• XXXXVI Feria del Libro de Huesca

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       Huesca ya se prepara para albergar la nueva edición de la Feria del Libro. Se celebrará el próximo 26 de mayo hasta el 4 de junio, en la plaza López Allué. La nueva edición esta organizada por la Asociación Provincial de Librerías de Huesca. El Gobierno de Aragón colabora económicamente en el evento, como hace con las ferias de Teruel, Zaragoza y Monzón, cumpliendo con su compromiso de apoyar la cultura y el fomento de la lectura.

       Por primera vez la feria será temática y se dedicará a las mujeres que han destacado por su labor literaria en el mundo de las letras. Por ello, la encargada de inaugurar la feria el 26 de mayo será la escritora Luz Gabás. Durante la noche también estarán Irene Vallejo, Ana Victoria Cabrero, Laura Fernández, Sandra Aragüás o Luisa Miñana.

       El Instituto Aragonés de la Mujer colabora con el evento con dos actividades que se desarrollarán el 26 y 29 de mayo, a las 22:00, en la Plaza San Pedro:

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    • Las Veladas de Arte Violeta, el 26 de mayo, de la mano con Irene Vallejo, escritora, filóloga y especialista en la cultura clásica y de género.
    • Homenaje a Gloria Fuertes titulado Una noche con Gloria, con lecturas de sus poemas y proyecciones. El acto coincide con la conmemoración del centenario del nacimiento de una gran literata de España.

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       Por otro lado, el Director general de Cultura y Patrimonio ha valorado de forma positiva la iniciativa, así como la temática de la feria. Considera que “[…] hay que ir redescubriendo a muchas más mujeres que se dedican a la literatura, que han sido silenciadas a lo largo de los tiempos. Siguen siendo necesarios los encuentros de mujeres escritoras, siguen siendo necesarias las antologías, porque es la única manera de reparar una deuda histórica”.

       Este año el evento contará con la presencia de 86 autores aragoneses y nacionales, que presentarán sus últimas obras. Algunos de estos autores son Juan Pablo Villalobos, Premio Herralde de Anagrama; Álvaro Colomer; Agustín Sánches Vidal, Premio de Letras Aragonesas; Ángel Petisme, Premio Miguel Labordeta; Antón Castro; Enrique Sauté o Ramón Acín.

       Estarán presentes 18 casetas, que albergarán a 10 librerías y 8 editoriales. Además, este año se contará como país invitado a Francia, un evento en el que se han organizado diferentes actos en estrecha colaboración con el Instituto Francés de Huesca, los CEIP Pio XII y Pirineos-Pyrénées.

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  • La poesía árabe clásica III: debate sobre su autenticidad.

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       Todos los textos que nos han llegado desde la época preislámica plantean un problema crucial: el problema de su autenticidad. Toda la producción cultural de la época preislámica, como hemos dicho ya en artículos anteriores, se transmitía oralmente y no se fijaron por escrito hasta finales de siglo VIII y durante todo el siglo IX. Esta labor fue llevada a cabo por la escuela de Kufa, Basora y Bagdad.

       El problema de la autenticidad fue un tema delicado a lo largo del siglo XIX, y se planteó de forma moderada. No fue hasta el año 1925 cuando David Samuel Margoliouth, profesor de lengua árabe en la Universidad de Oxford, rechazó categóricamente la autenticidad de la poesía árabe preislámica. Margoliouth afirmó que los poemas preislámicos se crearon para tratar de proyectar las nociones y los hechos islámicos a una época anterior, con la intención de eliminar su carácter pagano de la poesía que fue y es pilar central de la cultura arábigo-musulmana.

       Por ello Margoliouth pone en tela de juicio que existiese una literatura tan desarrollada y daba los siguientes motivos:

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    • La increíble ausencia de los ritos paganos. Blachère, en su obra Histoire de la littérature arabe: Des origines à la fin du XVe siècle de J.-C, señala que se debería a la expurgación de lo preislámico.
    • El hecho de que culturas más desarrolladas en la península arábiga no tenían ese grado de desarrollo cultural en la poesía.
    • No hay alusiones a obras escritas posteriores al siglo VIII.

