• Los libros más vendidos

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    Los libros más vendidos

       A principios de este año el portal Wikipedia ha publicado la lista de los cien libros más vendidos de la historia, además de los criterios que ha tenido en cuenta a la hora de confeccionarla, cosa que se agradece dado que no siempre es recomendable usar Wikipedia porque es difícil saber quién está detrás de cada entrada.

    La web asegura que las cifras en las que se han basado son fiables e independientes de cualquiera que pudiese dar información subjetiva. De la lista han quedado fuera los cómics y los libros de texto. Además dejan claro que algunos títulos que suelen aparecer en otras listas han quedado fuera porque las fuentes no eran fiables, como por ejemplo “El Conde de Montecristo” o “Un cuento de Navidad”.

    Del mismo modo han excluido obras como “la Biblia”, “el Corán” o el “Libro Rojo”, de Mao ya que estas obras se venden mucho, pero no a título individual, sino institucional.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Los 10 libros más vendidos. “][vc_column_text]

    LibroAutorIdioma originalPrimera EdiciónVentas aproximadas
    Don Quijote de la ManchaMiguel de CervantesEspañol1612500 millones
    Historia de dos ciudadesCharles DickensInglés1859Más de 200 millones
    El Señor de los AnillosJ.R.R. TolkienInglés1954150 millones
    El PrincipitoAntoine de Saint-ExupéryFrancés1943140 millones
    El HobbitJ.R.R. TolkienInglés1937Más de 100 millones
    Sueño en el pabellón rojoCao XueqinChino1759-1791Más de 100 millones
    Triple representatividadJiang ZeminChino2001100 millones
    Diez negritosAgatha ChristieInglés1939100 millones
    Las aventuras de Alicia en el país de las maravillasLewis CarrolInglés1865Más de 100 millones
    El león, la bruja y el armario.C.S. LewisInglés195085 millones

    [/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner width=”3/4″][vc_column_text]Enlace a la entra de Wikipedia donde podrás consultar la lista de los cien libros más vendidos.[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

  • España sufre una maldición

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       España sufre un maldición y el remedio para ese maldición es la necesidad de desarrollar el patriotismo cultural y el espíritu crítico. Esa maldición se podría clasificar en las maldiciones de carácter histórico. En nuestro país, desde el enfrentamiento entre los visigodos hasta los debates políticos, no se califica al oponente como un adversario con quien debatir ideas, se considera un enemigo al que hay que apartar y acabar con el, sea como sea.

       Voy a usar un término que hoy en día ha perdido todo valor: patriota. Si, hay que ser patriota, pero patriota de los de verdad, no de los que el 6 de diciembre sale orgulloso a la calle ondeando su bandera al viento y luego llega a casa y absorbe toda la información a su alrededor sin filtro ninguno, no. Hay que ser patriotas de la cultura. El patriotismo cultural es aquel que su objetivo final es servir a los ciudadanos para hacerlos mejores.

       Hay una máxima que se cumple de forma inexorable: un pueblo educado es un pueblo libre, y un pueblo libre es más difícil de manipular por los demagogos, los hipócritas y los extremistas.

       Durante el siglo XVIII el pueblo cometía un delito del cual era inocente. La persona analfabeta era inculta y fanática, pero porque los medios de los que disponía no le permitían ser otra cosa, pero hoy en día, con los medios de los que disponemos no hay excusas. Somos culpables del delito.

       En aquellos siglos pasados teníamos dos elementos en España que frenaron nuestro avance hacia una sociedad más culta, más libre: el trono y el altar. Es cierto, ya que negarlo sería faltar a la verdad, que habían eclesiásticos progresistas y promotores de la ilustración, pero por otra parte está la Iglesia como institución, y ella puso freno a cualquier intento progresista.

       Uno de los mayores errores, en mi opinión, que cometimos como nación, y el cual le lleva a uno plantearse qué habría sido de España si no se hubiese cometido, es haber luchado contra el mal llamado “Pepe Botella, Jose Bonaparte”, para defender la monarquía borbónica. Defendimos el oscurantismo frente a la ilustración francesa. ¿Cuales habrían sido las consecuencias si llega a establecerse las luces en España?

       En otros países tuvieron sus ilustrados, personas que destacaron en el mundo de la ciencia, la literatura, la filosofía y la política, nosotros no los tuvimos. Las personas que querían establecer la ilustración y el progresismo no se atrevieron a destacar, pues el trono y el altar pesaba mucho sobre ellos.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Cultura y folclore “][vc_column_text]

       En la actualidad, como comentaba anteriormente, no tenemos los problemas que tenían en el siglo XVIII. El analfabeto que es inculto y extremista es culpable de ello. Actualmente disponemos de muchos medios como bibliotecas públicas, Internet, foros de cultura y cine, sin contar conque el trono y el altar no pesan como antes.

       ¿Cuál es el problema que tenemos pues? Ser ignorantes y confundir folclore con cultura. Se llama folclore al conjunto de tradiciones, leyendas, costumbres y creencias, mantenidos por la tradición. La cultura es el conjunto de conocimientos que permite desarrollar el juicio crítico. Hoy en día, un debate que está muy de moda, llamar a la tauromaquia “cultura”, es una barbaridad mayúscula. Forma parte del folclore porque la cultura es todo aquello que educa y ayuda a un individuo a ser mejor.

       La política por otro lado presenta el mayor de todos los problemas de la maldición que asola España. La política se ha superpuesto a todos los elementos de la sociedad, cuando la política debe ser una herramienta de la cultura. Hoy en día la política ha secuestrado la cultura, convirtiéndolo en un elemento al servicio del poder.

    Todos aquellos patriotas de la cultura que destacan en España son ninguneados, no ensalzados; silenciados, no escuchados, del mismo modo que ocurrió en el siglo XVIII, y hasta que los ciudadanos de España no sean conscientes de la maldición que nos asola, seguirá así, por los siglos de los siglos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Cambiar es posible”][vc_column_text]

       Cambiar es posible. Disponemos de todos los medios para hacerlo. Olvida lo que diga el resto, olvida lo que te digo pues es sólo mi opinión, lo que no sepas por ti mismo no lo sabes. El juicio heredado es un absurdo, el espíritu crítico es el motor que empuja a un individuo a desarrollarse, sólo así cada uno alcanzará sus propias conclusiones. Desarrolla el espíritu crítico y deja a un lado los discursos elocuentes, rimbombantes y bonitos, sólo son cantos de sirena elaborados con un fin oculto: ganar tu confianza.

