caballo entre el Imperio Persa y el Imperio Bizantino. El nacimiento de la qasida tuvo como consecuencia el perfeccionamiento de la poesía rimada, saȳ’. Este sistema prosódico fue registrado por el filólogo de la ciudad de Basora, al Jalīl ibn Ahmad, en el año 791, del siguiente modo:

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  • La longitud de la qasida es de 30 y 100 versos.
  • Los versos de la qasida están sujetos a una métrica basada en el encadenamiento de sílabas largas y breves, siendo su unidad básica el pie. El encadenamiento de determinados pies, siendo en total ocho, en determinada combinación forma el metro de la qasida. En total existen dieciséis metros registrados por al-Jalīl. Este tipo de prosodia podría haber nacido de la imitación del paso de los camellos. El camellero ajustaría el ritmo del verso al paso del camello. De esta forma nació el verso más simple, el raȳaz. Es muy común este tipo de verso en los poemas espontáneos e improvisados.
  • En la qasida cada verso se compone por dos hemistiquios separados por una cesura. Los dos hemistiquios del primer verso tienen la misma rima. Ello determinará el tipo de rima que tendrá el poema.
  • La qasida es monorrima, por ello se conoce cada casida por el nombre de la letra en que rima, de esta manera los poemas con rima lām se conoce por lāmiyya; los poemas con rima nūn se conoce por nūniyya, y así con el resto de letras.
  • Una de las características más conocidas de la qasida es su concisión y la comparación como recurso principal.

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   El contenido de la qasida es muy caracterísitco y reconocible. Está compuesta por tres partes: nasīb, rahīl madīh, y siempre se estructura en este orden. La primera parte, el nasīb, consiste en un prologo de carácter amoroso en el que el poeta expresa su lamento en presencia de los restos del campamento. Esos restos fueron abandonados por su amada en su desplazamiento por el desierto. La contemplación de estas ruinas le genera nostalgia, y el recuerdo lo lleva a realizar un retrato de la amada. Los restos del campamento se compara a los tatuajes o a las escrituras. La descripción de las ruinas, como la descripción de la amada, se sujeta a estereotipos fijados que se repiten continuamente, llegando a convertirse en un cliché con los siglos.  Es por eso que la amada tendrá un talle fino y una caderas destacables, mirada lánguida y cuello esbelto. Por lo general la mujer en este tipo de poemas no es una mujer en sí, sino que se trata de una evocación de los deseos.

   El Rahīl es la segunda partte de la qasida. En esta parte se describe el viaje que realiza el poeta en pos de su amada. El poeta viaja a través del desierto, dotando al paisaje de vida, animándolo como un lienzo, con descripciones de incursiones armadas, cacería y ruinas del desierto. Los animales que más se describen en este tipo de poesía son el camello y el caballo, y como animales salvajes a los ónix y onagros, chacales, vacas, avestruces y leones.
Cabe precisar que en esta segunda parte de la qasida, cuya longitud es mayor, la descripción es minuciosa y documentada. Es curioso ver cómo en este tipo de poesías el poeta se dirige al camello como safīnat al-barr, «navío del desierto». Del mismo modo la presencia de topónimos, como oasis, cerros, etc… son abundantes.

   El Madīh, la tercera y última parte de la qasida, es una loa o panegírico dedicado al mecenas o señor de turno. Este tipo de panegíricos tienen como función perpetuar su protección, ya sea económica o política. Este tipo de virtudes se reúnen bajo un modelo de comportamiento llamado : muruwwa, «La hombría», que incluye la generosidad, magnanimidad, la fortaleza ante la adversidad y la bravura. Es muy común ver cómo se compara al guerrero con el león y la generosidad con la lluvia. En algunos poemas, a veces incluso aparece ambas partes, puede verse la Hiȳā, «la sátira», dirigida contra los enemigos del mecenas.

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   El famoso filólogo, Ibn Qutayba, que vivió en la Bagdad del siglo IX, afirmaba que el poeta por excelencia era aquel que sabía mantener el equilibro entre las distintas partes del poema y pasar de una parte a otra de forma natural, sin brusquedad.
Como tema omnipresente a lo largo de toda la qasida aparece la jactancia, fajr, del propio poeta y el elogio a las cualidades de su tribu. Por último, como característica fundamental de la qasida, cabe reflejar la independencia semántica y sintáctica de cada verso. El verso es autónomo y autosuficiente, por eso cuando se cita una parte del poema no pierde sentido. Esta es una característica que añade mayor dificultad a la qasida por razones obvias.

   La temática de las mu’allaqat abarcan temas báquicos, cinegéticos y amorosos, y se trabajó de tal forma que a partir del siglo VIII se convirtieron en géneros completamente independientes (jamriyya, tardiyya y gazal). Además, otro de los temas que trabajaron los poetas «longevos», mu’ammarūn, es el de la hikma. La hikma  es una sentencia de carácter sapiencial, concisa, con reflexiones sobre el porvenir de los hombres y el sentido de la vida.

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