• Escritores en el exilio

       Pocas cosas pueden superar lo triste que puede llegar a ser un conflicto armado fratricida. La Guerra Civil Española fue un conflicto duro, largo, lleno de penurias, del que salieron perdiendo la mayoría de los españoles. Tras 81 años desde que comenzó, aun hoy en día se pueden ver heridas que nunca llegaron a cerrar. Los viejos rencores siguen existiendo, y no hay voluntad para solucionarlos. Ahora, y a lo largo de la historia de España, el adversario ideológico ha sido visto como un enemigo al que hay que eliminar de la escena, y durante la Guerra Civil fue así.

    Todos los españoles tendremos siempre una deuda pendiente con Francia y sobre todo con Latinoamérica.

       Esa actitud intolerante frente al adversario ideológico, dada por los dos bandos, dio lugar a un fenómeno triste: el exilio de intelectuales. Entre esos intelectuales había escritores que, previendo que la guerra iba a ser ganada por los sublevados, decidieron irse de España, o no retornar. Aquellos que no pudieron marcharse terminaron siendo detenidos, como fue el caso de Miguel Hernández, que acabó muriendo en una celda; o bien acabaron en una fosa común, al borde de un camino, como fue el caso de Federico García Lorca.

       Todos los españoles tendremos siempre una deuda pendiente con Francia y sobre todo con Latinoamérica. Aquellos que pudieron exiliarse escogieron como destino al país vecino francés o algún país de Latinoamérica. Antonio Machado se marchó a Francia, acabando sus días en el exilio en el país vecino en el año 1939. Pedro Salinas fue sorprendido con el estallido de la Guerra Civil. En una primera etapa estuvo exiliado en Francia, pero terminaría por trasladarse a EEUU. Allí murió a causa de un cáncer en el año 1951, en la ciudad de Boston. La misma mala fortuna corrió Emilio Prados, quien jamás regresó a España, muriendo en su tierra adoptiva, México. Ramón Gómez de la Serna sufrió mucho al verse obligado a abandonar España. En su tierra materna tenía su gente, sus libros, su vida. Se exilió en Argentina y allí acabaría muriendo en el año 1963. Rafael Alberti tuvo más suerte. Primero se exilió a Francia, hasta el año 1940, ya que se le consideró un comunista peligroso. En 1977 Rafael Albertí regresó a España durante la transición española.

       Hubo otro grupo de autores a quienes el estallido de la guerra les cogió fuera de España. Pese a su voluntad de volver, y el sufrimiento que les ocasionaba la lucha fratricida, jamás pudieron regresar. Entre estos autores se encuentran Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda o Salvador de Madariaga.

       Por el contrario, autores como Azorín, Gerardo Diego o Jacinto Benavente, optaron por adaptarse a la nueva situación política que se estaba gestando bajo el régimen franquista.

    El “viento sucio de la Historia”, como decía Salinas, los arrojó al otro lado del mundo.

  • Ahmad ibn Fadlan

       Estimado lector, quiero que juntos hagamos un ejercicio de imaginación. La historia que te voy a contar se remonta a un tiempo en donde los confines del mundo eran custodiados por serpientes marinas que amenazan con engullir y arrastrar a las profundidades del mar a los marinos que desafiaban los límites de lo desconocido. Una época en donde viajar era una aventura de la que podías salir vivo y tener una gran historia que contar, o muerto por las amenazas que podía uno encontrarse en el camino: asaltadores, bestias, guerras, enfermedades o inclemencias temporales.

       Era una época en donde la niebla no traía nada bueno, las leyendas cobraban vida y los miedos más ancestrales caminaban por la noche entre las casas de las villas que se encontraban en valles apartados.

       Pese a los peligros, la historia está llena de personas que desafiaban a sus temores y partían hacia tierras remotas. Entre esos personajes encontramos a uno al que le debemos mucho y que no muchos conocen. Al servicio de Nadir al-Harami, un embajador del califa abbasí al-Muqtadir, se encontraba Ahmad ibn Fadlan, un escritor y viajero. El 21 de junio del año 921 parte en una embajada hacia la tierra de los búlgaros en una misión diplomática, pero la misión jamás llego a cumplirse.

