• En la taberna de los borrachos I

    La Taberna de los Borrachos.

       Bienvenidos amigos al Salvaje Oeste 2.0. Internet se ha convertido en una taberna ambientada en el salvaje oeste en donde el linchamiento, la bilis, la falacia y la mentira, el juego, la apuesta y la borrachera se han apoderado de nuestra taberna, la Taberna de los Borrachos.

       Todas las mañanas me tomo el café en el mismo sitio, en la única taberna que hay en mi pueblo. Es allí donde tienen el periódico, y es necesario estar informado sobre lo que ocurre en el mundo. Esta taberna es famosa por ser el lugar donde todos los habitantes del pueblo se reúnen para “hablar” sobre la actualidad. Al entrar no me sorprende en absoluto ver que recibo un botellazo en la cabeza tan sólo por decir Buenos días.

       Sin mediar palabra con nadie, me dirijo a la barra para pedirme el mismo café de todos los días mientras tomo uno de los ejemplares del periódico. El griterío, pese a ser la tónica de siempre, hoy era más intenso. Podía observar cómo se escupían bilis mientras se les escapaban esputos de saliva de entre la comisura de los labios. No llego a acertar sobre qué están discutiendo, pero las palabras son muy gruesas.

       — ¿Qué ocurre?- Le pregunto al camarero.

       — Lo de siempre, los políticos de barra de bar y los idealistas jugadores de cartas discuten sobre una noticia. Por lo visto unos padres no quieren que su hija musulmana vaya a clases de natación, ya que no le dejarían entrar con el burkini.– Me dice con indiferencia.  

       — Ya veo- Le digo con pesar…

       Ahora entiendo bien el porqué de aquellas palabras. Entre los ruidos, los gritos y las peleas llegué a escuchar un par que decían “Que se vaya a su país y allí les pagan los estudios y que les paguen las clases de natación, gimnasia etc… si vienen a Europa, tendrán que acatar las costumbres Europeas, como como vamos nosotros a un país musulmán que acatar las suyas…” u otro gritando mientras escupía al suelo “Que se vayan a su puto país y se bañen con un traje de plomo, me cago en su reputisima madre.” Así una tras otro se sucedían las arengas.

       En un momento dado vi cómo un joven trataba de entrar en la conversación intentando aportar su punto de vista, muy diferente al del resto… Lo último que vi fue las piernas del chaval mientras era lanzado a través de la puerta.

       El griterío no cesaba y las palabras se deslizaban gruesas pero sin contenido. Así, como cada mañana, después de haber leído la noticia mientras me tomo el café, abandono la taberna, no sin antes ser parado por un grupo que me increpa por pensar o tener otra opinión.

       Cada día es igual, a esta taberna sería el último lugar donde entablaría un debate.

     

       Como la vida misma.

       Internet se ha convertido en una taberna de borrachos. Las líneas que he escrito son reales. Pasó el verano pasado, y he querido recuperarlo, ya que lo tenía en un “cajón de sastre”. Es necesario ser conscientes, todos, sin excepción, que hoy en día la gente ha olvidado cómo expresarse.

       ¿De qué sirve debatir si la única intención es llevar al que tienes enfrente a tu postura? Es necesario reflexionar. ¿Por qué esa imperiosa necesidad de hablar con palabras ponzoñosas? Hemos perdido el sentido auténtico de la palabra “debate”. No hay más que mirar los programas de televisión en los que se debate sobre actualidad, pero claro, ¿qué esperamos? La televisión no está hecha para enseñar, sino para entretener, y para ello recurre los instintos más básicos y primarios del ser humano: morbo, polémica y pelea.

       Esta no es una crítica para echar en cara a nadie que haya actuado así alguna vez, todo lo contrario, es una invitación a reflexionar. ¿Estamos yendo por el buen camino? Un servidor piensa que no.

       Los comentarios que he usado para ilustrar son reales, en ningún momento el administrador de esta página ha dicho tales palabras, ni tampoco ha dado o dará información sobre estos comentarios o futuros comentarios que se vayan a usar. Atentamente Lector hablando a gritos. 

