• La criptografía.

       Una de las primeras descripciones que tenemos sobre el uso del lenguaje criptográfico se la debemos al gran historiador griego Herodoto. Nos describió la manera que tenían los griegos de enviarse mensajes cifrados entre ellos. El proceso era bien sencillo, consistía en escribir un mensaje en una tablilla de madera, posteriormente se recubría dicha tabla con cera y así el mensaje quedaba oculto. El propio Herodoto nos narra un curioso método utilizado en el cual se afeitaba la cabeza a un mensajero para escribir un mensaje en el cuero cabelludo, una vez que el pelo vuelve a crecer se envía el mensajero al destinatario sin que pueda ser molestado.

       En China se escribían mensajes sobre un trozo de seda, se aplastaba y quedaba cubierta por cera. En el siglo XV, Giovanni Porta, científico italiano, describe cómo se puede esconder un mensaje dentro de un huevo cocido. Al arte de ocultar mensajes se le denomina esteganografía, no obstante se corre el riesgo de que el mensaje pueda ser descubierto y leído con facilidad. Por ello se dio un paso más y se desarrollo un arte más sofisticado: la criptografía

       La palabra criptografía tiene su origen en la palabra griega Krypto Logos: el estudio de lo oculto. Esta ciencia se divide en dos grandes ramas: la criptografía y el criptoanálisis.

       La criptografía se encarga del estudio de los códigos cifrados. Es una disciplina antigua, que se remonta al origen mismo de la civilización. Se función consistía en proteger las informaciones militares y políticas. No obstante, en la actualidad su rango de actuación es más amplio.

       La criptografía fue usada por los espartanos. Es quizás el primer caso claro de criptografía. Se dio durante la guerra entre Esparta y Atenas. Plutarco describe la escitala así:

    La escitala era un palo o bastón en el cual se enrollaba en espiral una tira de cuero. Sobre esa tira se escribía el mensaje en columnas paralelas al eje del palo. La tira desenrollada mostraba un texto sin relación aparente con el texto inicial, pero que podía leerse volviendo a enrollar la tira sobre un palo del mismo diámetro que el primero. 

       Gracias a este sistema los dirigentes de Esparta pudieron transmitir sus órdenes de forma secreta a sus generales durante las campañas militares. Este método necesitaba que tanto el emisor como el receptor dispusiesen de una vara del mismo grosos y longitud para poder leer el mensaje.

    En la Antigua Roma se empleó un método conocido como Cifrario de Cesar, llamado así ya que Julio Cesar lo usaba. Es un criptograma muy sencillo. El tipo de algoritmo es de sustitución, su cifrado consiste en sustituir una letra del abecedario por aquella que está situada 3 lugares más allá. Por ello la A se convierte en D o la Z en C.

    A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z
    D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z A B C

    Uno de los métodos más usados fue el denominado método de Polybios. Este escritor griego inventó un sistema en el que colocó sobre una red de cuadrod 5×5 todas las letras del abecedario. El sistema consistía en hacer que cada letra del alfabeto le correspondiese un par de letras que indicaban la columna y la fila.

     

    De este modo, decir Buenos días sería: AEUAAEIOIUOO AOEOAAOO

       Con el paso del tiempo la criptografía fue evolucionando. En el siglo XIII, el monje francisco Roger Bacon, en su obra La epístola sobre las obras de artes secretas y la nulidad de la magia, describe siete métodos distintos para poder ocultar mensajes.

       En aquella época los criptógrafos eran conscientes de lo fácil que resulta descifrar un criptograma usando el método de frecuencia. El precursor de este método fue Al-Kindi, quien creó este sistema para resolver los enigmas criptográficos, describiéndolo de la siguiente manera:

    Una manera de resolver un mensaje cifrado, si sabemos en qué lengua está escrito, es encontrar un texto llano escrito en la misma lengua, suficientemente largo, y luego contar cuántas veces aparece cada letra. La letra que aparece con más frecuencia la llamamos “primera”, a la siguiente la llamaremos “segunda”, y así hasta que hayamos descubierto todas las letras que aparecen en nuestro texto. 

    Luego observamos el texto cifrado que queremos resolver y clasificamos sus símbolos de la misma manera. Encontramos el símbolo que aparece con mayor frecuencia y los sustituimos por la “primera” letra de nuestro texto, hacemos lo mismo con la “segunda” y así sucesivamente, hasta que hayamos descubierto todos los símbolos del criptograma que queremos resolver. 

