• Gibran Jalil Gibran – La voz del maestro.

    Gibran Khalil Gibra, La voz del maestro.  Editorial EDAF, Madrid, 1992, 128 Pp.

       Gibran Khalil Gibran es una de esas personas que nace con tinta en vez de sangre en las venas y capaz de materializar su mundo interior con palabras en el mundo real. Su vida es un cúmulo de idas y venidas desde su tierra natal, Líbano, hasta la Europa burguesa, siendo su vida una amalgama de eventualidades, no obstante lo que ocupa en este caso es su obra La voz del maestro.

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  • Charles Dickens – Canción de Navidad.

    Creo que si digo Charles Dickens no hace falta ni hacer una carta de presentación, y si digo Canción de Navidad todo el mundo sabe a que me refiero. Es una obra que ha sido llevada a cine por infinidad de adaptaciones, ya sea la hecha por Disney o la reciente de animación en la que aparece Jim Carrey, o las representaciones que se han hecho en la radio, en el teatro, etc.. Es una obra internacionalmente conocida y por ello no voy a hablar sobre la obra sino sobre lo que ha sido para mi leerla. No exagero si digo que desde hace 14 años tengo por tradición leerla en estas fechas y nuca me he cansado de leerla, es una obra que sin tener chimenea te calienta en las noches más frías y esta historia me ha acompañado desde mi infancia ya que antes de leer el libro vi la adaptación de Disney. 
       Charles Dickens, en su primera edición escribió lo siguiente:
    He pretendido que, en este relato
    fantástico, los espectros nazcan de una 
    Idea que no ponga malhumorados a los
    lectores consigo mismos, ni con otras
    personas, ni con la época navideña, ni
    conmigo. Desearía que este libro
    hechizase amablemente sus hogares y que
    nadie quisiera abandonar su lectura.
    Su fiel amigo y servidor,
    Charles Dickens. Diciembre, 1843
    Canción de Navidad
     
       La historia de un personaje como Mr Scrooge es un canto al espíritu navideño, el hecho de cómo la persona más amargada puede cambiarse a sí mismo y su entorno a mejor, y nunca es tarde si la dicha es buena. 
       No podría recomendar una lectura mejor para esta época del año, apta para los muy jóvenes y para aquellos que son menos jóvenes y quieran sentir la inocencia de un niño en Navidad, también.
    «Estás encadenado», dijo Scrooge tembloroso.
    «Cuéntame por qué».
    «Arrastro la cadena que en vida me forjé»,
    repuso el fantasma. «Yo la hice, eslabón a
    eslabón, yarda a yarda; por mi propia voluntad
    me la ceñí y por mi propia voluntad la llevo.
    ¿Te resulta extraño el modelo?»
    Scrooge cada vez temblaba más.
    «¿O ya conoces», prosiguió el fantasma, «el
    peso y la longitud de la apretada espiral que
    tú mismo arrastras? Hace siete Navidades ya
    era tan pesada y tan larga como ésta. Desde
    entonces, has trabajado en ella aún más.
    ¡Tienes una cadena impresionante!» 
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