Tauromaquia: De la cultura al folklore.

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    Es muy probable que me arrepienta de haber escrito este blog ya que lo que voy a tratar es un tema que no es fácil tratarlo sin que la gente acabe ofendida o cabreada. Al fin y al cabo hice Lector hablando a gritos para tener un espacio en donde hablar de literatura y de actualidad, sin miedo a mojarme en ciertos temas, siempre y cuando lo que diga sea con fundamento y respeto. Este es un tema del que puedo hablar porque he visto los dos bandos y conozco gente muy cercana que está en un bando y en otro.

    No creo que tuviese más de 12 años cuando fui por primera vez a una corrida de toros. Sin entrar en detalles macabros y morbosos, mi experiencia fue muy mala. No fue un espectáculo que me gustase, no es algo que recomendaría ver ni tampoco algo que pueda defender. A raíz de mi experiencia comencé a frecuentar círculos animalistas que estaban en contra de la tauromaquia. Fui a manifestaciones en mi ciudad y fui a otras ciudades, incluso a Pamplona. Estuve suficientemente metido como para saber de lo que voy a hablar. No voy a generalizar, voy a hablar desde lo que yo vi, seguramente en otros sitios no son así, pero lo que yo viví en mi ciudad fue bochornoso.

    En una de las manifestaciones, no se si fue porque entre los manifestantes había personas que querían reventar la manifestación o porque dentro del movimiento antitaurino hay gente así, no lo sé. El caso es que cuando estábamos frente a la plaza con las pancartas, cuando comenzaron a llegar los taurinos, el ambiente se caldeo hasta un punto muy desagradable. Llovieron los insultos desde un lado y desde el otro, incluso presencié, sin que este padre dijese nada, como unos antitaurinos gritaron «Hijo de puta» a un padre que llevada a su hijo al espectáculo. Fue en aquel momento cuando dije para mí: «Yo no pertenezco a esto.»

    No podía defender a un animal desde el improperio y la violencia verbal. Tampoco comparto que se tenga que defender a los animales mostrando imágenes explícitas de un toro vomitando sangre, un perro apaleado hasta la muerte o un cerdo con el canal abierto, no puedo. Por lo que sea soy una persona que ese tipo de imágenes no las tolero y tampoco veo correcto que tengan que mostrarse continuamente para concienciar a la gente. Desde la educación y el respeto se hace mucho más, y no creo que la vía actual sea el camino apropiado.

    El respeto, el fundamento, la tolerancia y la educación son mis pilares en donde apoyarme para poder luchar y defender mi posición. Pero esto es mi opinión, no es la primera vez que hablo tanto con taurinos como con antitaurinos acabando la conversación con una cierta tensión que a mi me echa hacia atrás.

    Dicho esto, os preguntaréis qué tiene que ver el título con lo que estoy diciendo. Aquí me voy a posicionar desde lo que yo considero que es correcto, y es la defensa del animal. La cultura es una expresión artística que ensalza ciertos valores. Yo soy un gran defensor de todas las manifestaciones culturales que se han dado en todos los lugares del mundo, pero no puedo defender el folklore. En España tenemos por nuestra historia una cultura riquísima. Lo que tenemos es algo único en el mundo, pocos países pueden decir que tiene parte de cultura prerromana, romana, cartaginesa, árabe, judía y cristiana. Es algo único. Hemos tenido a escritores de talla mundial, de una calidad espectacular, pintores y escultores impresionantes y grandes compositores a la altura de Mozart como fue Vicente Martín y Soler. Esto es lo que yo defiendo, esta es la cultura que voy a defender. El conflicto sucede cuando algunos quieren llamar cultura a lo que en realidad es folklore. Todas las festividades donde se usan animales como divertimento están ausentes de ese detalle principal que tiene la cultura y es la idea de mejorar al individuo a través de cultivar las artes y las ciencias.

    Cuando se trata de llamar a un espectáculo cultura uno se tiene que preguntar ¿En qué mejora esto al individuo y qué enseñanza voy a obtener de ello? Si la respuesta es puro divertimento, no se le puede llamar cultura. Y no trato de usar folklore como un término despectivo que infravalore festividades, bailes o espectáculos, pero la cultura tiene un grado superior que la convierte en algo imprescindible para la sociedad y para la mejora del individuo. La tauromaquia es algo totalmente prescindible, no es cultura es folklore, es una tradición que ha pasado de generación en generación y que con el tiempo se mantendrá o acabará por desaparecer.

    Yo no voy a entrar en el resto de argumentos, únicamente quería dejar claro el porqué es un error llamar a la tauromaquia cultura. También espero que con esto nadie se haya sentido atacado, y me encantaría conocer las opiniones de los demás respecto a si ven la tauromaquia como folklore o cultura.

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2 thoughts on “Tauromaquia: De la cultura al folklore.

  • Reply Belge 21 enero, 2019 at 10:08

    La cultura es, por definición, agricultura. Trabajo de la tierra. El lenguaje y la civilización proceden, a su vez, de la ganadería. La cría e intercambio de animales (entre los que está el hombre/mujer). Por otra parte, es bastante probable que Europa signifique, etimológicamente, tierras del Uro, antepasado del toro, el totem de toda la mitología greco latina. Por no hablar de que con el invento del Circo, Roma dio un salto de calidad absoluto hacia la modernidad. De modo que: ¿si una corrida de toros no es cultura viva y real, qué lo es?

    • Reply admin 21 enero, 2019 at 10:32

      Europa no significa tierras del Uro. Martin Litchfield West afirmó que su etimología es semítica y viene de la palabra ʔrb, que significa «ponerse el sol», y hoy en día, entre los lingüistas, es la teoría más aceptada. Respecto a si una corrida de toros es cultura viva, hay que diferenciar entre cultura y folklore. La tauromaquia no deja de ser una tradición del acervo popular, no puede catalogarse de cultural porque la función de la tauromaquia es entretener, no enseñar. La cultura tiene un carácter educativo mientras que el folklore es entretenimiento.

      Cabe precisar que señalar el invento del Circo Romano como un salto a la modernidad es una apreciación personal, no objetiva. Por lo que he leído sobre la historia de Roma, el salto a la modernidad se dio en diferentes fases y con aportes como la Lex duodecim tabularum.

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