       Por ello, para poder luchar contra el análisis estadístico se utilizaron dos trucos, los homófonos y las nulas. Los cifrados homofónicos consisten en trabajar con un alfabeto más elaborado. Para ello se añade algunas letras nuevas, correspondiendo estás con las letras de mas frecuencia.

       En este caso se aprecia que las vocales a, e, i, o se han cifrado por dos homófonos. De esta manera los homófonos que corresponden a la A son: G y V; los homófonos que corresponden a la E son: F y ♥.

       El otro tipo de cifrado denominado nulo consiste en añadir al mensaje de origen palabras que no tienen ningún significado y que no interfieren en su comprensión.

       Sobre Roger Bacon cabe mencionar que una de las hipotesis apunta que él sería el autor de famoso Manuscrito Voynich.

       Sobre este manuscrito poco se puede decir. El contenido es indescifrable, es uno de los mayores retos de la historia de la criptografía, y sobre su autor no hay nada confirmado. El alfabeto en el que está escrito no ha sido identificado, y el idioma es completamente incomprensible. Lo poco que se puede decir con seguridad es que, gracias a las pruebas realizadas con Carbono 14, el manuscrito habría sido escrito en el siglo XV.

       Si estáis interesados en echar un vistazo al manuscrito, lo tenéis en versión Online gracias a la Web de Biblioteca Pleyades

  • La poesía árabe clásica II: la qasida.

       La qasída podría haberse gestado en el siglo V, en la orilla este del Éufrates, a caballo entre el Imperio Persa y el Imperio Bizantino. El nacimiento de la qasida tuvo como consecuencia el perfeccionamiento de la poesía rimada, saȳ’. Este sistema prosódico fue registrado por el filólogo de la ciudad de Basora, al Jalīl ibn Ahmad, en el año 791, del siguiente modo:

    • La longitud de la qasida es de 30 y 100 versos.
    • Los versos de la qasida están sujetos a una métrica basada en el encadenamiento de sílabas largas y breves, siendo su unidad básica el pie. El encadenamiento de determinados pies, siendo en total ocho, en determinada combinación forma el metro de la qasida. En total existen dieciséis metros registrados por al-Jalīl. Este tipo de prosodia podría haber nacido de la imitación del paso de los camellos. El camellero ajustaría el ritmo del verso al paso del camello. De esta forma nació el verso más simple, el raȳaz. Es muy común este tipo de verso en los poemas espontáneos e improvisados.
    • En la qasida cada verso se compone por dos hemistiquios separados por una cesura. Los dos hemistiquios del primer verso tienen la misma rima. Ello determinará el tipo de rima que tendrá el poema.
    • La qasida es monorrima, por ello se conoce cada casida por el nombre de la letra en que rima, de esta manera los poemas con rima lām se conoce por lāmiyya; los poemas con rima nūn se conoce por nūniyya, y así con el resto de letras.
    • Una de las características más conocidas de la qasida es su concisión y la comparación como recurso principal.

       El contenido de la qasida es muy caracterísitco y reconocible. Está compuesta por tres partes: nasīb, rahīl madīh, y siempre se estructura en este orden. La primera parte, el nasīb, consiste en un prologo de carácter amoroso en el que el poeta expresa su lamento en presencia de los restos del campamento. Esos restos fueron abandonados por su amada en su desplazamiento por el desierto. La contemplación de estas ruinas le genera nostalgia, y el recuerdo lo lleva a realizar un retrato de la amada. Los restos del campamento se compara a los tatuajes o a las escrituras. La descripción de las ruinas, como la descripción de la amada, se sujeta a estereotipos fijados que se repiten continuamente, llegando a convertirse en un cliché con los siglos.  Es por eso que la amada tendrá un talle fino y una caderas destacables, mirada lánguida y cuello esbelto. Por lo general la mujer en este tipo de poemas no es una mujer en sí, sino que se trata de una evocación de los deseos.