       La cultura y el espíritu crítico salvarán a España de su maldición: renegar del patriotismo cultural. Esta es mi humilde opinión, que será errónea o acertada, eso que lo juzguen aquellos con espíritu crítico y que son patriotas de la cultura, porque yo no puedo hacerlo.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

  • Carta de Beethoven a Wegeler

    [vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Una de las mayores ironías de la historia fue Beethoven y la sordera. El destino fatídico y la injusticia  para con el compositor no pudo ser mayor. Fue al comienzo de su carrera como compositor, tras presentar su Primera Sinfonía, cuando comenzó a presentar los primeros síntomas. Pese a ello, conforme evolucionaba su sordera también lo hacía sus composiciones. Cómo vivio el compositor su sordera lo sabemos gracias a una carta de Beethoven a Wegeler.

       El British Medical Journal, tras haber analizado algunas de sus composiciones, estudiando las notas, los registros y los instrumentos, concluyó que su sordera influyó en sus composiciones. En sus primeras composiciones usaba las notas más agudas, pero poco a poco fue dando paso al uso de las notas más bajas y medias, a medida que su sordera avanzaba.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       No fue un acto inconsciente, Beethoven ya era consciente de la pérdida auditiva que sufría, y así quedó reflejado en una carta que envió en el año 1801 a su amigo, el médico Wegeler, cuando contaba con 21 años. En su carta quedó reflejada la angustia y la preocupación que asolaba al compositor a medida que perdía su sentido. El oído izquierdo fue el primero en verse afectado, para más tarde extenderse al oído derecho.

     

       Los amigos que tuvo Beethoven fueron consciente de ello y son varios los testimonios que tenemos que reflejan la preocupación que tuvieron con el compositor.

    [/vc_column_text][vc_column_text]   “…Debes saber que mi facultad más alta, mi oído, se ha visto grandemente deteriorada…”

    Carta a Karl Amenda 07 de 1801.[/vc_column_text][vc_column_text]

         …Por dos años, he evitado casi toda reunión social, porque me es imposible decirle a la gente “hable más fuerte, estoy sordo”…Si yo perteneciera a cualquier otra profesión esto sería más fácil, pero en la mía el hecho es algo aterrador…”

    Carta a Franz Gerhard Wegeler 06 de 1801

    [/vc_column_text][vc_column_text]

       En el teatro tengo que estar muy cerca de la orquesta para entender a los intérpretes y desde lejos no escucho las notas más altas de los instrumentos y las voces de los cantantes. A veces también me cuesta escuchar a las personas que hablan en voz baja. El sonido que se oye es cierto, pero no las palabras. Y, sin embargo, si alguien grita no puedo soportarlo

    Carta a Franz Gerhard Wegeler 06 de 1801

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_custom_heading text=”¿Cómo influyó su sordera en sus composiciones? “][vc_column_text]

       Cuando rondaba los 42 años había que dirigirse a él en voz alta, incluso se vio en la necesidad de tener que usar unas trompetillas para poder escuchar mejor, pero la sordera fue incrementándose, y se vio en la necesidad de tener que usar una libreta para comunicarse, su famoso Cuaderno de conversación.

       Hay una famosa anécdota en donde se cuenta cómo el director de orquesta, tras terminar de interpretar en mayo de 1824, en el teatro Kärntnertor, la 9ª sinfonía  hizo un gesto a su orquesta de desánimo, pues no percibió ninguna reacción del público. En ese momento, uno de los solistas se levantó y cogió del brazo a Beethoven, para que se girase, y cuando lo hizo vio a todo el teatro vienés en pie, pisoteando el suelo y aplaudiendo, ovacionando al compositor.

       Con 55 años su sordera fue total. Estando sordo desarrolló la capacidad de imaginar los sonidos en su mente y transcribirlos al papel. Las obras que compuso en su último periodo son de una complejidad asombrosa, tanto que los compositores actuales afirman que tocar una de sus últimas composiciones es equivalente a escalar el monte Everest sin oxígeno.

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_column_text]


    Como dijo el genial compositor al presentir el final de sus días…

    ¡Aplaudid amigos, la función ha terminado!


    [/vc_column_text][vc_single_image source=”external_link” custom_src=”https://image.ibb.co/cBAs3b/19d606012d08c0dc4969ff5e900e8431.jpg”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Carta de Beethoven a Wegeler”][vc_column_text]

    Mi bueno y querido Wegeler:

    ¡Cuánto te agradezco tu recuerdo y qué poco he hecho para ser digno de él!; pero tú eres tan bueno que por nada te disgustas, ni siquiera por mi imperdonable negligencia. Eres siempre el fiel, leal y bondadoso amigo. Yo no creo pudiera olvidar nunca a vosotros, que tan cariñosos habéis sido para mí. Momentos hay, en los que cerca de vosotros suspiro y a vuestro lado quisiera encontrarme y permanecer algún tiempo en tan dulce compañía. El recuerdo de mi Patria, la visión de la comarca donde por primera vez vi la luz del mundo, está tan presente dentro de mí como el día que me separé de vosotros. El día que pueda saludar a nuestro padre el Rhin será uno de los más felices instantes de mi existencia. ¿Cuándo será esto? No puedo aún decíroslo. Al menos os anticipo que me encontrareis más grande, y no hablo del artista, sino del hombre, que os parecerá mejor, más cumplido, y si el bienestar de mi país no ha aumentado, mi arte debe consagrarse a mejorar la suerte de los humildes. Tendrás alguna curiosidad por saber algo de mi situación. Pues bien, esta no va muy mal. Desde el año pasado, Lichnowsky, aunque te sea difícil creerlo, se ha mostrado conmigo como un amigo afectuoso y hasta las pequeñas incidencias existentes entre nosotros le han dado firmeza a nuestra amistad. Me ha señalado una pensión de 600 florines, que podré gozar, entre tanto no encuentre una posición que me convenga. Mis obras que compongo me producen mucho. Bien pudiera decir que superan los pedidos a mi capacidad de producción. Para cada obra se me presentan ofertas halagüeñas de seis o siete editores y, a veces, más. Y ya no regatean conmigo, pido lo que me parece, y pagan sin protesta. Esto no puede ser más encantador. Porque, por ejemplo, si algún amigo se encuentra apurado y el estado de mi bolsillo no me permite ayudarle enseguida, me lanzo al papel de música y en un abrir y cerrar de ojos, libro de cavilaciones al necesitado. En cuanto a mí sigo tan económico como siempre. Por desgracia, este pícaro diablo de la poca salud ha venido a afligirme. Hace tres años que mi oído se ha debilitado poco a poco. La causa de ello debe ser mi afección gástrica, que ya me atormentaba hace tiempo, como sabes, y que ha ido de mal en peor; estoy constantemente con trastornos intestinales y, por tanto, muy débil. Frank intentó tonificarme con reconstituyentes y trató mi oído con aceite de almendras. Pero “prosit” de nada ha servido, de nada¸ mi oído ha empeorado cada vez más y mi vientre ha seguido como antes. Todo ha marchado así hasta este otoño que acaba de pasar, en el que con frecuencia fui presa de la desesperación. Un médico lerdo me aconsejó baños fríos; otro más prudente, baños tibios del Danubio que me dieron un maravilloso resultado: mejoró el vientre, pero mi oído siguió lo mismo o tal vez peor. Este invierno mi estado ha llegado a ser intolerable: cólicos terribles me atormentaban, y sufrí una recaída completa. Así he seguido hasta el mes último, en que fui a ver a Vering porque pensé que mi enfermedad era más bien cosa de cirujano y, además, porque siempre tuve confianza en él. Consiguió casi del todo cortar los trastornos gástricos y me dispensó baños tibios del Danubio, en los que derramaba un licor tonificante. Me encuentro mejor y más fuerte, y únicamente me queda este zumbido y bramido de oídos que no me deja día y noche. Arrastro una vida miserable. Desde hace dos años, huyo de todo trato, porque no voy a decir a la gente que soy sordo. Si yo me dedicara a otra cosa, todavía esto podría pasar; pero siendo músico mi situación es terrible. ¡Qué dirían mis múltiples enemigos! Voy a darte una idea de esta extraña sordera mía: en el teatro necesito ponerme al lado de la orquesta, para oír a los actores. No me es posible percibir los tonos altos de los instrumentos ni de las voces, si estoy alejado. Y es sorprendente que no hayan notado mi defecto muchas de las personas con quien hablo, pues como soy tan distraído, todo se lo achacan a eso. Si se habla bajo, oigo pero no comprendo, y, por otro lado no puedo tolerar los gritos. Sólo Dios sabe lo que puede suceder. Vering dice que mejoraré, sin duda alguna, y que tal vez me cure por completo. Maldigo con frecuencia de mi existencia… Plutarco me ha traído la resignación. Quiero, sin embargo, si es posible, desafiar mi destino; pero hay momentos en mi vida en que me considero la más miserable de las criaturas. Te suplico no digas de esto a nadie, ni siquiera a tu Lorchen; a ti te lo confieso en secreto. Me sería grato escribieras a Vering sobre este asunto. Si éste estado dura, en la primavera próxima iré a verte; me alquilarás en sitio bello una casa de campo y volveré a ser un campesino durante seis meses. Puede que esto me siente bien. ¡Qué refugio más triste este de la resignación! Y sin embargo, es lo único que me queda. (Perdóname que entremezcle mis zozobras con mis preocupaciones). Steffen Breuning está aquí actualmente y casi siempre estamos juntos. Con él evoco sentimientos del pasado. Está hecho un verdadero hombre de bien, que sabe alguna cosa y tiene el corazón en su lugar. Quiero también escribir a la bondadosa Leonor. Nunca he olvidado a ninguno de vosotros, queridos amigos: a pesar de que no haya dado señas de vida; nunca ha sido mi fuerte la escritura, y mis mejores amigos han estado años enteros sin recibir noticias mías. No vivo más que “en mis notas”, y apenas término una obra cuando tengo que empezar otra nueva. De la forma que trabajo en la actualidad, tengo que terminar siempre tres o cuatro cosas a la vez. Escríbeme muy a menudo, buscaré un ratito para corresponderte. Saluda a todo el mundo de parte mía. Adiós; adiós mi bueno y leal Wegeler. Está seguro del cariño de tu Beethoven.

    L.V.Beethoven

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

  • Historia de al Andalus: musulmanes y cristianos

    [vc_row][vc_column][vc_column_text]

       La historia se concibe como un libro abierto cuyas páginas aparecen llenas de suciedad. Ante esta máxima la historia de al Andalus no se mantiene ajena. Dependiendo del punto de vista desde el que se mire la historia de al Andalus se puede presentar como un mundo en donde unos invasores son expulsados, un lugar idílico donde la cultura floreció y se expandió posteriormente por Europa o como un mundo donde tuvo momentos de esplendor y momentos de decadencia.

       El primer punto de vista pertenece a una visión poco profunda y desfigurada de la historia. En las escuelas primarias y en algunos sectores de la población se “estudia” este periodo con una visión desfigurada, del mismo modo ocurre cuando se idealiza este periodo de la historia. Una visión historicista percibe la historia de al Andalus como un periodo de esplendor y decadencia, en donde los momentos de paz y convivencia se entremezclan con momentos violentos, en donde la razón queda apartada por la espada.

       Del mismo modo los personajes que participan en la historia suelen sufrir una desfiguración por parte de aquellos que escriben la historia. Navegar  a través de los ríos de tinta que discurren en la historia de Al-Andalus se convierte en una tarea ardua y difícil debido a las visiones partidistas que se da de la historia.