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       El gran escritor egipcio Tāhā Husayn afirmó lo mismo acerca de la poesía preislámica, Fī-l-ši’r al-ȳāhilī. Puso en tela de juicio la piedra angular de la cultura arabigomusulmana, lo que le conllevó la destitución como rector en la Universidad de al-Azhar ya que el estudio de la poesía preislámica se había convertido en una ciencia uxiliar del Islam.

       Tāhā Husayn señaló en gran medida la tergiversación, la falsificación y la manipulación. Señala cómo los versos transmitidos por los grandes transmisores habían sido inventados por afán de lucro ya que los transmisores eran a su vez poetas, que conocían la poesía y podían componer versos, haciendo que el corpus literario fuese más de lo que quizás fue.

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       Este debate ha producido que posteriormente se tome con moderación las conclusiones y se tiende a admitir la autenticidad de los textos con reservas. Abdel Jalil, autor de Histoire de la littérature arabe, apunto con acierto que aunque la poesía hubiese sido falsificada, ese proceso de falsificación se habría producido a través de la imitación.

       James T. Monroe, en su obra Oral composition in pre-islamic petry, afirma que los textos conservados tienen todos los signos propios de una literatura transmitida oralmente y que no sufrió modificaciones significativas en su proceso de fijación como para afirmar que sea falsa.

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       La poesía árabe preislámica es un símbolo y un mito para los árabes, es un autentico monumento cultural dentro de la cultura arábigo-musulmana. Por lo tanto, el hecho de su autenticidad no deja de ser secundario. Joseph Ernest Renan afirmó:

    Los grandes monumentos de la poesía preislámica no perderían ni un ápice de su valor histórico y literario ni aun en el caso de que llegase a establecerse que no pueden ser invocados con validez en filología comparada y que no poeseemos en árabe ni un solo “testo di lingua” del todo fiable anterior a la redacción de El Corán. 

      Esta poesía ejerce una cuádruple función dentro de la cultura árabe: pilar de su literatura, pilar de la lengua clásica, pilar religioso y pilar político del nacionalismo árabe.

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  • La criptografía.

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       Una de las primeras descripciones que tenemos sobre el uso del lenguaje criptográfico se la debemos al gran historiador griego Herodoto. Nos describió la manera que tenían los griegos de enviarse mensajes cifrados entre ellos. El proceso era bien sencillo, consistía en escribir un mensaje en una tablilla de madera, posteriormente se recubría dicha tabla con cera y así el mensaje quedaba oculto. El propio Herodoto nos narra un curioso método utilizado en el cual se afeitaba la cabeza a un mensajero para escribir un mensaje en el cuero cabelludo, una vez que el pelo vuelve a crecer se envía el mensajero al destinatario sin que pueda ser molestado.

       En China se escribían mensajes sobre un trozo de seda, se aplastaba y quedaba cubierta por cera. En el siglo XV, Giovanni Porta, científico italiano, describe cómo se puede esconder un mensaje dentro de un huevo cocido. Al arte de ocultar mensajes se le denomina esteganografía, no obstante se corre el riesgo de que el mensaje pueda ser descubierto y leído con facilidad. Por ello se dio un paso más y se desarrollo un arte más sofisticado: la criptografía

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       La palabra criptografía tiene su origen en la palabra griega Krypto Logos: el estudio de lo oculto. Esta ciencia se divide en dos grandes ramas: la criptografía y el criptoanálisis.

       La criptografía se encarga del estudio de los códigos cifrados. Es una disciplina antigua, que se remonta al origen mismo de la civilización. Se función consistía en proteger las informaciones militares y políticas. No obstante, en la actualidad su rango de actuación es más amplio.

