• El Principito ha vuelto

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       Pocos autores pueden decir que con tan sólo una frase todo el mundo sabe a qué obra pertenece: “Lo esencial es invisible a los ojos”. El Principito es esa obra literaria que la lees de niño y aprendes, la lees de adulto y descubres, la lees de viejo y sueñas. Esta obra, todos los que la hemos leído, la guardamos y releemos como mucho cariño y emoción.

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       Todos aquellos que en algún momento habéis soñado con las aventuras del Principito, tenéis que saber que El Principito ha vuelto. En el año 2014, en un privilegiado lugar situado en Ungersheim, a unos 20 kilómetros de Mulhouse y de Colmar, en Francia, un parque temático abre sus puertas: Parque del Petit Prince. Un mágico lugar donde los niños y los adultos podrán disfrutar de una nueva experiencia ambientada en el mundo de El Principito.

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       Hace 500 años, el 7 de noviembre de 1492, un cayó el primer meteorito que se pudo conservar y estudiar, llamado Ensisheim. Cerca del lugar del impacto, se construyó el parque. Su diseño recuerda al impacto de aquel meteorito, y al pequeño planeta B621, junto con sus pequeños satélites. Ocupa unas 23 hectáreas, y es un proyecto que conjuga de forma armoniosa la parte lúdica, poética y educativa.

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       Niños y adultos tendrán la posibilidad de disfrutar en el parque de un total de 32 atracciones ambientadas en el espacio, la aviación, las plantas, los animales y el agua. Entre todas las atracciones, las más destacadas son:

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    • Las aventuras del Petit Princes: una película en 3D en la que nos muestra al protagonista buscando su rosa de planeta en planeta.
    • Vuelo de Noche: una atracción en donde uno puede vivir las sensaciones que experimenta un piloto en un vuelo nocturno.
    • Atlantique Sud: un impresionante viaje a 10 metros de altura en un hidroavión.

    • Le serpent: la característica montaña rusa en forma de serpiente.
    • Exposición Saint-Exupéry: una deliciosa exposición donde descubrir el legado del escritor y su historia como mítico piloto, héroe de la Aéropostale.

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       Además de las atracciones, el parque ofrece dos espectáculos originales del parque: “Baila  con los Carneros” y “Encuentro con los Zorros”. Incluso los visitantes podrán disfrutar de unas vistas geniales a más de 150 metros en unos globos donde disfrutaran de las vistas del Bosque Negro, la llanura Alsacia y el macizo de los Vosges. Y tampoco os podéis perder “Le jardín des papillons”, una granja de mariposas con mas de 250 especies y un jardín lleno de rosas.

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  • Libros abandonados

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       ¿Cuántas veces no habremos visto libros en contenedores de basuras? Es una pena ver cómo un material que podría ser aprovechado por otras personas que lo necesitan, acaba tirado junto con desperdicios. En la ciudad de Ankara, en Turquía, los libros abandonados por sus propietarios encuentran un lugar donde se les dará un uso mejor: una antigua fábrica de ladrillos.

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       Los basureros de la ciudad han creado un espacio literario para uso y disfrute público. Hoy en día la biblioteca cuenta con más de 4.500 ejemplares recuperados de la basura en el horario laboral de los basureros.

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       Emirali Urtekin explicó cómo la biblioteca pasó de ser un lugar pensado para que los trabajadores y sus familias pudiesen pasar el tiempo libre, a convertirse en un lugar abierto a todos los que estén interesados.

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       En este lugar nada si tira a la basura, los libros que están en mal estado se usan como apoya-libros, las lámparas y las mesas están hechas a partir de tubos de cobre y maderas viejas.

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       El lugar pasó de ser un espacio de uso privado, a ser un lugar público, totalmente acondicionado, con espacios para descansar o tomar un café, una pequeña barbería y unas oficinas desde donde se administra la biblioteca.

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    El fomento de la originalidad

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       Entre sus tomos hay obras de ficción, novela romántica, terror, ensayos, obras de carácter filosófico y cuentos, además de revistas. Ninguna obra es excluida, todas caben en sus estanterías, y de forma gratuita.