  • La RAE lo ha vuelto a hacer.

    "La RAE no acepta o admite palabras, sino que las incluye, las incorpora o las registra..."

       Así es amigos lectores, la RAE lo ha vuelto a hacer, un año más ha hecho su trabajo. Como cada año, cada vez que la RAE actualiza nuestro diccionario incorporando nuevos términos, un sector de los hablantes se escandaliza, y lanza el grito al cielo, sorprendidos por el hecho de que la RAE haya “aceptado” ciertos términos que, para los más puritanos y los más correctos, es en detrimento de nuestra propia lengua.

       Como ya dijo en una ocasión Dario Villanueva, “el diccionario de la RAE no puede regirse por criterios de corrección política”. La RAE para confeccionar el diccionario no se rige por criterios normativos, es decir, no incorpora términos al diccionario para que se dé por hecho que si aparecen en él es porque su uso es correcto, todo lo contrario, incorpora términos nuevos, acepciones nuevas y formas nuevas que usan los hablantes, independientemente de si le parece correcto o no a la RAE.

       No faltará quien señale, y con justificación, si desconoce las motivaciones de la RAE, que el simple hecho de registrar términos señala que su uso es correcto, y no es así. Muchas veces confundimos el hecho de “incluir términos” por el de “aceptar términos”. La RAE no acepta o admite palabras, sino que las incluye, las incorpora o las registra, y el criterio que usa no es otro que el propio uso que hace una mayoría de hablantes. Si la RAE es consciente de que un término en concreto es usado por un número considerable de hablantes, con un significado concreto para ese término, su misión es incluir ese término en el DRAE con la acepción que usan los propios hablantes.

      No podemos olvidar que la función más importante de un diccionario para una persona es poder entender el significado de una palabra en un contexto concreto. Por eso, cuando el ciudadano usa términos como “pasada” queriendo decir “demasiado”, o “bocas”, para señalar a un bocazas, la RAE está en la obligación de registrarlas, ya que si alguien no conoce el significado de esa palabra en un contexto en concreto, y el DRAE no la incluye, esa persona podría no entender lo que se quiere decir.

       Otra cuestión que me llama poderosamente la atención es la acusación que se lanza desde ciertos sectores a la RAE afirmando que es una institución racista, machista o vulgar ya que añade términos que pueden herir la sensibilidad de un sector de la población. Es cierto que en el DRAE aparecen términos que generan rechazo, y acepciones que son repugnantes, como marica, que tiene entre sus acepciones la de “Dicho de un hombre: Apocopado, falto de coraje, pusilánime o medroso.” Cualquiera con sensibilidad ve que es una acepción ofensiva y homófoba, eso nadie lo discute, no obstante, en lo que no se acierta es en afirmar que la RAE, como institución, es machista, homófoba o racista por el hecho de incorporar esos términos y acepciones. Debemos ser conscientes de que la RAE actúa como un espejo, y lo que vemos en el DRAE es un reflejo de nosotros mismos, de la sociedad española. Si nosotros como hablantes usamos términos como “marica”, dándole un significado peyorativo, la RAE lo registrará, reflejando cómo somos como sociedad.

       No podemos por lo tanto criticar a la Real Academia de la Lengua Española, al contrario, tenemos que realizar autocrítica. Cambiar al DRAE es un trabajo de todos, si somos una sociedad que se expresa de forma vulgar y con términos que resultan ofensivos, se verá reflejado en nuestro diccionario. Por lo tanto hay que recurrir a una máxima de Tales de Mileto: “La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás”. En vez de hablar mal de la RAE, conozcámonos como sociedad para cambiar.

  • Poetas en la Primera Guerra Mundial.

    Afortunados aquellos que han podido vivir Londres un 11 de noviembre. Las calles se llenan de personas con una flor roja en la solapa, y si alguno no la tiene no faltará el buen samaritano que le ofrezca una sin reservas. La flor que llevan es una pequeña amapola que conmemora el armisticio de la I Guerra Mundial, en memoria de la sangre derramada por aquellos jóvenes que sacrificaron su vida por la libertad. Su muerte privó al resto de la humanidad de unas mentes brillantes como la de  Charles Pierre Péguy, Alain-Fournier, Rupert Brooke, François Faber o William Noel Hodgson, entre otros. La amapola también simboliza la belleza que crece en medio del terror, pues así lo vieron aquellos jóvenes valientes que lucharon en el frente de Bélgica en la primavera de 1915, y así lo reflejaron poetas jóvenes que dejaron su vida en el fango de la trinchera.