       La criptografía fue usada por los espartanos. Es quizás el primer caso claro de criptografía. Se dio durante la guerra entre Esparta y Atenas. Plutarco describe la escitala así:

    La escitala era un palo o bastón en el cual se enrollaba en espiral una tira de cuero. Sobre esa tira se escribía el mensaje en columnas paralelas al eje del palo. La tira desenrollada mostraba un texto sin relación aparente con el texto inicial, pero que podía leerse volviendo a enrollar la tira sobre un palo del mismo diámetro que el primero. 

       Gracias a este sistema los dirigentes de Esparta pudieron transmitir sus órdenes de forma secreta a sus generales durante las campañas militares. Este método necesitaba que tanto el emisor como el receptor dispusiesen de una vara del mismo grosos y longitud para poder leer el mensaje.

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    En la Antigua Roma se empleó un método conocido como Cifrario de Cesar, llamado así ya que Julio Cesar lo usaba. Es un criptograma muy sencillo. El tipo de algoritmo es de sustitución, su cifrado consiste en sustituir una letra del abecedario por aquella que está situada 3 lugares más allá. Por ello la A se convierte en D o la Z en C.

    A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z
    D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z A B C

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    Uno de los métodos más usados fue el denominado método de Polybios. Este escritor griego inventó un sistema en el que colocó sobre una red de cuadrod 5×5 todas las letras del abecedario. El sistema consistía en hacer que cada letra del alfabeto le correspondiese un par de letras que indicaban la columna y la fila.

     

    De este modo, decir Buenos días sería: AEUAAEIOIUOO AOEOAAOO[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

       Con el paso del tiempo la criptografía fue evolucionando. En el siglo XIII, el monje francisco Roger Bacon, en su obra La epístola sobre las obras de artes secretas y la nulidad de la magia, describe siete métodos distintos para poder ocultar mensajes.

       En aquella época los criptógrafos eran conscientes de lo fácil que resulta descifrar un criptograma usando el método de frecuencia. El precursor de este método fue Al-Kindi, quien creó este sistema para resolver los enigmas criptográficos, describiéndolo de la siguiente manera:

    Una manera de resolver un mensaje cifrado, si sabemos en qué lengua está escrito, es encontrar un texto llano escrito en la misma lengua, suficientemente largo, y luego contar cuántas veces aparece cada letra. La letra que aparece con más frecuencia la llamamos “primera”, a la siguiente la llamaremos “segunda”, y así hasta que hayamos descubierto todas las letras que aparecen en nuestro texto. 

    Luego observamos el texto cifrado que queremos resolver y clasificamos sus símbolos de la misma manera. Encontramos el símbolo que aparece con mayor frecuencia y los sustituimos por la “primera” letra de nuestro texto, hacemos lo mismo con la “segunda” y así sucesivamente, hasta que hayamos descubierto todos los símbolos del criptograma que queremos resolver. 

       Por ello, para poder luchar contra el análisis estadístico se utilizaron dos trucos, los homófonos y las nulas. Los cifrados homofónicos consisten en trabajar con un alfabeto más elaborado. Para ello se añade algunas letras nuevas, correspondiendo estás con las letras de mas frecuencia.

       En este caso se aprecia que las vocales a, e, i, o se han cifrado por dos homófonos. De esta manera los homófonos que corresponden a la A son: G y V; los homófonos que corresponden a la E son: F y ♥.

       El otro tipo de cifrado denominado nulo consiste en añadir al mensaje de origen palabras que no tienen ningún significado y que no interfieren en su comprensión.

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       Sobre Roger Bacon cabe mencionar que una de las hipotesis apunta que él sería el autor de famoso Manuscrito Voynich.

       Sobre este manuscrito poco se puede decir. El contenido es indescifrable, es uno de los mayores retos de la historia de la criptografía, y sobre su autor no hay nada confirmado. El alfabeto en el que está escrito no ha sido identificado, y el idioma es completamente incomprensible. Lo poco que se puede decir con seguridad es que, gracias a las pruebas realizadas con Carbono 14, el manuscrito habría sido escrito en el siglo XV.

       Si estáis interesados en echar un vistazo al manuscrito, lo tenéis en versión Online gracias a la Web de Biblioteca Pleyades

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  • La poesía árabe clásica II: la qasida.