       El Rahīl es la segunda partte de la qasida. En esta parte se describe el viaje que realiza el poeta en pos de su amada. El poeta viaja a través del desierto, dotando al paisaje de vida, animándolo como un lienzo, con descripciones de incursiones armadas, cacería y ruinas del desierto. Los animales que más se describen en este tipo de poesía son el camello y el caballo, y como animales salvajes a los ónix y onagros, chacales, vacas, avestruces y leones.
    Cabe precisar que en esta segunda parte de la qasida, cuya longitud es mayor, la descripción es minuciosa y documentada. Es curioso ver cómo en este tipo de poesías el poeta se dirige al camello como safīnat al-barr, “navío del desierto”. Del mismo modo la presencia de topónimos, como oasis, cerros, etc… son abundantes.

       El Madīh, la tercera y última parte de la qasida, es una loa o panegírico dedicado al mecenas o señor de turno. Este tipo de panegíricos tienen como función perpetuar su protección, ya sea económica o política. Este tipo de virtudes se reúnen bajo un modelo de comportamiento llamado : muruwwa, “La hombría”, que incluye la generosidad, magnanimidad, la fortaleza ante la adversidad y la bravura. Es muy común ver cómo se compara al guerrero con el león y la generosidad con la lluvia. En algunos poemas, a veces incluso aparece ambas partes, puede verse la Hiȳā, “la sátira”, dirigida contra los enemigos del mecenas.

       El famoso filólogo, Ibn Qutayba, que vivió en la Bagdad del siglo IX, afirmaba que el poeta por excelencia era aquel que sabía mantener el equilibro entre las distintas partes del poema y pasar de una parte a otra de forma natural, sin brusquedad.
    Como tema omnipresente a lo largo de toda la qasida aparece la jactancia, fajr, del propio poeta y el elogio a las cualidades de su tribu. Por último, como característica fundamental de la qasida, cabe reflejar la independencia semántica y sintáctica de cada verso. El verso es autónomo y autosuficiente, por eso cuando se cita una parte del poema no pierde sentido. Esta es una característica que añade mayor dificultad a la qasida por razones obvias.

       La temática de las mu’allaqat abarcan temas báquicos, cinegéticos y amorosos, y se trabajó de tal forma que a partir del siglo VIII se convirtieron en géneros completamente independientes (jamriyya, tardiyya y gazal). Además, otro de los temas que trabajaron los poetas “longevos”, mu’ammarūn, es el de la hikma. La hikma  es una sentencia de carácter sapiencial, concisa, con reflexiones sobre el porvenir de los hombres y el sentido de la vida.

  • La poesía árabe clásica. (1)

       La aptitud poética fue considerada en el mundo árabe clásico como un don natural. Ello hizo de la poesía árabe en época preislámica, en el siglo V, hasta el siglo XIX, el género literario por antonomasia.

       Los testimonios medievales afirmaron que la poesía era para los árabes un registro, una forma de archivar su conocimiento. En la época de la colonización los árabes conocieron nuevos géneros literarios como el teatro y la novela.

       La poesía en el mundo árabe fue un instrumento de aprendizaje del conocimiento general. No sólo se enfocaba a las disciplinas filológicas, como la lexicología o la gramática, sino que también abarcaba la Historia, las disciplinas filosóficas y el estudio geográfico.

       Es por ello que no debe resultar extraño cuando estamos ante un texto medieval árabe verlo escrito en verso. En muchas ocasiones se atribuye la autoría de estos versos a la mitología islámica y vemos cómo un dīwān puede ser atribuído a ‘Alī ibn Abī Ṭālib, el yerno del profeta, el último de los cuatro califas ortodoxos, al rāšidūn, y cuyos seguidores dieron nombre a un grupo dentro del Islam, la šī’a; o también podemos ver versos atribuidos al primer hombre que existió según la mitología islámica y cristiana, como es Adán.

       La poesía árabe tiene su origen en la época preislámica, sigo V hasta principios del siglo VII. Este periodo árabe es conocido como la Ȳahiliyya, que significa “ignorancia” o “barbarie”. Se denominó así porque en aquella época la doctrina islámica no había sido revelada.

       En la época de la Ȳahiliyya se pensaba que el poeta estaba dotado de un poder sobrenatural y que la magia manaba de sus palabras. Por este motivo se denomina anšada, que significa “murmurar conjuros” o “recitar”. Al poeta se lo equiparaba al adivino. Tanto el poeta como el adivino estaban inspirados por los Yins, genios del desierto, y se les consultaba antes de marchar a una guerra o realizar una expedición. A ello hay que añadir que el poeta ejercía la función de portavoz de su tribu. Defendía el honor con sus versos.