       La idea de llevar una amapola en el pecho se debe a la secretaria de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Nueva York, Moina Belle Michael. Antes del armisticio del 11 de noviembre de 1918 la secretaria tuvo la ocasión de leer el poema We shall no sleep (no podremos dormir), conocido por todo el mundo como In Flanders fields (En los campos de Flandes), del médico canadiense John McCrae, quien falleció a principios del año 1918 a causa de una neumonía.

       El poema “In Flanders Fields”, escrito en mayo de 1915, durante la batalla de Ypres, no ha perdido su fuerza un siglo después. La idea romántica de la lucha contra el tirano contrasta con la realidad de la trinchera, donde el miedo, el fango, la sangre, la lluvia, los insectos y el hambre son los peores enemigos. Entre las trincheras se encontraban aspirantes a ser coronados por laurel y quienes no tuvieron la ocasión de llevarse su reconocimiento en vida, tan sólo a título póstumo. En medio de todo el terror nació un estilo poético fruto del conflicto bélico. Cuando comenzó La Gran Guerra, los poemas estaban llenos de alegorías patrióticas y de idealismo, pero tras ver cómo sus hermanos de trinchera caían, el deber pasaba a un segundo plano, y lo único importante era cubrir las espaldas del soldado que tenías a izquierda y a derecha. Fue entonces cuando en medio del fragor de la batalla nació el estilo poético antibélico.

       Entre los poetas antibélicos destacaron Wilfred Owen, enrolado en octubre de 1915, quien falleció una semana antes de que se firmase el armisticio; y John Alexander McCrae, poeta canadiense quien por una neumonía. La poesía de Wilfred Owen refleja el terror, el sufrimiento, el dolor y la agonía. En sus poemas se refleja la idea de cómo una juventud muy valiosa estaba siendo sacrificada inútilmente. Entre sus poemas, el más conocido es Himno a la juventud condenada, en donde resalta la guerra y el asesinato calculado, reflejando la falta de espiritualidad en los campos de batalla.

       Hay una obra capital para aquellos que quieran leer más acerca sobre los poetas en las trincheras “Tengo una cita con la muerte”, una antología de poetas que murieron en la I Guerra Mundial. Esta obra arranca con una cita de este poeta:

    “Sobre todo no estoy preocupado por la poesía. Me ocupo de la guerra, y de la pena de la guerra. La poesía está en la pena.”

       Los mejores poemas de Owen fueron escritos en un cuarto que alquiló cerca del campo de entrenamiento militar en Ripon, North Yorkshire, y fue un 4 de noviembre de 1918 cuando fue abatido por los alemanes en la localidad de Ors, cuanto intentaba cruzar el canal en una operación.

       Es una pena que esta poesía no haya tenido el reconocimiento que merece. Tardo muchos años en ser reconocida por los críticos literarios, no fue hasta el año 1964 cuando vio la luz la primera antología poética.

       El otro gran poeta antibélico fue John Alexander McCrae, médico militar y poeta de origen canadiense, quien realizó su servicio en un hospital de campaña. Su poema más conocido In Flanders Fields fue escrito tras asistir al funeral de Alexis Herlmer, su compañero. En ese poema hace mención a las amapolas que crecían en las tumbas de los soldados que fallecieron en la Gran Guerra.

    En los Campos de Flandes

    In Flanders Fields

    En los campos de Flandes
    crecen las amapolas.
    Fila tras fila
    entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
    Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
    escasamente oída por el ruido de los cañones.

    Somos los muertos.
    Hace pocos días vivíamos,
    cantábamos, amábamos y eramos amados.
    Ahora yacemos en los campos de Flandes.
    Contra el enemigo continuad nuestra lucha,
    tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.