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       La qasída podría haberse gestado en el siglo V, en la orilla este del Éufrates, a caballo entre el Imperio Persa y el Imperio Bizantino. El nacimiento de la qasida tuvo como consecuencia el perfeccionamiento de la poesía rimada, saȳ’. Este sistema prosódico fue registrado por el filólogo de la ciudad de Basora, al Jalīl ibn Ahmad, en el año 791, del siguiente modo:

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    • La longitud de la qasida es de 30 y 100 versos.
    • Los versos de la qasida están sujetos a una métrica basada en el encadenamiento de sílabas largas y breves, siendo su unidad básica el pie. El encadenamiento de determinados pies, siendo en total ocho, en determinada combinación forma el metro de la qasida. En total existen dieciséis metros registrados por al-Jalīl. Este tipo de prosodia podría haber nacido de la imitación del paso de los camellos. El camellero ajustaría el ritmo del verso al paso del camello. De esta forma nació el verso más simple, el raȳaz. Es muy común este tipo de verso en los poemas espontáneos e improvisados.
    • En la qasida cada verso se compone por dos hemistiquios separados por una cesura. Los dos hemistiquios del primer verso tienen la misma rima. Ello determinará el tipo de rima que tendrá el poema.
    • La qasida es monorrima, por ello se conoce cada casida por el nombre de la letra en que rima, de esta manera los poemas con rima lām se conoce por lāmiyya; los poemas con rima nūn se conoce por nūniyya, y así con el resto de letras.
    • Una de las características más conocidas de la qasida es su concisión y la comparación como recurso principal.

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       El contenido de la qasida es muy caracterísitco y reconocible. Está compuesta por tres partes: nasīb, rahīl madīh, y siempre se estructura en este orden. La primera parte, el nasīb, consiste en un prologo de carácter amoroso en el que el poeta expresa su lamento en presencia de los restos del campamento. Esos restos fueron abandonados por su amada en su desplazamiento por el desierto. La contemplación de estas ruinas le genera nostalgia, y el recuerdo lo lleva a realizar un retrato de la amada. Los restos del campamento se compara a los tatuajes o a las escrituras. La descripción de las ruinas, como la descripción de la amada, se sujeta a estereotipos fijados que se repiten continuamente, llegando a convertirse en un cliché con los siglos.  Es por eso que la amada tendrá un talle fino y una caderas destacables, mirada lánguida y cuello esbelto. Por lo general la mujer en este tipo de poemas no es una mujer en sí, sino que se trata de una evocación de los deseos.

       El Rahīl es la segunda partte de la qasida. En esta parte se describe el viaje que realiza el poeta en pos de su amada. El poeta viaja a través del desierto, dotando al paisaje de vida, animándolo como un lienzo, con descripciones de incursiones armadas, cacería y ruinas del desierto. Los animales que más se describen en este tipo de poesía son el camello y el caballo, y como animales salvajes a los ónix y onagros, chacales, vacas, avestruces y leones.
    Cabe precisar que en esta segunda parte de la qasida, cuya longitud es mayor, la descripción es minuciosa y documentada. Es curioso ver cómo en este tipo de poesías el poeta se dirige al camello como safīnat al-barr, “navío del desierto”. Del mismo modo la presencia de topónimos, como oasis, cerros, etc… son abundantes.

       El Madīh, la tercera y última parte de la qasida, es una loa o panegírico dedicado al mecenas o señor de turno. Este tipo de panegíricos tienen como función perpetuar su protección, ya sea económica o política. Este tipo de virtudes se reúnen bajo un modelo de comportamiento llamado : muruwwa, “La hombría”, que incluye la generosidad, magnanimidad, la fortaleza ante la adversidad y la bravura. Es muy común ver cómo se compara al guerrero con el león y la generosidad con la lluvia. En algunos poemas, a veces incluso aparece ambas partes, puede verse la Hiȳā, “la sátira”, dirigida contra los enemigos del mecenas.