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       Eray Yilmaz, un joven de 20 años encargado de llevar la biblioteca, explica que la primera finalidad de la misma es crear un espacio donde se fomente las ideas nuevas. Según el joven, “Leer libro desarrolla la inteligencia de la gente, fomenta las ideas nuevas. Aquí, hacemos que la gente descubra esas ideas. Es algo que te hace más que feliz. También llevo libros a mi madre.”

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  • Lo que nunca dijimos: Camilo José Cela

    Cuántas veces habremos compartido citas o anécdotas de autores pensando que fueron reales y no lo fueron… Hoy en día es muy difícil diferenciar qué anécdota es real y cuál no lo es. No solamente el lector se equivoca, sino que periódicos, escritores, políticos y gente del mundo de la cultura las comparte, y lo he visto. La anécdota de Camilo José Cela es una de ellas que he visto correr como la pólvora.

     Según cuenta la anécdota, en pleno debate sobre el proyecto de Constitución en el Senado, el senador Camilo José Cela se duerme. Ante tal inaudita situación el presidente Antonio Fontán despierta al senador y le increpa que se ha dormido en pleno debate. Cuando Cela vuelve en sí, le asegura al presidente que no estaba dormido, sino que estaba durmiendo. El presidente Antonio Fontán –catedrático en lengua clásica- le replica: “¿Y no es lo mismo?”. Y cela le responde rotundo: “Pues no, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”, respuesta que fue recibida con gran ovación y risas por la cámara del senado.

       Esta anécdota no deja de ser cómica, y ha sido compartida por Internet entre todos, pero en todos los años en los que se han producido sesiones en el Senado, se recogen y se archivan cualquier palabra que sea dicha en la cámara, y jamás se encontró una sesión en la que se hubiese dado dicha conversación, por lo que esta anécdota, aparte de graciosa, es falsa.

     

  • En la taberna de los borrachos I

    La Taberna de los Borrachos.

       Bienvenidos amigos al Salvaje Oeste 2.0. Internet se ha convertido en una taberna ambientada en el salvaje oeste en donde el linchamiento, la bilis, la falacia y la mentira, el juego, la apuesta y la borrachera se han apoderado de nuestra taberna, la Taberna de los Borrachos.

       Todas las mañanas me tomo el café en el mismo sitio, en la única taberna que hay en mi pueblo. Es allí donde tienen el periódico, y es necesario estar informado sobre lo que ocurre en el mundo. Esta taberna es famosa por ser el lugar donde todos los habitantes del pueblo se reúnen para “hablar” sobre la actualidad. Al entrar no me sorprende en absoluto ver que recibo un botellazo en la cabeza tan sólo por decir Buenos días.

       Sin mediar palabra con nadie, me dirijo a la barra para pedirme el mismo café de todos los días mientras tomo uno de los ejemplares del periódico. El griterío, pese a ser la tónica de siempre, hoy era más intenso. Podía observar cómo se escupían bilis mientras se les escapaban esputos de saliva de entre la comisura de los labios. No llego a acertar sobre qué están discutiendo, pero las palabras son muy gruesas.

       — ¿Qué ocurre?- Le pregunto al camarero.

       — Lo de siempre, los políticos de barra de bar y los idealistas jugadores de cartas discuten sobre una noticia. Por lo visto unos padres no quieren que su hija musulmana vaya a clases de natación, ya que no le dejarían entrar con el burkini.– Me dice con indiferencia.  

       — Ya veo- Le digo con pesar…

       Ahora entiendo bien el porqué de aquellas palabras. Entre los ruidos, los gritos y las peleas llegué a escuchar un par que decían “Que se vaya a su país y allí les pagan los estudios y que les paguen las clases de natación, gimnasia etc… si vienen a Europa, tendrán que acatar las costumbres Europeas, como como vamos nosotros a un país musulmán que acatar las suyas…” u otro gritando mientras escupía al suelo “Que se vayan a su puto país y se bañen con un traje de plomo, me cago en su reputisima madre.” Así una tras otro se sucedían las arengas.