       En este artículo se tratará de dar una visión de los acontecimientos históricos más importantes del periodo andalusí abarcando los personajes principales, los acontecimientos que cambiaron la historia y posteriormente analizar la visión que se da de la historia en los medios de los que disponemos en la actualidad, a través de libros y los medios digitales.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Los acontecimientos que cambiaron la historia”][vc_column_text]

       En la historia de la actual España, antes, durante y posteriormente al periodo andalusí hubo hechos históricos que cambiaron la historia. Entre estos hechos históricos destacan La batalla de Guadalete, La batalla de Covadonga, La Batalla de Alameda, La Batalla de Roncesvalles, La batalla de Clavijo, La Batalla de Cabra, Almenar, Morella, Tévar, Cuarte y Bairén, Las Navas de Tolosa, La Batalla de Puig y Valencia y por último la Toma de Granada.

       La batalla de Guadalete enfrentó a 35.000 cristianos contra 15.000 musulmanes el 19 de julio del 711. En el 710 estalló la guerra civil en el reino visigodo por la sucesión de Witiza. Los hermanos de Witiza pidieron ayuda a los musulmanes. En el 710 Tarif desembarcó en la costa de Cádiz con 400 hombres y un pequeño grupo de jinetes. Este lugar pasó a denominarse Tarifa. Asoló la región impulsando el envío de unos 7000 soldados encabezados por Tariq Ibn Ziyard. A estos soldados se les unieron soldados de infantería beréber incrementando su número hasta los 13.000 combatientes. Las fuerzas de Rodrigo ascendían a los 33.000 soldados.

       La batalla fue en el río Barbate, entre el 19 y el 26 de julio del 711. Las fuerzas se midieron en pequeñas escaramuzas durante varios días, pero cuando se produjo el choque de las dos fuerzas los hijos de Witiza huyeron, dejando los flancos al descubierto.

       La derrota de esta batalla tuvo como consecuencia la muerte de Rodrigo, la desaparición de don Julián y en poco menos de 5 años cayeron Sevilla, Mérida, Zaragoza y Pamplona.

       En el año 713 Teodomiro firmo un pacto por el que se sometía ante los vencedores:

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       “En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Edicto de ‘Abd al-‘Aziz ibn Musa ibn Nusair a Tudmir ibn Abdush [Teodomiro, hijo de los godos]. Este último obtiene la paz y recibe la promesa, bajo la garantía de Dios y su profeta, de que su situación y la de su pueblo no se alterará; de que sus súbditos no serán muertos, ni hechos prisioneros, ni separados de sus esposas e hijos; de que no se les impedirá la práctica de su religión, y de que sus iglesias no serán quemadas ni desposeídas de los objetos de culto que hay en ellas; todo ello mientras satisfaga las obligaciones que le imponemos. Se le concede la paz con la entrega de las siguientes ciudades: Uryula [Orihuela], Baltana, Laqant [Alicante], Mula, Villena, Lurqa [Lorca] y Ello. Además, no debe dar asilo a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que goce de nuestra amnistía; ni ocultar ninguna información sobre nuestros enemigos que pueda llegar a su conocimiento. Él y sus súbditos pagarán un tributo anual, cada persona, de un dinar en metálico, cuatro medidas de trigo, cebada, zumo de uva y vinagre, dos de miel y dos de aceite de oliva; para los siervos, sólo una medida. Dado en el mes de Rayab, año 94 de la Hégira [713]. Como testigos, ‘Uthman ibn Abi ‘Abda, Habib ibn Abi ‘Ubaida, Idrís ibn Maisara y Abu l-Qasim al-Mazali.”

    [/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/4″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

       La batalla de Covadonga, Cova Donga o Cueva Dominica, enfrento el 28 de mayo del 722 a 300 cristianos frente a 800/1400 musulmanes. Como testimonio de este hecho tenemos la Crónica de Albelda, escrita en el 881:

    [/vc_column_text][vc_column_text]

       “Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Auseva y el ejército de Al-Qama llegó hasta él y alzo innumerables tiendas frente a la entrada de una cueva. El obispo Oppas subió a un montículo situado frente a la cueva y habló así: Pelayo, Pelayo, ¿Dónde estás? El interpelado se asomó a una ventana y respondió: Aquí estoy El obispo dijo entonces: «Juzgo, hermano e hijo, que no se te oculta cómo hace poco se hallaba toda España unida bajo el gobierno de los godos y brillaba más que los otros países por su doctrina y ciencia, y que, sin embargo, reunido todo el ejército de los godos, no pudo sostener el ímpetu de los ismaelitas, ¿podrás tú defenderte en la cima de este monte? Me parece difícil. Escucha mi consejo: vuelve a tu acuerdo, gozarás de muchos bienes y disfrutarás de la amistad de los caldeos». Pelayo respondió entonces: «¿No leíste en las Sagradas Escrituras que la iglesia del Señor llegará a ser como el grano de la mostaza y de nuevo crecerá por la misericordia de Dios?». El obispo contestó: «Verdaderamente, así está escrito». […] Tenemos por abogado cerca del Padre a Nuestro Señor Jesucristo, que puede librarnos de estos paganos […]. Al-Qama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como a Dios no le hacen falta lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los caldeos emprendieron la fuga.”

    [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_single_image source=”external_link” external_img_size=”full” custom_src=”https://image.ibb.co/hnsfob/c_cn.jpg” caption=”La Crónica mozárabe, escrita en el 754, nos habla de ello, dándose la primera versión árabe de la conquista de los musulmanes. “][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Estos hechos históricos suelen estar plagados de leyendas. Un ejemplo de ellas es una leyenda que narra cómo las flechas musulmanas eran desviadas antes de que alcanzasen a los astures por prodigio divino. También se cuenta que Pelayo tuvo una visión divina, del cielo, animándolo hacia la victoria.

       Los efectos de la batalla de Covadonga han sido exagerados en los relatos sobre la Reconquista.  Los datos que aportan las crónicas musulmanas y cristianas sobre los combatientes, las bajas y las motivaciones son muy dispares, por lo que resulta difícil contrastar la veracidad de la información.

    Esta batalla tiene su trascendencia por su importancia en la formación de la leyenda de la reconquista y la defensa del cristiano frente al invasor musulmán.

       La batalla de Roncesvalles enfrento a las tropas de Carlomagno y a los vascones, pamplonicas y aragoneses descontentos. El lugar exacto de la batalla se desconoce, aunque se nombra el paso de Roncesvalles.