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       El famoso filólogo, Ibn Qutayba, que vivió en la Bagdad del siglo IX, afirmaba que el poeta por excelencia era aquel que sabía mantener el equilibro entre las distintas partes del poema y pasar de una parte a otra de forma natural, sin brusquedad.
    Como tema omnipresente a lo largo de toda la qasida aparece la jactancia, fajr, del propio poeta y el elogio a las cualidades de su tribu. Por último, como característica fundamental de la qasida, cabe reflejar la independencia semántica y sintáctica de cada verso. El verso es autónomo y autosuficiente, por eso cuando se cita una parte del poema no pierde sentido. Esta es una característica que añade mayor dificultad a la qasida por razones obvias.

       La temática de las mu’allaqat abarcan temas báquicos, cinegéticos y amorosos, y se trabajó de tal forma que a partir del siglo VIII se convirtieron en géneros completamente independientes (jamriyya, tardiyya y gazal). Además, otro de los temas que trabajaron los poetas “longevos”, mu’ammarūn, es el de la hikma. La hikma  es una sentencia de carácter sapiencial, concisa, con reflexiones sobre el porvenir de los hombres y el sentido de la vida.

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  • La poesía árabe clásica. (1)

     La aptitud poética fue considerada en el mundo árabe clásico como un don natural. Ello hizo de la poesía árabe en época preislámica, en el siglo V, hasta el siglo XIX, el género literario por antonomasia.

       Los testimonios medievales afirmaron que la poesía era para los árabes un registro, una forma de archivar su conocimiento. En la época de la colonización los árabes conocieron nuevos géneros literarios como el teatro y la novela.

       La poesía en el mundo árabe fue un instrumento de aprendizaje del conocimiento general. No sólo se enfocaba a las disciplinas filológicas, como la lexicología o la gramática, sino que también abarcaba la Historia, las disciplinas filosóficas y el estudio geográfico.

       Es por ello que no debe resultar extraño cuando estamos ante un texto medieval árabe verlo escrito en verso. En muchas ocasiones se atribuye la autoría de estos versos a la mitología islámica y vemos cómo un dīwān puede ser atribuido a ‘Alī ibn Abī Ṭālib, el yerno del profeta, el último de los cuatro califas ortodoxos, al rāšidūn, y cuyos seguidores dieron nombre a un grupo dentro del Islam, la šī’a; o también podemos ver versos atribuidos al primer hombre que existió según la mitología islámica y cristiana, como es Adán.

       La poesía árabe tiene su origen en la época preislámica, sigo V hasta principios del siglo VII. Este periodo árabe es conocido como la Ȳahiliyya, que significa “ignorancia” o “barbarie”. Se denominó así porque en aquella época la doctrina islámica no había sido revelada.

       En la época de la Ȳahiliyya se pensaba que el poeta estaba dotado de un poder sobrenatural y que la magia manaba de sus palabras. Por este motivo se denomina anšada, que significa “murmurar conjuros” o “recitar”. Al poeta se lo equiparaba al adivino. Tanto el poeta como el adivino estaban inspirados por los Yins, genios del desierto, y se les consultaba antes de marchar a una guerra o realizar una expedición. A ello hay que añadir que el poeta ejercía la función de portavoz de su tribu. Defendía el honor con sus versos.

       En el siglo VI los árabes tenían una cultura poética muy consolidada y su poesía era de una gran complejidad prosódica, así que es de suponer que contaban con unos antecedentes que hoy en día desconocemos.  La poesía se usaba así mismo como un arma en las justas que se desarrollaban en celebraciones, en los meses sagrados, en las ferias comerciales, destacando la feria de ʿUkāẓ, cerca de la Meca, que se celebraba coincidiendo con los ritos de circunvalación a la Ka’aba. El rito de la Ka’aba es preislámico, en el templo, velado por velos negros, se esconde la piedra sagrada que los árabes veneraban desde antes de la llegada del profeta. El profeta, como político que era, tuvo el buen criterio de incorporar el rito al Islam como un elemento que anexionador.