       Mientras navegaban por el rio Volga, un grupo de vikingos del Volga secuestró la embajada. Ahmad ibn Fadlan, quien estaba acostumbrado a ver gente del desierto, quedó asombrado por la apariencia física de los nórdicos. En su relato podemos leer:

       «Nunca he visto ejemplares físicos más perfectos, altos como palmeras datileras, rubios y de complexión rubicunda. Cada hombre tiene un hacha, una espada y un cuchillo y no se separa de ellos en ningún momento.»

       Estuvo 3 años conviviendo con aquella comunidad de nórdicos, viviendo junto a ellos toda clase de aventuras. Le debemos a Ahmad ibn Fadlan la primera descripción del rito funerario vikingo, que describe con todo lujo de detalles:

       «Un día murió uno de los jefes de la expedición vikinga y el embajador pudo seguir los ritos funerarios desde su comienzo hasta su final. Para empezar colocaron el cadáver en una tumba provisional sobre la que instalaron un tosco tejado y allí estuvo durante diez días mientras le confeccionaban el vestuario mortuorio. Si el difunto era un hombre pobre construían una rudimentaria barca en la que le colocaban y le quemaban después. Pero si era un hombre rico, de su fortuna hacían tres partes: una para su familia, otra para los vestidos mortuorios y otra para preparar una bebida muy fuerte, llamada nabidh, que los deudos y amistades del difunto bebían sin descanso hasta el día de la incineración del cadáver. Cuando un gran personaje muere los familiares preguntan a sus esclavos, hombres y mujeres, quién quiere morir con él y acompañar al difunto a ultratumba. Si alguien dice “yo”, ya no puede volverse atrás. La esclava, porque generalmente son mujeres las que se ofrecen para el sacrificio, se ve separada de la familia y confiada a dos jóvenes muchachas que cuidan de ella, la acompañan adondequiera que va y la lavan cuidadosamente. Mientras tanto se confeccionan los vestidos que ha de llevar el cadáver y la esclava bebe y canta continuamente sin perder la alegría. Cuando llegó el día en que el hombre tenía que ser incinerado y la muchacha con él, los asistentes tomaron una barca, la colocaron sobre las arenas de la playa y a su alrededor pusieron gran cantidad de madera. Sobre la barca depositaron la cama en que había dormido el difunto y la cubrieron con colchones y almohadas de brocado. Llegó en esto una vieja, a la que llamaban el Ángel de la Muerte, encargada de arreglar todo el paramento que se había preparado y de matar a la esclava. Fueron luego todos a la tumba en que habían sepultado al muerto, al que desenterraron junto con unas botellas de nabidh, frutas y otros alimentos. Vistieron el cadáver con pantalones, botas, una túnica y un caftán de brocado con botones de oro y colocaron sobre su cabeza una gorra de brocado y pieles de marta. Le llevaron a la barca, le sentaron sobre el colchón y lo sostuvieron con cojines y almohadas. Colocaron junto a él el imprescindible nabidh, frutas, plantas olorosas, pan, carne y cebolla. Después partieron en dos a un perro y lo dejaron a sus pies. Mataron dos caballos a los que previamente habían hecho correr hasta que estuvieron sudados, los cortaron a trozos con los sables y su carne fue colocada sobre la barca; lo mismo hicieron con dos vacas, un gallo y una gallina. Mientras esto sucedía la esclava que debía morir visitaba a los diversos jefes del campamento y se unía sexualmente con ellos, que, cuando terminaban la agradable ceremonia, le decían: “Di a tu amo que lo hemos hecho por amor a él”. Cuando llegó el momento de la oración del viernes pusieron los hombres a la esclava sobre una ancha tabla y la levantaron tres veces lo más arriba que podían mientras ella pronunciaba unas palabras. Cuando terminó la ceremonia le presentaron una gallina a la que cortó la cabeza y que fue depositada en la barca como se había hecho con los otros animales. El viajero que narra esta ceremonia preguntó a un intérprete qué había dicho la muchacha mientras la elevaban sobre la tabla. La primera vez había dicho: “He aquí que veo a mi padre y a mi madre”. La segunda vez: “He aquí que veo sentados a todos mis parientes muertos”. Y la tercera: “He aquí que veo a mi amo sentado en el paraíso y el paraíso es hermoso y verde. Con él hay hombres y muchachas y me llama. Llevadme hacia él”. La llevaron a la barca, en donde ella se quitó dos brazaletes y los entregó a la mujer llamada el Ángel de la Muerte. Dio otras joyas a las muchachas y subió inmediatamente a la barca funeraria. Después los hombres la rodearon con escudos y bastones. Le entregaron una copa de nabidh que bebió de un trago. Después cantó la joven unas estrofas con las que se despedía de sus compañeras. Le entregaron una segunda copa y varias más, tras lo cual entró en el lugar que ocupaba el cadáver de su amo. Los hombres golpeaban sus escudos para que no se oyesen los gritos de la esclava y uno tras otro, hasta seis, cohabitaron con ella. A continuación la acostaron al lado de su amo. Dos la tomaron por los pies y otros dos por las manos. El Ángel de la Muerte le colocó una cuerda en el cuello dándole una vuelta y entregó las extremidades a dos hombres para que tirasen de ella. Se acercó a la muchacha y con un puñal le atravesó el corazón mientras los dos hombres la estrangulaban. A continuación el más joven de los parientes del muerto tomó una antorcha y completamente desnudo, con una mano cubriendo el orificio de su ano, prendió fuego a los maderos que rodeaban la barca. Después todos, con teas y leños, ayudaron a propagar el incendio, que destruyó la barca y todo lo que contenía».