    Mantenerla en alto.
    Si faltáis a la fe de nosotros muertos,
    jamás descansaremos,
    aunque florezcan
    en los campos de Flandes,
    las amapolas.

    In Flanders fields the poppies blow
    Between the crosses, row on row,
    That mark our place; and in the sky
    The larks, still bravely singing, fly
    Scarce heard amid the guns below.

    We are the Dead. Short days ago
    We lived, felt dawn, saw sunset glow,
    Loved and were loved, and now we lie
    In Flanders fields.

    Take up our quarrel with the foe:
    To you from failing hands we throw
    The torch; be yours to hold it high.
    If ye break faith with us who die
    We shall not sleep, though poppies grow
    In Flanders fields.

    Himno a la Juventud Condenada

    Anthem for Doomed Youth

    ¿Doblarán las campanas por aquellos que mueren como ganado?
    Sólo la rabia monstruosa de los cañones
    el rápido tartamudeo de los fusiles
    pueden rezarles una breve plegaria.

    Para ellos, no más ceremonias, oraciones ni campanas
    ni voces de luto o salvas en coros,
    Sólo el agudo, rabioso gemido de coros de obuses
    y clarines llamándolos desde dolientes condados.

    ¿Qué candelabros pueden encenderse para ellos?
    No en sus manos de niños sino en sus ojos
    brillará la sagrada luz de los adioses.

    La pálida mirada de las muchachas serán sus mortajas;
    Sus ofrendas, la ternura de dolidos recuerdos
    y cada lento atardecer se inclinará ante sus memorias.

    What passing-bells for these who die as cattle?
          — Only the monstrous anger of the guns.
          Only the stuttering rifles’ rapid rattle
    Can patter out their hasty orisons.
    No mockeries now for them; no prayers nor bells;
          Nor any voice of mourning save the choirs,—
    The shrill, demented choirs of wailing shells;
          And bugles calling for them from sad shires.
    What candles may be held to speed them all?
          Not in the hands of boys, but in their eyes
    Shall shine the holy glimmers of goodbyes.
          The pallor of girls’ brows shall be their pall;
    Their flowers the tenderness of patient minds,
    And each slow dusk a drawing-down of blinds.
  • Sobre la tiranía, de Timothy Snyder.

    ¿Qué necesidad tendría hoy en día una obra cuyo objetivo principal es aleccionar al lector sobre la tiranía cuando estamos muy preparados para reconocer las tiranías? El mundo ha vivido muchas tiranías, y en muchos países hoy en día viven bajo el yugo de un sistema político que suprime derechos y pisotea las libertades. Por ello, cuando uno pasea por su librería y ve la obra, puede llegar a plantearse qué va a decir este autor que ya no sepamos… Pues mucho, este es un claro ejemplo de un autor que no ha necesitado más de 130 páginas para dar lecciones sobre algo que pensamos que tenemos asumido. Este libro consigue que el lector se planteé una pregunta clave: ¿Sería yo capaz de advertir cuándo surge una tiranía?

       Hay dos grandes males en este mundo y que asolan el panorama político impidiendo que la luz salga de estos males como si se tratasen de dos agujeros negros: el pensar que sabemos y la falta de espíritu crítico.

       La obra que presenta Timothy Snyder es crucial para darnos un baño de humildad. No sabemos todas las claves que nos permitirían reconocer una tiranía. Es por ello que el autor de “Sobre la tiranía” nos da 20 lecciones magistrales, bien ilustradas con ejemplos contemporáneos e históricos. Cada lección invita a la reflexión ya que desvela evidencias que nosotros pasamos por alto.

       Aparentemente esta obra podría parecer un libro menor, una peregrina obra ensayística e independiente del autor, pero es un libro que hay que leer con precaución, y siendo consciente de cada palabra. Cada capítulo es un consejo, y ese consejo es ilustrado con la política comparada, con la que trata de sintetizar el pasado para que el propio lector sea consciente.

       Te invito a que leas esta gran obra que cabe en un bolsillo.