       En el siglo VI los árabes tenían una cultura poética muy consolidada y su poesía era de una gran complejidad prosódica, así que es de suponer que contaban con unos antecedentes que hoy en día desconocemos.  La poesía se usaba así mismo como un arma en las justas que se desarrollaban en celebraciones, en los meses sagrados, en las ferias comerciales, destacando la feria de ʿUkāẓ, cerca de la Meca, que se celebraba coincidiendo con los ritos de circunvalación a la Ka’aba. El rito de la Ka’aba es preislámico, en el templo, velado por velos negros, se esconde la piedra sagrada que los árabes veneraban desde antes de la llegada del profeta. El profeta, como político que era, tuvo el buen criterio de incorporar el rito al Islam como un elemento que anexionador.

       En la feria celebrada en la Meca los poetas se batían en duelos con sus versos para alcanzar el premio. Los poemas ganadores recibían el nombre de mu’allaqāt, “colgadas”, pues los poemas ganadores, según la tradición literaria, se colgaban en los velos del templo de la Ka’aba, escritos en letras de oro, por ello reciben también el nombre de mudahhabat, “doradas”.

       A nuestros días han llegado varias poemas gracias a una antología poética que recoge a siete autores de mu’allaqāt: Imru’l-Qays, Tarafa, Zuhayr, Labīd, ‘Amr ibn Kultūm, ‘Antara y ibn Hilliza.

       Muchos poemas se han perdido ya que la poesía árabe se transmitía de forma oral. Cada poeta tenía un discípulo que aprendía los poemas de memoria. Así aprendía la poesía hasta que adquiría la capacidad del poeta y podía partir por sí mismo, convirtiéndose en poeta. Así se establecían cadenas de transmisión poéticas. Así el poeta tenía que entrenar el oído y la memoria, cuantos más poemas aprendiese mejor poeta sería. En ese sentido, el poeta árabe no nace, se hace.

       La poesía de estos poetas reflejaba con fidelidad su entorno, era realista y su misión era la misma que la de un pintor, mostrar a través de su arte la realidad. Esta poesía estaría profundamente marcada por el nomadismo, el pillaje, la guerra, el honor y el binomio del bien y el mal.

       Todos los poemas de la época preislámica forjarían el prototipo de la poesía por excelencia, denominada en árabe qasīda. Alcanzó tal idealización la estructura poética que hasta nuestros días se mantuvo incorrupta.

  • Al Fishawy: El café de los espejos.

       En mis viajes a Egipto he tenido la ocasión de estar en un lugar muy especial, y no son las Piramides. En la ciudad de El Cairo  se encuentra uno de los bazares más famosos del mundo. Es el famoso bazar de Khan al-Khalili, de unos 600 años de antigüedad. Para el mundo de la literatura este bazar tiene un rincón muy especial. En el cruce de la calle Gohar al Kaed Al Mashhad al Husseini, se encuentra Al Fishawy, también conocido como El Café de los Espejos. Durante más de 200 años el café ha permanecido abierto, y su dueño alardea de ser el único establecimiento que no ha cerrado durante el día ni durante la noche durante un siglo. Claro está, Al Fishawy no dispone de puertas, pero ¿quién soy yo para restarle mérito?

       Khan al Khalili es un entresijo de calles, olores, sabores y colores. El brillo del oro y de la plata contrasta con la orfebrería de bronce y las sedas de colores. Entre todo este aparente desorden aparece el imponente Café de los Espejos. Sentado en una de sus mesas uno puede sentirse como si formase parte de un tapiz oriental colgado en un palacete europeo, típico de quien gusta deleitarse con reminiscencias exóticas del viejo Oriente,  al estilo de las Mil y Una Noches.

       En la cafetería podemos degustar todo tipo de bebidas, calientes y frías, cafés, tés y zumos de todos los sabores, acompañando de la tradicional shisha. Como aporte personal, debo de decir que aunque el té árabe es muy famoso, y está muy rico, en Al Fishawy hacen unos zumos de fruta riquísimos, y para aquellos que tengan reparos en beber agua de El Cairo, aunque sea hervida, es una buena alternativa.