       En una de sus aventuras junto con los vikingos se encuentra con un grupo del que se ha especulado mucho y del que se dispone de muy poca información, los Wendol. Ahmad ibn Fadlan los describe como seres más cercanos a las bestias que a los hombres. Habla de ellos como si se tratase de una civilización cavernaria caníbal. En sus relatos siempre atacan con la bruma, por eso los llama “los monstruos de la niebla”. A los vikingos les impresionaban lo sigiloso que eran y la extrema crueldad con la que atacaban. Lo que más les afligía era que sospechaban que esos seres usaban la carne de los guerreros para alimentar a las mujeres, algo que consideraban tan deshonroso que podría cerrarles las puertas del Valhala.

       En el relato habla de los enfrentamientos que tuvieron contra estos seres. La polémica respecto a ellos es que, si tomamos las referencias de forma literal, Ahmad ibn Fadlan estaría hablando de seres neandertales, algo que trajo mucha polémica ya que se considera improbable que en el siglo X viviesen. De todas formas, como la información es muy difusa, y cuesta encontrar referencias al respecto, hay que tener la referencia a los Wendol como una anécdota curiosa.

    «No elogies el día hasta que llegue la noche; a una mujer, hasta que haya sido quemada; el hielo, hasta que haya sido atravesado; la cerveza, hasta que haya sido bebida.»

    PROVERBIO VIKINGO

    «La maldad es antigua.»

    PROVERBIO ÁRABE

    Cómo fue Ibn Fadlan

       A penas se sabe mucho acerca de la historia personal de Ahmad ibn Fadlan. Se sabe por sus escritos que fue un hombre muy culto. Pese a pertenecer, a la familia del califa no profesaba simpatía hacia él. Gracias a su obra podemos saber que fue un hombre inteligente y muy observador. Se interesaba por la vida cotidiana y religiosa de la gente. Pese a ver un mundo vulgar, incívico y obsceno, como el mismo describe «Son las más sucias criaturas de Alá: no se purifican después de excretar u orinar, ni se bañan antes de haber practicado el impuro ritual del coito y tampoco se lavan sus manos antes de comer», no pierde mucho tiempo en expresarlo y pasa directamente a relatar con absoluta objetividad e imparcialidad lo que ve en su día a día.