    • La obediencia anticipada es una tragedia política.
    • Tenemos la tendencia a suponer que las instituciones resistirán automáticamente incluso los ataques más directos. Ese fue el error que cometieron muchos judíos en Alemania con Hitler.
    • La vigilancia eterna es el precio de la libertad.
    • Es posible que algún día se te presente la oportunidad de mostrar símbolos de lealtad. Asegúrate de que estos símbolos incluyen a tus conciudadanos en lugar de excluirlos.
    • Son precisamente las personas que en su momento fueron consideradas excepcionales, excéntricas o incluso tontas las que hoy en día recordamos y admiramos.
    • Renunciar a los hechos es renunciar a la libertad.
    •  La verdad muere de cuatro maneras, y nosotros las hemos presenciado:
    1. La primera manera es la hostilidad descarada a la realidad verificable.
    2. La segunda manera es el mantra chamánico.
    3. La tercera manera es el pensamiento mágico, o la aceptación obvia de la contradicción.
    4. La última manera es la fe hacia el individuo equivocado.
  • Surgimiento del Humanismo.

       El término Humanismo lo podemos abarcar desde dos puntos de vista: uno general, que define de forma precisa un periodo cronológico de la historia;  otro en sentido lato, que define la exaltación de las actividades espirituales del hombre: la dignidad, el valor, la creatividad y su pensamiento. El humanismo hay que entenderlo como una actitud del hombre que decidió renovar los valores de la Antigüedad Clásica durante el siglo XIV y XV. Esa actualización tiene una única vía: el estudio de humanae litterae. La recuperación de las letras clásicas se considera como un ideal de vida, un modelo fundamental  y básico para la educación del hombre.

       En las obras posteriores a Cristo se encuentran modelos ejemplares de un ser humano perfecto. En la Antigüedad Clásica el ser humano se desarrolló libre de ataduras teológicas dogmáticas, se educó básicamente para la vida terrena, alcanzado ese grado de perfección.

       La perfección que debía alcanzar el ser humano de la época clásica coincide con la visión aportada por el Cristianismo. Esa espiritualidad, pilar fundamental del Cristianismo, se fundió con la corriente del Humanismo clásico, y permitió forjar un nuevo sentido de perfección humana. El medio para alcanzar la perfección no podía ser otro que el estudio y la comprensión de los textos primitivos, y para ello era necesario resucitar las lenguas clásicas. Por primera vez en la historia se dio importancia al texto base, excluyendo las traducciones, creando la antesala a una ciencia futura: la filología.

       Se dio un giro de 180º tomando la Antigüedad como ideal para el presente. Fue tal la  importancia de la lengua clásica como medio para alcanzar el grado de perfección que se vio como una herramienta capaz de eliminar los velos para dejar al descubierto la verdad.

       El humanismo no fue  un fenómeno que se presentó de manera repentina. El periodo de la Edad Media ha sido descrito erróneamente como un periodo de oscurantismo completo, donde la religión y la ignorancia campaban a sus anchas. Durante la Edad Media hubo muchos personajes que intentaron establecer la ideología humanista, personajes que reconocieron y supieron apreciar la importancia de los textos clásicos: San Agustín, denominado el Platón cristiano, San Gregorio Magno, San Ambrosio y San Jerónimo, San Atanasio, San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo.

       Los Padres de la Iglesia consideraron que la utilidad de esos textos no era su conservación y estudio, sino su utilidad práctica, con enseñanzas atemporales que podían aplicarse a cualquier época.

       Supieron apreciar la calidad de los textos clásicos viendo en ellos los cimientos sobre los que levantar el corpus del Cristianismo. Alcuino de York, consejero e intelectual al servicio de Carlomagno y principal exponente de la Escuela Palatina de Aquisgrán, supo ver en los textos antiguos un patrimonio de la humanidad.