       Egipto es un país con historia, y en su seno ha visto nacer a ilustres personajes que marcaron una época. Uno de estos personajes es el ilustre Naguib Mahfuz, Premio Nobel de literatura. Al Fishawy albergaba tertulias literarias, convirtiéndose en un lugar frecuentado por gentes con inquietudes. No era extraño ver al gran escritor sentado en una de sus mesas escribiendo alguna de sus novelas, y es por ello que varias de ellas están ambientadas en el propio Khan al Khalili, como es El Callejón de los Milagros, ambientada en el callejón Midaq. Si tenéis pensado ir a Egipto, cuando estéis en El Cairo, después de haber visitado la meseta de Gizah, no hay mayor descanso que ir al Café de los Espejos.

  • El Kalevala. La cultura como renacimiento de una identidad.

       En una remota región formada por aldeas pequeñas y grandes lagos se forjó la identidad de un país. A caballo entre Finlandia y Rusia se encuentra Viena Karelia. En esta región habitada por ancianos, cuyos hijos se fueron en busca del mundo moderno, se conservó una de las mayores epopeyas de la historia, El Kalevala.

       En esta alejada región aún se puede escuchar el canto épico de El Kalevala, La tierra nativa de los héroes. Esta obra se considera patrimonio cultural finlandés. Jussi Huovinen es el último gran trovador rúnico de Viena Karelia. Cuando era pequeño aprendió el ciclo de cantos escuchando a sus mayores, y gracias a ello memorizó gran parte del Kalevala. El día que Jussi fallezca será como si una gran biblioteca se volviese ceniza. La pérdida de lenguas es un problema actual. El antropólogo Wade Davis afirmó que a principios del siglo XX se hablaban más de 6000 lenguas, hoy en día tan sólo se habla 3000 lenguas. Una lengua no es sólo un vocabulario o un conjunto de reglas gramaticales, una lengua es un reflejo del verdadero espíritu humano, y cuando una lengua muere perdemos un elemento vital de los sueños humanos.

       El ciclo de cantos del Kalevala se aprende cuando se es un niño, escuchando a los ancianos de la aldea recitar. El Kalevala es una obra universal. La mayoría de los acontecimientos que se pueden experimentar en la vida del ser humano están reflejados la obra. El Kalevala es una narración paralela a la historia de los finlandeses que emigraron hacia el norte a finales de la última glaciación.

       Los orígenes de la lengua y la saga épica datan de un periodo nómada. Se remonta al tiempo de los chamanes, a los tiempos preagrícolas de Finlandia, se remonta a un tiempo en donde la gente no contaba con la palabra escrita, en que la gente se nutría de la poesía, de la tradición oral, donde la lengua era creada por los trovadores. Una de las teorías que explican la métrica del Kalevala afirma que el ciclo de cantos procede del ritmo de los cantos que acompañaban a los remeros en los lagos de Karelia.

       Con el dominio sueco en Finlandia a finales de la Edad Media, el Kalevala se perdió. En el siglo XIX los finlandeses más cultos hablaban sueco. Fue en este siglo cuando un médico rural, Elias Lönnrot, viajó a las lejanas tierras de Karelia en la década de 1830. En Karelia era el único lugar del mundo donde aún se podía escuchar los ciclos de los cantos rúnicos.

       Lönnrot tomó nota de los cantos rúnicos y rescato del olvido la tradición. Organizo todo el ciclo de cantos en una historia lineal y la llamó Kalevala. Esta mitología finlandesa dio al pueblo finlandés una identidad a la que abrazarse. De no ser por el Kalevala, Finlandia no tendría independencia ni lengua, según Marka Nieminen. Hoy en día se cantan fragmentos del Kalevala en eventos públicos, incluso en las escuelas los niños aprenden a recitar algunos versos.

       Los temas del Kalevala impregnan la fiesta de la Luz finlandesa. En una tierra en donde los inviernos son largos y oscuros, el día más largo del año es especial, y por ello recitan versos del Kalevala.

       En esta obra se encuentran temas eternos y arquetípicos. El héroe del Kalevala es un anciano jefe sabio, que emplea el poder de las palabras para conjurar hechizos mágicos. Wainamoinen, como se llama el anciano, usa sus conjuros para ayudar a su pueblo.

    El Kalevala

       Se considera un poema épico. Como hemos dicho con anterioridad, el poema épico fue compilado por el médico Elias Lönnrot en el siglo XIX basándose en fuentes del folclore finlandés. El Kalevala representa una obra fundamental, cuyas reminiscencias y conceptos metafísicos desvelan el pasado mítico del pueblo finlandés, del mismo modo que lo hizo en su momento los cantares de gestas medievales como el Cantar de Roldán, el Cantar del Mio Cid o Beawulf.