       En su obra vemos el choque tan brutal que sufre durante su periplo. Hay que tener en cuenta que en el siglo X, Bagdad era la ciudad de la paz, sin duda fue en su tiempo el lugar más civilizado de la tierra. Más de un millón de personas vivían entre sus muros. Fue el centro intelectual, comercial y artístico de su tiempo. Por otro lado, durante su cautiverio, pudo ver otra realidad, un mundo hostil, frio, sucio, de costumbres incívicas e inhumanas, que relata con objetividad en su obra.

    Michael Crichton y Ahmad ibn Fadlan

       Los lectores de la ciencia ficción saben de sobra quien es Michael Crichton. Es famoso por haber escrito novelas que han sido llevadas a la gran pantalla, la más famosa Parque Jurásico y El Mundo Perdido, además de La amenaza de Andrómeda. Incluso hoy en día sigue siendo inspiración para muchos, llegándose a hacer una serie en la plataforma Netflix inspirada en un guion de una película que él escribió: Westworld.

       ¿Qué relación hay entre Michael Crichton y Ahmad ibn Fadlan? Fue el escritor quien dio forma a los datos que había sobre el viaje del famoso viajero árabe, y con ello escribió una novela llamada Los devoradores de cadáveres. Años después su obra sirvió como base para el rodaje de la película El guerrero número 13, que tiene como protagonista a Antonio Banderas.

  • Frases espúreas.

       El uso de frases espúreas no es un fenómeno nuevo que haya venido de la mano de las redes sociales, sino que es un fenómeno que se ha ido prolongando con el paso del tiempo. Estas citas que repetimos hasta la saciedad no han sido producto de la manipulación y la deshonestidad, en muchos casos se han producido por la desinformación, la ignorancia, o la pereza a la hora de contrastar la cita de turno. Ahora, también es cierto que en ocasiones, hemos visto cómo los demagogos, los hipócritas y los impostores, usan el prestigio de una persona para poner en boca una frase que jamás dijo, pero que con ello legitima una pueril idea peregrina.

       Si tuviese que poner en un trono al rey de las atribuciones falsas, ese sería sin duda el afamado Albert Einstein. Ateos y creyentes, científicos y paracientíficos, han usado la reputación de este autor para aprobar citas e ideas desprovistas de toda argumentación, pero que requiere, como un parásito que necesita de otro cuerpo para vivir, una reputación sobre la que sostenerse.

       El primer ejemplo lo encontramos en la Grecia Clásica. Sócrates y Platón son dos grandes referentes del pensamiento helénico. Una cita suya ya de por sí tiene peso suficiente como para tener en cuenta pese a que no se analice con profundidad ni el fondo ni el contexto. Es por eso que podemos ver citas atribuidas a Sócrates, como por ejemplo: «γνῶθι σεαυτόν» Conócete a ti mismo. Esta frase, además de estar incompleta, nunca fue dicha por Sócrates sino que aparece a la entrada del Oráculo de Delfos. Del mismo modo se le atribuyó a Platón frases como:  «Solo los muertos ven el final de la guerra.». Jamás dijo el filósofo griego tal frase, ni siquiera la dijo alguien de su tiempo, el autor es George Santayana, quien en su Soliloquies in Englan and Later Soliloquies escribió la cita.

    "me sorprende cómo muchas frases pueriles son atribuidas a grandes autores cuando son más propias de juntaletras."

       Otra cita repetida por usuarios de las redes sociales, políticos e incluso docentes es «El fin justifica los medios». Todos atribuyen esta cita a Niccolò Machiavelli, supuestamente escrita en su obra El Príncipe. Es cierto, a medias. Esta cita aparece escrita en la obra del autor italiano, pero sólo en un tomo y fue escrita por el propietario de ese tomo, que era ni más ni menos que Napoleón Bonaparte. Lo más parecido que dijo Niccolò Machiavelli fue «Aquellos que triunfan nunca resultarán avergonzados por el modo en que hayan triunfado.»