       A partir de Alcuino de York las artes liberales se convirtieron en el corpus del modelo educativo. Anteriormente a Alcuino, Martianus Capella había enumerado estas artes en el siglo V, y en el siglo VI Casiodoro las convirtió en la enciclopedia liberal. Se constituían de siete vías por las que se podía acceder a todo el conocimiento. Se componía del Trivium, una vía triple en la que se adquiría el conocimiento de la gramática, la dialéctica y la retórica; y el Quadrivium, la vía por la que se accedía a los conocimientos de la geometría, la aritmética, la astronomía y la música. Estas dos ramas de estudio si establecieron en el siglo XII con el nacimiento de las Universidades, a ello acompañó el arte románico y la recuperación del Derecho romano.

       En el siglo XIV se impuso en los monasterios el estudio del griego clásico, además del latín culto; a su vez, se hizo obligatorio el estudio de las obras de los clásicos como Horacio, Virgilio, Cicerón, Ovidio, Lucano, Juvenal, Marcial, Salustio y Séneca, aunque de todos ellos, quien causó más admiración fue Virgilio.

       Entre los docentes se impuso el estudio de estos autores. El estudio de estos autores llegó a tal entusiasmo que profesores y gramáticos de la época llegaron a considerar a la misma altura los evangelios y los versos de Horacio y Virgilio, incluso se llegó a admirar a los clásicos como si fuesen santos de la religión cristiana.

       Los Padres de la Iglesia allanaron el camino que más tarde recorrerían personajes de la talla de Dante, Petrarca, Boccaccio, Bruni y Valla. El surgimiento del Humanismo no fue por tanto un hecho repentino, pues tuvo un sólido precedente. Todos los humanistas reconocieron su deuda con el periodo medieval, pero afirmaron que el Humanismo era un fenómeno novedoso ya que ellos renovaron gracias a los textos clásicos la vida, la política y la cultura de su tiempo.

       Lo realmente innovador del Humanismo fue la nueva conciencia del individuo frente a los modelos precedentes. En primer lugar, se exigió que la filología tuviese un papel protagonista en el proceso de trasformación, entiendo la ciencia filológica como la búsqueda del texto idóneo, sin añadidos ni traducciones, hecho que sin embargo no tuvieron en cuenta los autores medievales. En segundo lugar la función de las materias no sólo como vía de conocimiento sino como modelo de vida, una vida completa que ayudase al ser humano a alcanzar la eterna meta, la felicidad, destacando la espiritualidad y la naturalidad de todo cuanto proporcionaban los autores clásicos. Fue así como los autores italianos del siglo XIV sintieron que los clásicos no habían quedado obsoletos, convirtiéndose en sus verdaderos contemporáneos.

  • The Hidden School, por Dan Millman.

       El día de ayer, durante la presentación de su nuevo libro, The hidden School, en Nueva York, tuvimos la ocasión de cruzar unas pocas palabras con el afamado escritor y autor de la novela El camino del Guerrero Pacífico. La novela, que se publicará la próxima semana, es la continuación de la novela El Guerrero Pacífico. 

       The Hidden School es un libro dentro de otro libro, una búsqueda dentro de una misión y un puente que conecta con otro mundo. Esta novela es la conclusión de la historia que empezó aquella fría noche en donde Dan Millman se cruzó con un personaje al que llamó “Sócrates”. 

       Dan Millman llevará al lector a través del camino de la búsqueda espiritual, llevándolo del mundo cotidiano a lo trascendente. Continuando con la historia de El Camino del Guerrero Pacífico, Dan se viajará desde Honolulu al desierto de Mojave, desde una bulliciosa ciudad en el Imperio del Sol Naciente a un bosque aislado. Un viaje épico que lo llevará a la Escuela Oculta. En su viaje, Dan descubrirá lecciones de vida ocultas a plena vista que señalan el camino a una vida inspirada en el eterno presente.

       A lo largo del camino se irá cruzando con personajes destacables a medida que descubre la naturaleza y la realidad de El Yo, la muerte y, por último, un secreto tan antiguo como la propia existencia del mundo. Descubre los poderes ocultos de la paradoja, el humor y el cambio; atreveos a sumergiros en una visión que os hará cambiar vuestro punto de vista acerca del potencial de la vida.

    Lo poco que pudimos hablar con Dan Millman nos contó que la obra va a empezar a distribuirse en inglés, pero que está previsto que se traduzca a más de 10 idiomas, incluido el castellano.