       En un momento dado vi cómo un joven trataba de entrar en la conversación intentando aportar su punto de vista, muy diferente al del resto… Lo último que vi fue las piernas del chaval mientras era lanzado a través de la puerta.

       El griterío no cesaba y las palabras se deslizaban gruesas pero sin contenido. Así, como cada mañana, después de haber leído la noticia mientras me tomo el café, abandono la taberna, no sin antes ser parado por un grupo que me increpa por pensar o tener otra opinión.

       Cada día es igual, a esta taberna sería el último lugar donde entablaría un debate.

     

       Como la vida misma.

       Internet se ha convertido en una taberna de borrachos. Las líneas que he escrito son reales. Pasó el verano pasado, y he querido recuperarlo, ya que lo tenía en un “cajón de sastre”. Es necesario ser conscientes, todos, sin excepción, que hoy en día la gente ha olvidado cómo expresarse.

       ¿De qué sirve debatir si la única intención es llevar al que tienes enfrente a tu postura? Es necesario reflexionar. ¿Por qué esa imperiosa necesidad de hablar con palabras ponzoñosas? Hemos perdido el sentido auténtico de la palabra “debate”. No hay más que mirar los programas de televisión en los que se debate sobre actualidad, pero claro, ¿qué esperamos? La televisión no está hecha para enseñar, sino para entretener, y para ello recurre los instintos más básicos y primarios del ser humano: morbo, polémica y pelea.

       Esta no es una crítica para echar en cara a nadie que haya actuado así alguna vez, todo lo contrario, es una invitación a reflexionar. ¿Estamos yendo por el buen camino? Un servidor piensa que no.

       Los comentarios que he usado para ilustrar son reales, en ningún momento el administrador de esta página ha dicho tales palabras, ni tampoco ha dado o dará información sobre estos comentarios o futuros comentarios que se vayan a usar. Atentamente Lector hablando a gritos. 

  • La RAE lo ha vuelto a hacer.

    Así es amigos lectores, la RAE lo ha vuelto a hacer, un año más ha hecho su trabajo. Como cada año, cada vez que la RAE actualiza nuestro diccionario incorporando nuevos términos, un sector de los hablantes se escandaliza, y lanza el grito al cielo, sorprendidos por el hecho de que la RAE haya “aceptado” ciertos términos que, para los más puritanos y los más correctos, es en detrimento de nuestra propia lengua.

    Como ya dijo en una ocasión Darío Villanueva, «el diccionario de la RAE no puede regirse por criterios de corrección política». La RAE para confeccionar el diccionario no se rige por criterios normativos, es decir, no incorpora términos al diccionario para que se dé por hecho que si aparecen en él es porque su uso es correcto, todo lo contrario, incorpora términos nuevos, acepciones nuevas y formas nuevas que usan los hablantes, independientemente de si le parece correcto o no a la RAE.

    La RAE no acepta o admite palabras, sino que las incluye, las incorpora o las registra…

    No faltará quien señale, y con justificación, si desconoce las motivaciones de la RAE, que el simple hecho de registrar términos señala que su uso es correcto, y no es así. Muchas veces confundimos el hecho de “incluir términos” por el de “aceptar términos”. La RAE no acepta o admite palabras, sino que las incluye, las incorpora o las registra, y el criterio que usa no es otro que el propio uso que hace una mayoría de hablantes. Si la RAE es consciente de que un término en concreto es usado por un número considerable de hablantes, con un significado concreto para ese término, su misión es incluir ese término en el DRAE con la acepción que usan los propios hablantes.

    No podemos olvidar que la función más importante de un diccionario para una persona es poder entender el significado de una palabra en un contexto concreto. Por eso, cuando el ciudadano usa términos como “pasada” queriendo decir “demasiado”, o “bocas”, para señalar a un bocazas, la RAE está en la obligación de registrarlas, ya que si alguien no conoce el significado de esa palabra en un contexto en concreto, y el DRAE no la incluye, esa persona podría no entender lo que se quiere decir.