    Pobre Miguel de Cervantes. Si hoy levantase cabeza, no reconocería muchas de las citas que algunos le atribuyen. Por cuál comenzar… Empiezo por la que considero que es la más citada «Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia.» Quienes hemos leído y releído la obra del maestro de la lengua castellana, sabemos que esa cita no aparece en ningún momento de la obra, incluso la palabra Utopía no aparece mencionada en ningún momento. Tras haber leído mucho no puedo asegurar cuál es el origen de la cita, por el contrario si puedo señalar de dónde vendría la siguiente frase atribuida erróneamente a Cervantes. «Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos». Algunos señalan que el origen de esta cita se atribuye a Wolfgang von Goethe, pues de forma literal aparece en su poema Kläffer (Ladran):

    En busca de fortuna y de  placeres
    Más siempre atrás nos  ladran,
    Ladran con fuerza…
    Quisieran los perros del potrero
    Por siempre acompañarnos
    Pero sus estridentes ladridos
    Sólo son señal de que cabalgamos

       Como se puede ver la cita aparece de forma literal, pero aunque parezca claro que ese es su origen, en realidad no lo es. Tenemos que remontarnos a una época más antigua, en donde los proverbios se pasaban de forma oral. El origen es un proverbio árabe que dice así: «القافِلة تسير والكِلاب تنْبح» La traducción es La caravana avanza por eso los perros ladran. No puedo explicar cómo el proverbio ha llegado a atribuirse a la obra de Cervantes, pero si puedo asegurar que no es Cervantes el autor.

       Sobre este despropósito de las citas falsas somos todos responsables.  Cada uno tiene parte de culpa al compartir una frase sin antes pasarla por el filtro de la contrastación, o cuando vemos una frase que erróneamente se a atribuído a un autor sin señalarla como tal. En muchos casos me sorprende cómo muchas frases pueriles son atribuidas a grandes autores cuando son más propias de juntaletras. Podría parecer que este es un tema sin importancia, qué más dará que se atribuya una frase a un autor, nadie sale perjudicado con ello. Opino todo lo contrario. Cuando de forma tan sumisa, sin tan siquiera contrastar, compartimos todo en las redes, nos volvemos cómplices de la información falsa. Es deber de todos los usuarios de Internet crear y fomentar un espacio donde la información veraz quede por encima de la falaz.

    Unos consejos:

    1º ¿Has comprobado la fuente inicial?

       Hoy en día cualquier persona puede subir información a la red. Sin conocer a la persona, los datos y la fuente sobre la que ha desarrollado su artículo ¿Podemos estar seguro de que lo que dice es real? Si no estamos seguros, lo mejor es no compartir.

    2º ¿Has contrastado la información con otros medios conocidos o académicos?

       El usuario dispone en la red de múltiples portales con reputación en donde la información que se publica es veraz. ¿Hemos contrastado la información que leemos con esos portales? Muchas veces podremos comprobar que al contrastar que es falsa la información que íbamos a compartir.

    3º ¿Puede haber algún interés oculto en la información que se comparte?

       Por desgracia son muchos los que se aprovechan de la libertad de la red para tener intereses propios cuando comparten una información. ¿Estamos seguros de que no hay tergiversado o sacado de contexto la información que comparten? Podemos ser cómplices de sus intereses por no haber comprobado la fuente, no haberla contrastado y por no habernos informado antes quién se esconde detrás de ese perfil. ¿Has contrastado que lo que yo te estoy diciendo es real? Podría incurrir en error en alguna información y tu esfuerzo por contrastar puede servirme para que yo sepa mi error.

    Hagamos entre todos una red limpia de información falsa. Todo esfuerzo cuenta.

     

  • El suicidio de Larra

       En su Diccionario del suicidio, Carlos Janín señala que Larra ponía fin a su vida en su casa de la calle Segovia con un disparo en la sien. Antes de suicidarse recibió la visita de su amante Dolores Armijo, acompañada de una de sus cuñadas. La amante de Larra le dijo que no volvería a verse con él, mientras de devolvía toda la correspondencia que intercambiaron. Este no fue el único desamor. Cuando Larra tenía 16 años se enamoró perdidamente de una mujer mayor que él, con la mala fortuna que esta era amante de su padre. La segunda decepción llegaría a los 20 años. Se casó con Pepita Wetoret, pero se encontró decepcionado, no era lo que él esperaba.