       Las tropas de Carlomagno fueron llamadas por el gobernador de Zaragoza, Sulayman. Este les prometió la ciudad como pago a cambio de ayudarle en el enfrentamiento contra Abderramán I. A su paso, Carlomagno arrasó la ciudad de Pamplona. Sulayman se negó a entregar la ciudad enfrentando por ello a Carlomagno y Sulayman. No obstante, el ejército de Carlomagno tuvo que levantar el asedio ya que los sajones atacaron las tierras francas.

       A su regreso fue sorprendido por los vascones, pamplonicas y aragoneses en el paso de Roncesvalles. Las cifras apuntan que un total de 20.000 soldados murieron, entre ellos Roldán, quien sería recordado por los cantares.

       Diezmadas las tropas de Carlomagno se frenó las expectativas de futuras incursiones por tierras andalusíes. Ello, junto con el debilitamiento de las plazas como Zaragoza conllevo que los cristianos comenzasen a creer en una conquista futura.

    [/vc_column_text][vc_column_text]

       La batalla de Clavijo tiene su importancia no solo por la epopeya que se ha generado en torno a esta batalla sino por las consecuencias de la misma. La Orden de Santiago, cuyo objetivo era proteger a los peregrinos en su ruta a Compostela y la defensa de las fronteras fueron algunas de sus consecuencias.

       Alfonso II impulso el Liber Iudiciorum y divulgó el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago el Mayor. Ello conllevó que el reino tuviese presencia en el orbe cristiano.

       La Batalla de Clavijo enfrento las tropas de Ramiro I contra tropas musulmanas dando como vencedor a Ramiro I. Esta batalla vio nacer la leyenda de Santiago Matamoros. Según cuenta la leyenda, cuando las tropas de Ramiro I se enfrentaron contra los musulmanes en el Campo de Matanza, intervino la figura del apostos que evangelizó Hispania. Santiago Matamoros cabalgó en un caballo blanco portando un pendón de color blanco para guiar a las tropas en la batalla. En esta batalla nacio la frase “Que Dios nos ayude y Santiago”, o como se popularizó “Santiago y cierra España”. Esta batalla se convirtió en un símbolo que se usó en la reconquista.

        Con la muerte del Rey Sancho II, Alfonso VI se coronará como rey de Castilla, convirtiéndose en el rey con más poder en la península. Las taifas musulmanas pagaban un impuesto a los reinos cristianos para así poder evitar invasiones y mantener una relación pacífica. El rey Alfonso VI ejerció presión sobre las taifas y el favor sobre El Cid terminó a raíz de una disputa y la presión que ejerció García Ordóñez, del Çid so enemigo malo.[1] El Cid defendía por aquel entonces las fronteras de al-Mu`tamid, y para defenderlas tenía que atacar al ejército de García Ordóñez, lo que suponía atacar de forma indirecta al propio Alfonso VI. El Cid trató de solucionar el problema de forma pacífica, pero el conflicto se desató y se enfrentaron en las inmediaciones de Cabra.

       Se enfrentaron Rodrigo Diaz de Vivar y Al-Mu’tamid contra García Ordoñez, Diego Pérez y Lope Sánchez. Salió victorioso El Cid. Este tenía numerosos enemigos en la corte, era un gran guerrero pero un mal diplomático por lo que se ganó enemigos en la corte leonesa. Fue en este momento cuando nació la leyenda de El Cid, admirada por cristianos y musulmanes.

       La leyenda se fue haciendo cada vez más grande con las victorias de El Cid en la batalla de Almenar, Morella, Tévar, Cuarte y Bairén. En la Batalla de Bairén falleció El Cid por una flecha el 10 de julio de 1099. La leyenda cuenta que El Cid hizo prometer a su esposa Jimena que cabalgaría por última vez a lomos de Babieca, atado a la grupa de su caballo. Esta figura hizo que las tropas musulmanas huyesen.

    [1] Nombre que recibía García Ordóñez en el Cantar del Mío Cid.

    [/vc_column_text][vc_column_text]

       El año 1212 quedaría marcado para la historia por la Batalla de Las Navas de Tolosa. El 16 de julio de 1212 se enfrentaron 70.000 cristianos frente a 125.000 almohades. Las bajas se contaron en 2000 cristianos fallecidos y 90.000 almohades caídos en la batalla.

    [/vc_column_text][vc_single_image source=”external_link” external_img_size=”full” alignment=”center” custom_src=”https://image.ibb.co/cex7ZG/navas_de_tolosa.jpg” caption=”Batalla de las Navas de Tolosa”][vc_column_text]

       En la primera quincena de julio, los cristianos se fueron aproximando a Sierra Morena. Muhammad al-Nasir preparo un ejército que pudo llegar a la cifra de 150.000 soldados. Los cruzados, que estaban asentados en el enclave Mesa del Rey, en la madrugada del 16 de julio levantaron el campamento y dieron la orden de combate. Las fuerzas se compusieron por un bloque situado en el centro, en donde se situaba la caballería pesada al mando de Diego López de Haro, quien fue nombrado alférez de Castilla. La retaguardia central la aseguraban Álvaro Núñez de Lara, Alfonso VIII y el arzobispo de Toledo. En el ala izquierda estaba el bloque compuesto por los aragoneses y el rey Pedro II a la cabeza, mientras que en el ala derecha se situó Sancho VII el Fuerte.

       Los almohades situaron a sus tropas de infantería en el centro, mientras que los flancos fueron tomados por la caballería ligera. En vanguardia se situaron los más feroces, en segunda línea se formó a las tropas procedentes del Magrab y en la tercera línea se situó a la caballería pesada.

       Alfonso VIII, quien estaba al mando de las tropas, dio la orden de combatir. En el transcurso de la batalla los cristianos se vieron superados por las tropas musulmanas haciendo que estos huyesen en desbandada, provocando que las trupas musulmanas rompiesen la formación para perseguir a quienes huían, pero el rey Alfonso VIII dio la orden de atacar en bloque junto con Sancho VII y Pedro II. Aquella decisión provocó que las tropas cristianas superasen el ataque de los musulmanes, llegando a la misma tienda de Al-Nasir.