    Otra cuestión que me llama poderosamente la atención es la acusación que se lanza desde ciertos sectores a la RAE afirmando que es una institución racista, machista o vulgar ya que añade términos que pueden herir la sensibilidad de un sector de la población. Es cierto que en el DRAE aparecen términos que generan rechazo, y acepciones que son repugnantes, como marica, que tiene entre sus acepciones la de “Dicho de un hombre: Apocopado, falto de coraje, pusilánime o medroso.” Cualquiera con sensibilidad ve que es una acepción ofensiva y homófoba, eso nadie lo discute, no obstante, en lo que no se acierta es en afirmar que la RAE, como institución, es machista, homófoba o racista por el hecho de incorporar esos términos y acepciones. Debemos ser conscientes de que la RAE actúa como un espejo, y lo que vemos en el DRAE es un reflejo de nosotros mismos, de la sociedad española. Si nosotros como hablantes usamos términos como “marica”, dándole un significado peyorativo, la RAE lo registrará, reflejando cómo somos como sociedad.

    No podemos por lo tanto criticar a la Real Academia de la Lengua Española, al contrario, tenemos que realizar autocrítica. Cambiar al DRAE es un trabajo de todos, si somos una sociedad que se expresa de forma vulgar y con términos que resultan ofensivos, se verá reflejado en nuestro diccionario. Por lo tanto hay que recurrir a una máxima de Tales de Mileto: «La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás». En vez de criticar a la RAE tendríamos que hacer autocrítica y conocernos para cambiar los malos hábitos lingüísticos que nos han llevado a tener ciertos términos registrados por la RAE.

  • Poetas en la Primera Guerra Mundial.

    Afortunados aquellos que han podido vivir Londres un 11 de noviembre. Las calles se llenan de personas con una flor roja en la solapa, y si alguno no la tiene no faltará el buen samaritano que le ofrezca una sin reservas. La flor que llevan es una pequeña amapola que conmemora el armisticio de la I Guerra Mundial, en memoria de la sangre derramada por aquellos jóvenes que sacrificaron su vida por la libertad. Su muerte privó al resto de la humanidad de unas mentes brillantes como la de  Charles Pierre Péguy, Alain-Fournier, Rupert Brooke, François Faber o William Noel Hodgson, entre otros. La amapola también simboliza la belleza que crece en medio del terror, pues así lo vieron aquellos jóvenes valientes que lucharon en el frente de Bélgica en la primavera de 1915, y así lo reflejaron poetas jóvenes que dejaron su vida en el fango de la trinchera.

       La idea de llevar una amapola en el pecho se debe a la secretaria de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Nueva York, Moina Belle Michael. Antes del armisticio del 11 de noviembre de 1918 la secretaria tuvo la ocasión de leer el poema We shall no sleep (no podremos dormir), conocido por todo el mundo como In Flanders fields (En los campos de Flandes), del médico canadiense John McCrae, quien falleció a principios del año 1918 a causa de una neumonía.

       El poema “In Flanders Fields”, escrito en mayo de 1915, durante la batalla de Ypres, no ha perdido su fuerza un siglo después. La idea romántica de la lucha contra el tirano contrasta con la realidad de la trinchera, donde el miedo, el fango, la sangre, la lluvia, los insectos y el hambre son los peores enemigos. Entre las trincheras se encontraban aspirantes a ser coronados por laurel y quienes no tuvieron la ocasión de llevarse su reconocimiento en vida, tan sólo a título póstumo. En medio de todo el terror nació un estilo poético fruto del conflicto bélico. Cuando comenzó La Gran Guerra, los poemas estaban llenos de alegorías patrióticas y de idealismo, pero tras ver cómo sus hermanos de trinchera caían, el deber pasaba a un segundo plano, y lo único importante era cubrir las espaldas del soldado que tenías a izquierda y a derecha. Fue entonces cuando en medio del fragor de la batalla nació el estilo poético antibélico.

       Entre los poetas antibélicos destacaron Wilfred Owen, enrolado en octubre de 1915, quien falleció una semana antes de que se firmase el armisticio; y John Alexander McCrae, poeta canadiense quien por una neumonía. La poesía de Wilfred Owen refleja el terror, el sufrimiento, el dolor y la agonía. En sus poemas se refleja la idea de cómo una juventud muy valiosa estaba siendo sacrificada inútilmente. Entre sus poemas, el más conocido es Himno a la juventud condenada, en donde resalta la guerra y el asesinato calculado, reflejando la falta de espiritualidad en los campos de batalla.