       Se publicó por primera vez en el año 1835, compuesto por un total de 5.052 versos, divididos en 32 poemas. La edición final, publicada en 1849 se compone por 23.000 versos divididos en 50 poemas. La epopeya épica de El Kalevala se erige en un mundo habitado por héroes humanos y divinos.

       Väinämöinen, el anciano sabio, vive enamorado de la doncella Pohjola; por el contrario Lemminkäinen, es un galán, que se enfrenta a desafíos y desgracias, evidenciando en sus actos su parte más humana e ingenua. Al igual que Kullervo, el pastor, que entre correrías y algaradas representa al héroe trágico, con un fuerte sentimiento por la vida, pero condicionado por sus entuertos. No obstante, de todos los héroes que aparecen en la obra, Joukahainen es el más ingenuo. Vive con predisposición a ponerse a prueba, pese a saber que las va a perder, como ocurre en cierta ocasión cuando reta a Vainämoinen en un reto de sabios.

       En la obra traducida por Joaquín Fernández y Ursula Ojanen, se puede leer:

    Ya está el camino señalado
    se abre una nueva senda
    ante cantores más ilustres,
    bardos más ricos en canciones
    entre los jóvenes que crecen,
    entre la estirpe adolescente.

  • La literatura

       Los textos literarios están presentes en nuestro día a día. Incluso en la actualidad, la literatura conserva cierto “prestigio” manteniendo una estrecha relación con las clases altas de la sociedad. Una persona culta es una persona involucrada en el mundo de la literatura, sea cual sea el papel que ejerza en este. En el mundo hay miles de millones de personas que les gusta la literatura, no obstante, si preguntásemos a esos miles de millones qué es la literatura obtendríamos miles de millones de definiciones distintas. Hay quienes atacan esta pregunta clamando al cielo que en cuanto a su respuesta no hay una unívoca.

       No son pocas las veces las que hemos escuchado decir a los escritores que la literatura es un compromiso que adquiere uno con la sociedad y que tiene una elevada carga moral. Esa definición se debe a que la literatura contemporánea tiene carácter ideológico y rebelde.

       Pese a la variedad de definiciones que se da al término “literatura”, se puede apreciar en el mundo académico dos tendencias completamente antagónicas: la postura de quienes defienden a ultranza la autonomía de la literatura y su especificidad respecto a cualquier otra forma de comunicación, y la postura de quienes defienden la relatividad de toda idea de literatura.

       El siglo XVIII significó para la literatura un periodo compulso. La crítica literaria dio numerosos ejemplos de teorías literarias. Todas estas teorías ofrecieron múltiples ejemplos de teorías de la literatura considerando a la literatura como un conjunto de valores totalmente independientes, autónomos estéticamente y con la capacidad de dar dignidad a la propia existencia del ser humano.

       A mitad del siglo XX, el italiano Benedetto Croce elaboró una teoría sobre la obra de arte y, por primera vez en la historia, hizo distinción entre poesía y literatura.
    Definió la poesía como una obra con autonomía y puramente estética, mientras que la literatura era la muestra de un discurso con carga refinada, ameno al lector, y que se expresa a través de las reglas de la retórica.

       Cuando los formalistas quisieron sostener la autonomía y la especificidad de la obra literaria partiendo de los elementos formales y lingüísticos, idearon un concepto denominado literaridad y poeticidad. Según esta concepción, no se enfoca los textos poéticos por los mensajes morales, datos biográficos o históricos, sino por la propia estructura lingüística, transformando la poética en un objeto de valor estético universal.

       René Wellek, crítico de origen praguense, escribió Naturaleza de la literatura. En su obra se pregunta qué es la literatura, qué no lo es y cuál es la naturaleza de la literatura. En su obra estableció unos criterios para distinguir la literatura de otros discursos. Tras ello se preguntó si la propia esencia y la función de la literatura había cambiado a lo largo de la historia, a lo que respondió:

    La lectura de una historia de la estética o de la poética deja la impresión de que la esencia y la función de la literatura, en cuanto cabe exponerlas en amplios términos conceptuales generales, para compararlas y contrastarlas con otros quehaceres y otros valores humanos, no han cambiado fundamentalmente. 