       Con la victoria de las Navas de Tolosa se ponía fin al dominio almohade en la Península Ibérica.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       En el año 1492 culmina el proceso de conquista cristiana con la toma de Granada, enfrentando a las tropas de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla contra Boabdil. El 2 de enero Boabdil entregó la ciudad a los Reyes Católicos. La ciudad, siguiendo las órdenes de Isabel, se tomó por aislamiento y no por asalto, evitando así la destrucción del patrimonio. Tras la conquista Isabel y Fernando impusieron una política de uniformidad religiosa.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”La convivencia: de la multiculturalidad a la uniformidad religiosa. “][vc_column_text]

       El periodo andalusí se caracteriza por los avances y los estudios que se realizaron en las diversas ramas científicas. No obstante, si algo caracteriza el espíritu andalusí es su espíritu de tolerancia.

       La base de la convivencia entre los judíos, los cristianos y los musulmanes se caracteriza por la posibilidad de conservar la religión acogiéndose a pactos. Según los pactos los judíos y los cristianos tienen que someterse al poder político de los musulmanes para así obtener la protección del Estado a cambio de los pagos de impuestos denominado yizia.

       Aquellas comunidades judías y cristianas que firmantes de los pactos pueden vivir en una sociedad musulmana sin abandonar su religión, pero deben atenerse a una serie de condiciones que firman. Estas condiciones pueden resumirse en ser fieles y no traicionar al estado, no pueden interferir en la vida pública con sus prácticas religiosas, deben hacerse en la vida privada, y saberse que se sitúan en una clase social inferior a la de los musulmanes.

       Este hecho puede llevar a cualquier persona a concebir esta tolerancia como una forma de humillación, pero siendo fieles al concepto medieval de tolerancia, esta se concibe como un mal menor. Si analizamos etimológicamente el término tolerancia, tolerantia, del latín, hace alusión a sufrir con paciencia, soportar o resistir.

       Es por ello que tras la conquista cristiana se percibe una transformación absoluta de la tolerancia religiosa.

    [/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]

       “Muy entendido tenéis lo que por tan largo discurso de años se ha procurado la conversión de los cristianos nuevos dese reinos, los edictos de gracia que se les concedieron, las demás diligencias que se hicieron para instruirlos en nuestra santa fé, y lo poco que todo ello ha aprovechado; pues no se ha visto que se hayan convertido, sino ántes crecido de dia en dia su obstinación, y el deseo y voluntad que siempre han tenido de maquinar contra estos reinos.” [1]

    [1] Carta escrita á los jurados, diputados y Estamento militar de la ciudad de Valencia por el rey D. Felipe III, en 11 de setiembre de 1609. Hállase auténtica en el folio 1º de la Mano 33 de Mandes y Empares de la cort civil de 1624. –Historia de Valencia, por Escolano, libro 10, cap. 48.

    [/vc_column_text][vc_column_text]

       “Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes.”[1]

    [1] Edicto de Granada. Decreto promulgado en la Alhambra el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en el cual se expulsa a todos los judíos de la Corona de Castilla.[/vc_column_text][vc_column_text]

       “El Rey y por S.M. Don Luis Carrillo de Toledo, marqués de Caracena, señor de las villas de Pinto y Inés […] Entendido teneis lo que por tan largo discurso de años he procurado la conversión de los moriscos de ese reino y del de Castilla, y los edictos de gracia que se les concedieron, y las diligencias que se han hecho para instruillos en nuestra santa fe, y lo poco que todo ello ha aprovechado, […] hemos mandado publicar el bando siguiente:

    1. Primeramente, que todos los moriscos de este reino […] dentro de tres días de como fuere publicado este bando en los lugares donde cada uno vive y tiene su casa, salgan dél, y vayan a embarcarse á la parte donde el comisario les ordenare.
    2. Que cualquiera de los dichos moriscos que publicado este bando, y cumplido los tres días fuese hallado […] pueda cualquiera persona, sin incurrir en pena alguna, prenderle y desvalijarle […] y si se defendiere lo pueda matar.”[1]

    [1] Bando de la expulsión de los moriscos del reino de Valencia, pùblicado en la capital el dia 22 de setiembre de 1609, segun se conserva en el folio 31 de la Mano 50 de Mandamientos y embargos de la corte civil de Valencia del año 1611.[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text]

       Estos son solo algunos de los muchos textos que se puede encontrar referido a las autoridades estatales en los cuales tratan los asuntos de los judíos y los moriscos en época de dominación cristiana. Estos textos evidencian el contraste que hubo entre el periodo andalusí y el periodo cristiano y sobre cómo en cada periodo se trató la cuestión religiosa.

       En el periodo andalusí se podían distinguir varios tipos de clase social. La aristocracia y el pueblo, los siervos, los renegados y muladíes, los judíos y los mozárabes. Para el asunto en cuestión que se trata cabe hace especial mención a los mozárabes. Estos eran cristianos sometidos, que continuaron con una administración y un gobierno propio, teniendo sus gobernadores, denominados condes, nombrados por el califa. En Córdoba existía la figura de defensor. Este era el representante de los mozárabes ante el califa. A estos mozárabes se les exigía el pago de impuestos y se les cobraba a través excepto y el censor en primera instancia, siéndolo el conde en segunda.

       Pese a vivir bajo un estado islámico tenían el Fuero Juzgo, aunque si el delito iba contra el Islam intercedía las autoridades musulmanas.

       Con el avance de las tropas cristianas se formaron pequeños núcleos musulmanes dentro de los territorios cristianos. Estos musulmanes fueron llamados mudéjares. Conservaron su religión, su justicia y costumbres si pagaban impuestos.

       Tras la caída de Granada el posicionamiento de los Reyes Católicos el posicionamiento de los Reyes Católicos tenía una voluntad tolerante ya que con la apertura de las puertas de Granada se consignaba terminantemente que:

    [/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner width=”1/4″][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/2″][vc_column_text]

       1º. Que los reyes asegurarían á todos los moros cumplida seguridad de bienes y haciendas, con facultad de comprar, vender, cambiar y comerciar con el África, sin pagar más impuestos ni derechos que los establecidos por la ley musulmana.