       Hay una obra capital para aquellos que quieran leer más acerca sobre los poetas en las trincheras “Tengo una cita con la muerte”, una antología de poetas que murieron en la I Guerra Mundial. Esta obra arranca con una cita de este poeta:

    “Sobre todo no estoy preocupado por la poesía. Me ocupo de la guerra, y de la pena de la guerra. La poesía está en la pena.”

       Los mejores poemas de Owen fueron escritos en un cuarto que alquiló cerca del campo de entrenamiento militar en Ripon, North Yorkshire, y fue un 4 de noviembre de 1918 cuando fue abatido por los alemanes en la localidad de Ors, cuanto intentaba cruzar el canal en una operación.

       Es una pena que esta poesía no haya tenido el reconocimiento que merece. Tardo muchos años en ser reconocida por los críticos literarios, no fue hasta el año 1964 cuando vio la luz la primera antología poética.

       El otro gran poeta antibélico fue John Alexander McCrae, médico militar y poeta de origen canadiense, quien realizó su servicio en un hospital de campaña. Su poema más conocido In Flanders Fields fue escrito tras asistir al funeral de Alexis Herlmer, su compañero. En ese poema hace mención a las amapolas que crecían en las tumbas de los soldados que fallecieron en la Gran Guerra

    En los Campos de Flandes

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    In Flanders Fields

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    En los campos de Flandes
    crecen las amapolas.
    Fila tras fila
    entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
    Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
    escasamente oída por el ruido de los cañones.

    Somos los muertos.
    Hace pocos días vivíamos,
    cantábamos, amábamos y eramos amados.
    Ahora yacemos en los campos de Flandes.
    Contra el enemigo continuad nuestra lucha,
    tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.

    Mantenerla en alto.
    Si faltáis a la fe de nosotros muertos,
    jamás descansaremos,
    aunque florezcan
    en los campos de Flandes,
    las amapolas.

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    In Flanders fields the poppies blow
    Between the crosses, row on row,
    That mark our place; and in the sky
    The larks, still bravely singing, fly
    Scarce heard amid the guns below.

    We are the Dead. Short days ago
    We lived, felt dawn, saw sunset glow,
    Loved and were loved, and now we lie
    In Flanders fields.

    Take up our quarrel with the foe:
    To you from failing hands we throw
    The torch; be yours to hold it high.
    If ye break faith with us who die
    We shall not sleep, though poppies grow
    In Flanders fields.

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    Himno a la Juventud Condenada

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    Anthem for Doomed Youth

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    ¿Doblarán las campanas por aquellos que mueren como ganado?
    Sólo la rabia monstruosa de los cañones
    el rápido tartamudeo de los fusiles
    pueden rezarles una breve plegaria.

    Para ellos, no más ceremonias, oraciones ni campanas
    ni voces de luto o salvas en coros,
    Sólo el agudo, rabioso gemido de coros de obuses
    y clarines llamándolos desde dolientes condados.

    ¿Qué candelabros pueden encenderse para ellos?
    No en sus manos de niños sino en sus ojos
    brillará la sagrada luz de los adioses.

    La pálida mirada de las muchachas serán sus mortajas;
    Sus ofrendas, la ternura de dolidos recuerdos
    y cada lento atardecer se inclinará ante sus memorias.

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    What passing-bells for these who die as cattle?
          — Only the monstrous anger of the guns.
          Only the stuttering rifles’ rapid rattle
    Can patter out their hasty orisons.
    No mockeries now for them; no prayers nor bells;
          Nor any voice of mourning save the choirs,—
    The shrill, demented choirs of wailing shells;
          And bugles calling for them from sad shires.
    What candles may be held to speed them all?
          Not in the hands of boys, but in their eyes
    Shall shine the holy glimmers of goodbyes.
          The pallor of girls’ brows shall be their pall;
    Their flowers the tenderness of patient minds,
    And each slow dusk a drawing-down of blinds.

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