      Cuando trata más adelante sobre la valoración, afirma:

    Hay que valorar, apreciar la literatura por se lo que es; hay que valorarla, evaluarla en función de su valor literario y según el grado de éste. […] Lo que determina que una obra de arte sea o no sea literatura no son los elementos de que consta, sino cómo se componen éstos y con qué función. […] La valoración del poema es la experiencia, la toma de conciencia de las cualidades y las relaciones estéticamente valiosas que están estructuralmente presentes en el poema al alcance de todo lector entendido. 

          

       Por otro lado, Terry Eagleton, crítico angloirlandes, profesor en Oxford, afirma todo lo contrario que Wellek. El profesor Eagleton afirma que la literatura es un nombre que da la gente ” de vez en cuando” para denominar a las prácticas discursivas. En su obra Teoría literaria afirma:

    Desde mi punto de vista resulta más útil considerar la «literatura» como un nombre que la gente da de vez en cuando y por diferentes razones a ciertos escritos ubicados dentro del campo de lo que Michel Foucault denominó «prácticas discursivas». Si algo va a ser objeto de estudio, es mejor que lo sea todo el campo de las prácticas en vez de únicamente esas que a veces reciben el nombre oscuro de «literatura». Opongo a las teorías expuestas en este libro no una teoría literaria sino una clase diferente de discurso —llámese «cultura», «prácticas significativas» o cualquier otra cosa — que incluría los objetos («literatura») de que tratan esas otras teorías, pero transformándolos al colocarlos en un contexto más amplio.  

       Hay muchos académicos que respaldan la visión de Wellek, al marcar la literatura dentro de un mundo de valores; por otro lado, hay no menos académicos que respaldan la visión de Eagleton. De esta manera queda marcado entre los teóricos de la literatura dos posturas completamente contra puestas.

       Quienes están convencidos en defender la autonomía de la experiencia literaria y en separarla de otras formas de expresión y comunicación afirman:

    1º La literatura posee características específicas que la distinguen de otros discursos. Los formalistas rusos idearon el concepto de literaridad o poeticidad para resaltar el carácter autónomo y diferenciado del discurso literario.

    2º La literatura se distingue del resto de los discursos. Es por ello que dentro de la propia literatura hay que mantener bien diferenciados las obras poéticas o la verdadera literatura de las formas inferiores de literatura. Las obras poéticas tiene calidad estética y valores humanos, las obras inferiores de literatura están enfocadas a las masas, a la sociedad de consumo, destinada a dar respuesta a necesidades superficiales.

    3º Las auténticas obras literarias poseen un carácter universal, se apartan de la contingencia histórica y manifiestan valores e intereses humanos permanentes y eternos. Pueden hablar a cualquier generación y ser apreciadas por toda clase de sociedades.

       El otro grupo, quienes consideran que la literatura está en contacto con la vida y la historia en general, y con otras actividades humanas, están convencidos de:

    1º La literatura tiene características comunes con otras formas de comunicación humana como el aspecto comunicativo, el apartado emotivo y expresivo, el meditativo y el persuasivo. Además comparten el uso de la lengua natural y la retórica.

    2º La literatura es una entre muchas formas de manifestación del imaginario humano y posee afinidades con otras formas de simbolización cultural de la realidad. Se presenta en muchas formas. Los productos literarios forman parte de la familia de los productos culturales.

    3º La atribución de calidad literaria y de valor poético a una obra depende del momento histórico, es puramente subjetivo.

    ¿Qué conclusiones provisionales podemos sacar?

      Aquellos que han intentado responder a la pregunta de qué es la literatura, como Jean Paul-Sartre o como Luciano Anceschi, todos los que han tratado de definir la cualidad intrínseca de la literatura se han visto envueltos en una serie de contradicciones y vericuetos imposibles de resolver.
    Las teorías que resultan menos aceptadas son las que se basan en las cualidades intrínsecas del lenguaje literario.

       Autores del movimiento New Criticism americano, como William K Wimsatt Jn, sostenían que la literatura no era en absoluto el lenguaje de los dioses sino que era el producto del trabajo consciente sobre la capacidad de significación del lenguaje.

       Plantearse qué es la literatura es de las pocas preguntas que no da respuesta concreta pero que aporta mucha información acerca de las diferentes filosofías y teorías de la literatura. ¿Es una decepción que no haya una respuesta inequívoca de qué es la literatura? En absoluto.