       2º. Que los reyes Católicos, por sí y á nombre de sus descendientes, se obligaban á respetar por siempre jamás los ritos musulmanes, sin quitar las mezquitas, torres de almuhedanos, ni vedar los llamamientos, ni sus oraciones, ni impedir que sus propios y rentas se aplicasen á la conservación del culto mahometano. La justicia continuaría administrada entre moros por jueces musulmanes, con arreglo á sus leyes, y todos los efectos civiles relativos á herencias, casamientos, dotes, etc. , continuaron según sus usos y costumbres.

       3º Que los alfaquíes continuarían defendiendo la instrucción en escuelas publicas, y percibiendo las limosnas, las dotaciones y rentas asignadas á la instrucción pública, con absoluta independencia é inhibición de los cristianos.

       4º Que á ningún renegado se molestaría ni insultaría por su conducta pasada.

       5º Que las contestaciones y litigios entre moros y cristianos se decidirían por jueces de ambas partes, continuando los empleados moros en el desempeño de sus respectivos oficios.

    [/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/4″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Esta declaración de intenciones por parte de los Reyes Católicos se vio quebrada cuando tras numerosos intentos por parte de las autoridades eclesiásticas para adoctrinar a los musulmanes vieron sus esfuerzos sin ningún resultado. Numerosas cartas fueron enviadas a los moriscos para que tuviesen voluntad de escuchar a los predicadores. Ejemplo de ello son la Carta del emperador Carlos I a los moriscos valencianos para que oigan con sumisión y amor a los predicadores, la carta del obispo de Segovia los rectores de la diócesis de Valencia para que faciliten el negocio del bautismo de los niños de los moriscos, o la carta del obispo de Calahorra a los moriscos valencianos recomendándoles que obren conforme a lo que desea el Emperador.

       Pero al ver sus esfuerzos truncados comenzaron los comunicados por parte de obispos, condes y duques comenzaron a mostrar una postura de rechazo hacia los moriscos.

       Con la expulsión de los moriscos se cerró filas y bajo ningún concepto se permitía el retorno de los moriscos a la península. Algunas de las penas a las que se sometía a los moriscos que retornaban quedaron registradas en las resoluciones. En la Resolución de S.M. á la consulta sobre las penas que debían aplicarse á los moriscos que volvían al reino de Granada estipulaba que debían ser enviados a las galeras los mayores de 17 años y menores de 55, las mujeres y los niños volverían a ser expulsados y los gastos que su expulsión ocasionase tendrían que correr a cuenta propia del expulsado.

       Las expulsiones no se realizaron al azar y todo quedó debidamente registrado dividiendo los reinos en partidos, familias y personas.

    [/vc_column_text][vc_single_image source=”external_link” alignment=”center” custom_src=”https://image.ibb.co/kgFfMw/Expulsion.jpg”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”La guerra de los términos”][vc_column_text]

       La historia de al Andalus está servida de polémica entre historiadores desde los aspectos más amplios hasta a los más concretos. Modesto Lafuente fue el primero en acuñar un término que se aceptó y que hoy en día genera debates entre los historiadores en su obra Historia general de España; reconquista. Frente a Modesto Lafuente se encuentra Ortega y Gasset, quien refutaría este término era una incongruencia debido a que un proceso tan prolongado en el tiempo no podía denominarse de tal forma.

       Se me dirá que, a pesar de esto, supimos dar cima a nuestros gloriosos ocho siglos de Reconquista. Y a ello respondo ingenuamente que yo no entiendo como se pudo llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos.[1]

       En el siglo VIII entraron los musulmanes a la península ibérica, y en el siglo XXI, 14 siglos después, aún sigue con polémica. Si uno echa un vistazo a los medios de comunicación buscando declaraciones sobre expertos e interesados en la materia sobre al Andalus caerá en la cuenta de que hay dos posturas enfrentadas: por un lado quienes afirman la reconquista como tal y por otros quienes rechazan el término. El diario de burgos reza con un titular “La reconquista es un mito”[2] y a continuación dice “El catedrático de Historia Medieval Javier Peña desmonta la Reconquista en su estudio de ingreso en la Academia Fernán González. “Jamás se habló de ella en la Edad Medie ni en la Moderna, sólo a partir del siglo XIX”. Enfrentado a este titular encontramos una entrevista del ABC con el titular “Negar que los musulmanes conquistaron la Península Ibérica es un disparate” [3]

       Este debate ha dado y dará que hablar puesto que estas dos posturas enfrentadas con posiciones tan contrapuestas no parecen alcanzar un punto común en tanto en cuanto a la visión historicista respecta.

    [1] Ortega y Gasset. España invertebrada. Alianza Editorial, 2006. Pp 75

    [2] R. Pérez Narredo. Diario de Burgos, sábado, 2 de noviembre de 2013.

    [3] Alejandro García Sanjuan, Diario ABC, 10 de diciembre de 2015.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

  • Virginia Woolf: feminista y escritora

    [vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Pensar en la literatura del siglo XX hace que le venga a uno a su mente los rostros de autores como Katherine Anne Porter, Albert Camus, Miguel Hernández o Alice Munro. Entre esos autores destaca una: Virginia Woolf. Es considerada como una de las escritoras más relevantes del siglo XX. Nació en 1882, en el Londres victoriano bajo el nombre de Adeline Virginia Stephen. Además de ser una escritora con talento y destacada, fue una de las portavoces más influyentes en el siglo XX del movimiento feminista gracias a sus textos:

    “Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas,

    con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre,

    el doble de su tamaño natural”

       El 25 de enero de este año se cumple 136 años del día de nacimiento de  Virginia Woolf . Google le hace un merecido homenaje con un memorable “doodle”:

    [/vc_column_text][vc_single_image image=”2535″ img_size=”full” alignment=”center”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Pasó su etapa educativa sumergida entre los libros de su padre y rodeada por los autores más destacados de la época, ya que su padre era un escritor. Nunca llegó a ir a la escuela, sino que profesoras particulares y su padre fueron quienes la educaron. Sus primeros pasos en el mundo de la escritura fue en un periódico durante 10 años, antes de publicar su primera novela Fin de viaje, publicada en la editorial de su hermano.