       En la feria celebrada en la Meca los poetas se batían en duelos con sus versos para alcanzar el premio. Los poemas ganadores recibían el nombre de mu’allaqāt, “colgadas”, pues los poemas ganadores, según la tradición literaria, se colgaban en los velos del templo de la Ka’aba, escritos en letras de oro, por ello reciben también el nombre de mudahhabat, “doradas”.

       A nuestros días han llegado varias poemas gracias a una antología poética que recoge a siete autores de mu’allaqāt: Imru’l-Qays, Tarafa, Zuhayr, Labīd, ‘Amr ibn Kultūm, ‘Antara y ibn Hilliza.

       Muchos poemas se han perdido ya que la poesía árabe se transmitía de forma oral. Cada poeta tenía un discípulo que aprendía los poemas de memoria. Así aprendía la poesía hasta que adquiría la capacidad del poeta y podía partir por sí mismo, convirtiéndose en poeta. Así se establecían cadenas de transmisión poéticas. Así el poeta tenía que entrenar el oído y la memoria, cuantos más poemas aprendiese mejor poeta sería. En ese sentido, el poeta árabe no nace, se hace.

       La poesía de estos poetas reflejaba con fidelidad su entorno, era realista y su misión era la misma que la de un pintor, mostrar a través de su arte la realidad. Esta poesía estaría profundamente marcada por el nomadismo, el pillaje, la guerra, el honor y el binomio del bien y el mal.

       Todos los poemas de la época preislámica forjarían el prototipo de la poesía por excelencia, denominada en árabe qasīda. Alcanzó tal idealización la estructura poética que hasta nuestros días se mantuvo incorrupta.

  • Al Fishawy: El café de los espejos.

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       En mis viajes a Egipto he tenido la ocasión de estar en un lugar muy especial, y no son las Piramides. En la ciudad de El Cairo  se encuentra uno de los bazares más famosos del mundo. Es el famoso bazar de Khan al-Khalili, de unos 600 años de antigüedad. Para el mundo de la literatura este bazar tiene un rincón muy especial. En el cruce de la calle Gohar al Kaed Al Mashhad al Husseini, se encuentra Al Fishawy, también conocido como El Café de los Espejos. Durante más de 200 años el café ha permanecido abierto, y su dueño alardea de ser el único establecimiento que no ha cerrado durante el día ni durante la noche durante un siglo. Claro está, Al Fishawy no dispone de puertas, pero ¿quién soy yo para restarle mérito?

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       Khan al Khalili es un entresijo de calles, olores, sabores y colores. El brillo del oro y de la plata contrasta con la orfebrería de bronce y las sedas de colores. Entre todo este aparente desorden aparece el imponente Café de los Espejos. Sentado en una de sus mesas uno puede sentirse como si formase parte de un tapiz oriental colgado en un palacete europeo, típico de quien gusta deleitarse con reminiscencias exóticas del viejo Oriente,  al estilo de las Mil y Una Noches.

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       En la cafetería podemos degustar todo tipo de bebidas, calientes y frías, cafés, tés y zumos de todos los sabores, acompañando de la tradicional shisha. Como aporte personal, debo de decir que aunque el té árabe es muy famoso, y está muy rico, en Al Fishawy hacen unos zumos de fruta riquísimos, y para aquellos que tengan reparos en beber agua de El Cairo, aunque sea hervida, es una buena alternativa.

       Egipto es un país con historia, y en su seno ha visto nacer a ilustres personajes que marcaron una época. Uno de estos personajes es el ilustre Naguib Mahfuz, Premio Nobel de literatura. Al Fishawy albergaba tertulias literarias, convirtiéndose en un lugar frecuentado por gentes con inquietudes. No era extraño ver al gran escritor sentado en una de sus mesas escribiendo alguna de sus novelas, y es por ello que varias de ellas están ambientadas en el propio Khan al Khalili, como es El Callejón de los Milagros, ambientada en el callejón Midaq. Si tenéis pensado ir a Egipto, cuando estéis en El Cairo, después de haber visitado la meseta de Gizah, no hay mayor descanso que ir al Café de los Espejos.

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