       Jesús Miranda de Larra, autor de la biografía del escritor madrileño, asegura que Larra se suicidó convencido de que caminaba solo. Incluso apunta el autor de la biografía que Larra se suicidó porque con su pluma no pudo cambiar las circunstancias políticas y sociales de España, lo que lo llevó a la desesperación.

       Cualquier suicidio es una tragedia humana, pero el de Larra fue más que una tragedia. Adela, su hija, que por aquel entonces contaba con seis años, descubrió el cuerpo de su padre al ir a darle las buenas noches. Imaginando la escena uno puede contemplar el grado de tragedia que alcanza. La imagen de una hija descubriendo el cuerpo de su padre, con una pistola al lado y un charco de sangre es terrible. En una ocasión Robert Louis Stevenson, con gran sensatez, dijo que quien se casa pierde por completo el derecho al suicidio, máxime cuando tienes hijos.

    «Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como una pesadilla abrumadora y violenta.»

    La desesperanza fue quien empujó a Larra hacia el abismo. No pudo más con el caos y decidió quitarse la vida.

       La Iglesia no da sagrada sepultura a quien acaba con su vida de forma voluntaria, pero el gobierno liberal presionó para que Larra fuera enterrado según los sacramentos de la Iglesia. El lugar escogido fue un niño en el cementerio madrileño del Norte. En agradecimiento a la institución eclesiástica, se levantó una estatua de Larra  en la calle Bailén, frente a la Almudena. El busto de bronce fue obra del escultor Jesús Perdigón. Sobre la piedra en que se alza la estatua puede leerse: «Larra 1809-1837.»

       Larra fue un escritor prolífico. En tan sólo ocho años, desde los 19 años hasta los 27, escribió cerca de doscientos artículos de una calidad asombrosa. Sus escritos han alcanzado la inmortalidad gracias a la lucidez y la solidez que tienen. Se puede afirmar que están a la altura de los mejores filósofos.

       Hoy en día podemos encontrar en el Museo Romántico de Madrid, visita obligada para aquellos que no se hayan paseado por sus galerías, la pistola con la que Larra se suicidó.

  • La ejecución de Federico García Lorca

       La guerra es una de las mayores desgracias que puede vivir el ser humano. Son producto del fracaso de la raza humana. El fracaso de la tolerancia, el diálogo y el entendimiento generan el terreno donde se producen las guerras. La historia está llena de conflictos bélicos, y los españoles no somos ajenos a ello. En nuestra historia reciente hemos vivido una de las peores guerras, la fratricida. La bibliografía que hay sobre la Guerra Civil Española es mucha, y son muchos los capítulos que me gustaría tratar, pero hoy me quiero centrar en uno: la ejecución de Federico García Lorca.

       Los escritores y los periodistas son grandes testimonios del conflicto porque cuentan con el don de la palabra. Tienen una gran capacidad para transmitir lo que no podemos ver: el sufrimiento, el dolor, la sangre y el sudor, los lamentos y las pérdidas.

       Hace unos años salió a la luz un libro de la actriz Emma Panella. Con su libro arroja nuevos datos sobre las circunstancias que llevaron a la muerte al poeta. Fue en la madrugada del 18 de agosto de 1936, junto a un olivo en la carretera que va de Viznar a Alfacar, donde Lorca fue ejecutado. Silenciosas fosas ocultan deshonrados y olvidados a los que fueron allí asesinados.

       Ramón Ruiz Alonso, padre de la actriz Emma Panella, guardó silencio hasta el día de su muerte. Muchos de los especialistas en la figura del poeta apuntan a que fue el responsable de la detención y la posterior ejecución de Lorca.