       En su narrativa destaca sobremanera del resto de escritores en la introspección de sus personajes, y cómo con gran habilidad era capaz de reflejar y describir las emociones que se ocultan en los hechos más cotidianos de nuestro día a día. Cabe destacar de su obra literaria dos obras, Una habitación propia y Tres Guineas, en donde deja de lado la ficción para dar paso a manifestarse en contra de la discriminación que sufren las mujeres y cómo el patriarcado ejercido por los hombres de su época las relegan a un segundo plano.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Depresión y trastorno bipolar”][vc_column_text]

       Su vida fue una sucesión de dramas y desdichas. La depresión la asoló constantemente, la primera cuando tan sólo contaba con 13 años de edad, tras la muerte de su madre, además de sufrir un grave trastorno bipolar. Pese a ello su labor literaria no se vio afectada, pero si se vio reflejado su estado mental y en las lineas de sus libros.

       En sus últimos años de vida la depresión se vio agravada por dos hechos: la mala acogida de una de sus obras y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ello la llevó al suicidio. Su final fue trágico, se llenó los bolsillos de su abrigo con piedras, arrojándose al rio Ouse, en la localidad de Sussex, Inglaterra.

    Antes de suicidarse dejo escrita una nota de suicidio dirigida a su marido, el periodista y editor Leonard Woolf:[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/4″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text] “Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible.

       Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo, todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo.”[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Sus obras han sido llevada los escenarios de los grandes teatros, a la gran pantalla y a los debates universitarios. Su obra ha servido y servirá como inspiración a todas las generaciones, y marcó un camino en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Bibliografía”][vc_column_text]Fin de viaje  1915; Noche y día – 1919; El cuarto de Jacob – 1922; La señora Dalloway – 1925; Al faro – 1927; Orlando – 1928; Las olas – 1931; Los años – 1937; Entre actos – 1941[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

  • Epitafios y escritores

    [vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Una de las capacidades más admirables que tienen los buenos escritores es su capacidad de sintetizar una idea en una sola frase, y con esas pocas palabras decir mucho. La historia de la literatura ha dado grandes escritores, y cada uno de ellos nos ha legado una frase. Esa famosa frase a la que todos recurrimos diciendo “Como dijo…”. Pero hoy no vamos a hablar sobre aquellas citas que nos dejaron esos autores en vida, sino las citas que nos dejaron en muerte, sus epitafios.

       Epitafios… ¿Hay algo más poético que un epitafio de un escritor? Aquellos amantes de la literatura que han decidido visitar la tumba de su autor favorito se habrán admirado al contemplar lo que dejó escrito en su lápida. En sus lápidas nos dejaron escrito, nunca mejor dicho, frases lapidarias, que no dejan indiferente a nadie.

       Así pues, hemos querido recopilar aquellos epitafios que nos han llamado más la atención.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Dorothy Parker”][vc_column_text]

       Dorothy Parker fue una mujer provocadora, sarcástica en sus críticas literarias y teatrales, y llevo el sarcasmo hasta sus últimos momentos. Su epitafio fue un irónico juego, disculpándose por sus cenizas.

    “Excuse my dust.”

    “Disculpen el polvo”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Edgar Allan Poe”][vc_column_text]

       No podía ser otra la frase que apareciese en la lápida del maestro. Poético hasta el final, sencillo y sin florituras. Su epitafio dice así:

    “Quoth the Raven Nevermore”

    “Dijo el cuervo: nunca más.”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Emily Dickinson”][vc_column_text]

       En sus poemas como No era la muerte, Morí por la belleza, o Sentí un funeral en mi cerebro, podemos ver que estuvo obsesionada con la muerte. En su epitafio refleja su predilección de forma sencilla y escueta.

    “Called back”

    “Me llaman”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Enrique Jardiel Poncela”][vc_column_text]

       El escritor y dramaturgo madrileño fue el máximo exponente del Teatro de lo absurdo. Con 50 años de edad falleció víctima de un cancer. Sus últimos días los paso olvidado por sus amigos y totalmente arruinado. Es quizás por eso que en su lápida podemos leer:

    “Si buscáis los elogios máximos, moríos.”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Molière”][vc_column_text]Genio y figura hasta la sepultura. Moliére no podía irse de otra forma que haciendo reír a sus espectadores. Su epitafio es un canto a la alegría. Todos aquellos que visitan su tumba no lloran, sonríen. Su epitafio dice así:

    “Aquí yace Molière el rey de los actores.

    En estos momentos hace de muerto,

     y de verdad que lo hace bien”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_custom_heading text=”Sylvia Plath”][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text]Este epitafio es uno de los más emocionantes que he leído. Su historia es un tanto curiosa. Se pensó que ese verso pertenecía a una obra esotérica llamada Bhagavad Gita, pero tras relazicar una búsqueda exaustiva, se dieron cuenta de que era un error ya que pertenecían a la obra  Monkey, escrita por Wu Ch’Eng-Enn a mediados del siglo XVI. Su epitafio dice así:

     

    “Even amidst fierce flames

    the golden lotus can be planted.”

    “Incluso en medio de las llamas feroces

    se puede plantar loto dorado”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Vicente Huidobro”][vc_column_text]

       Como muchos autores, tuvo su fuente de inspiración. Para Vicente Huidobro su principal fuente fue los paisajes verdes y el mar. Fue un enamorado del mar y siempre disfrutó de su imponencia, y como no podía ser de otra manera, sus familiares pusieron en su epitafio:

    “Aquí yace el poeta Vicente Huidobro.

    Abrid la tumba. Al fondo de esta tumba se ve el mar”.

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=”Virginia Woolf”][vc_column_text]

       La muerte de Virginia Woolf fue dramática. Sumergió su cuerpo en el rio con los bolsillos llenos de piedras para que no pudiese salir a flote. Es quizás por eso que en su epitafio podemos leer:

    “Death is the enemy. Against you I will fling myself,

    unvanquished and unyielding, oh Death! The waves broke on the shore.”

    “La muerte es el enemigo. ¡Contra ti me lanzaré,

    entera e invicta, oh Muerte! Las olas rompían en la orilla.”

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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