       «Mi padre quiso que yo supiese toda la verdad antes de morir —dijo la actriz antes de morir –Al comenzar la guerra la situación era muy confusa. Queipo de Llano estaba al corriente de lo que pasaba con Lorca. Llamó a Granada porque antes lo habían llamado desde el Gobierno Civil para consultarle, y ordenó que dieran un “gran susto” al poeta para que confesara todo lo que sabía de Fernando de los Ríos, y firmara una denuncia contra él» dijo la actriz

       La detención de Lorca fue un último intento desesperado por capturar a Fernando de los Ríos «Él era el pez gordo que buscaban» declaró.

    ¿Quiénes fueron sus captores?

       Fueron varios los actores que intervinieron en la captura del poeta. Las órdenes fueron dadas por Velasco Simarro, quien tenía una gran cercanía por la familia de Roldan, primos rivales de los Lorca; y Valdés Guzmán, quien en  1936 ejercía las funciones de gobernador. Velasco Simarro fue quien decidía el destino del poeta desde que fue detenido hasta que se le trasladó a Víznar.

    ¿Quiénes ejecutaron la detención?

       Ramón Ruiz Alonso, quien no era consciente de las rencillas que había entre los Rodal y los Lorca, junto con Juan Luís Trecastro y Martín Lagos, fueron quienes detuvieron a Lorca en La Huerta de San Vicente. La documentación señala que fue Ramón Ruiz Alonso quien redactó la denuncia en el Gobierno Civil señalando el lugar en donde se encontraba el poeta. Con esa información, Velasco Simarro dio luz verde a su detención.

    Los hermanos Rosales.

       La versión de Emma Panella dijo: «El mayor de los Rosales le dijo a mi padre en un desfile de falangistas que Lorca estaba en su casa. Le comentó que no estaba de acuerdo en que estuviera invitado y que él procuraba no ir mucho porque quería que se fuera»

       Es de justicia mencionar a Luis Rosales, quien fue fiel a Lorca. Cuando el poeta fue detenido, Luis Rosales fue por la noche al Gobierno Civil para informarse sobre la situación de Federico. La discusión que mantuvo con Velasco Simarro hizo que pusiese en peligro su vida. Se cuenta incluso que el propio jefe de la Falange le pidió a Luis Rosales que se quitara la camisa azul en ese instante.

    18 de agosto.

       El 18 de agosto, un amigo de Ian Gibson le contó que vio salir a Federico García Lorca a las tres y cuarto del Gobierno Civil de Granada escoltado por un grupo de falangistas. Ricardo Rodríguez Jiménez pasó por delante de aquella siniestra compañía. El hombre gritó «Criminales, vais a matar a un genio».

       Lorca, junto con el resto de prisioneros, fue trasladado a Fuente Grande, cercana al barranco de Víznar. La práctica habitual era que la muerte debía llegar horas antes del alba. Aquella noche la luz de los faros de los coches fue la única luminaria porque fue una noche sin luna. ¡Bang! El poeta no murió en el acto, terminando su vida con un tiro de gracia ¡Bang!

       Un documento oficial del año de la Jefatura Superior de Policía de Granada, fechado en 1965, 30 años después de su fusilamiento, apunta a que Lorca fue asesinado por «socialista, masón y homosexual»

       «[…] que Federico García Lorca estaba tildado de prácticas de homosexualidad, aberración que llegó a ser “vox pópili”, pero lo cierto es que no hay antecedentes de ningún caso concreto en tal sentido.»

       Como dijo Antonio Machado en un poema, el crimen fue en Granada, en su Granada.

      Se le vio, caminando entre fusiles,
    por una calle larga,
    salir al campo frío,
    aún con estrellas de la madrugada.
    Mataron a Federico
    cuando la luz asomaba.
    El pelotón de verdugos
    no osó mirarle la cara.
    Todos cerraron los ojos;
    rezaron: ¡ni Dios te salva!
    Muerto cayó Federico
    —sangre en la frente y plomo en las entrañas—
    … Que fue en Granada el crimen
    sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

    Antonio Machado

    ¿Qué dijo Francisco Franco sobre la muerte del poeta?

       «Palabras del Caudillo: 19 de abril de 1937 – 31 de diciembre de 1938, de Francisco Franco»

       — ¿Han fusilado ustedes a escritores españoles de fama mundial?

       — Se ha hablado mucho en el extranjero de un escritor granadino; se ha hablado mucho, porque los rojos han agitado este nombre como un señuelo de propaganda. Lo cierto es que en los momentos primeros de la revolución en Granada, ese escritor murió mezclado con los revoltosos; son los accidentes naturales de la guerra. Granada estuvo sitiada durante muchos días, y la locura de las autoridades republicanas, repartiendo armas a la gente, dio lugar a chispazos en el interior, en alguno de los cuáles perdió la vida el poeta granadino.

  • La mujer revertiana

       Corría el año 2000 cuando por vez primera, con muy poca madurez literaria, sostuve entre mis manos una novela de Arturo Pérez-Reverte. Con tan pocos años, tendría unos diez, había muchos elementos en aquella novela que no lograba entender, porque requería haber vivido previamente ciertas experiencias que mi corta edad me impidió haber vivido. Pese a no haber entendido todo, su novela me atrapó, de principio a fin. Como no podía ser de otra forma la primera novela que leí de Reverte hizo que viajase al Madrid del siglo XVII, donde recorrí sus calles a través de la mirada del Capitán Alatriste. Es cierto que sobre este autor tengo una gran admiración, pero no peco de fanatismo ciego. Dice muchas cosas con las que no estoy de acuerdo, sea por el motivo que sea, pero por lo menos lo tengo en cuenta porque sé que cuando habla lo hace con fundamentos.

       Hace unos días terminé la nueva novela de Reverte, Eva. Como no podía ser de otra manera, la obra me atrapó de principio a fin. La ambientación, la trama, los personajes, la intriga. Todo me empujaba a seguir leyendo una página más, pero el elemento que siempre me ha atrapado de sus novelas, y que destaco por encima del resto, es la mujer revertiana.

    "Eva no está basada en un personaje real, pero se apoya en elementos de mujeres que sí lo fueron."

       En sus novelas aparece una mujer que se presenta como el héroe narrativo de la literatura del siglo XXI. Siempre lo ha dicho, sobre el hombre ya está todo dicho. Desde que Homero escribió sus obras hasta Santiago Posteguillo. El héroe masculino no trae nada novedoso, está agotado. Este siglo ha dado a luz una nueva mujer, resultado del cambio social y la herencia histórica. Reverte afirma que no vale con rescatar la ridícula idea medieval de la mujer frágil que espera a ser rescatada, devota de su amado caballero que desface entuertos, compañera fiel y que espera como un premio a que todo acabe. Esa mujer no aparece en sus novelas, porque no considera que sea real. Incluso hoy en día podemos ver esa mujer en las películas de Hollywood en donde podemos verla limitándose a gritar cuando hay un peligro y que al final acaba refugiándose en los hombros de su salvador

    "La mujer es el último gran héroe épico que queda porque vive en la frontera difusa y se debate entre ser mujer y lo que le pedimos que sea en el mundo actual, y no renuncia a los hijos, teniendo al mismo tiempo que competir con los hombres."

       La mujer revertiana es el reflejo de alguien que ha sufrido siglos de tortura, abandono y opresión. No es un botín de un guerrero, ella es la guerra, no está sometida al silencio del hogar sino que lucha desde la trinchera. Es una mujer que por los siglos de sufrimiento ha desarrollado mirada, lucideces y fortalezas. Cuando ataca es implacable. Si saca la navaja no es para asustar, es para matar. Es capaz de empuñar un florete, una pistola, defender a otros, rescatar a hombres en apuros, conspirar y asesinar. Soportan mejor la enfermedad y el sufrimiento que los hombres. Es fuerte, profesional y valiente. Así es la mujer revertiana.

       En cierta ocasión, en una presentación de un libro, uno de los periodistas le preguntó a Reverte por qué la mujer de sus novelas tenía atributos masculinos. Entre risas respondió que ya quisiéramos los hombres tener esos atributos.