Tengo una cita con la muerte

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Mi visión de la obra


   “Tengo una cita con la muerte” escribió entre el fango, la sangre y el fuego Alan Seeger, quien más tarde fallecería a causa de los disparos de ametralladoras alemanas en Belloy-en-Santarre. Esta obra que os traigo es un canto poético que clama contra el horror de la guerra y aboga por luchar contra la sinrazón. Parece una contradicción, y es así. Algunos poetas de esta antología veían en la guerra una oportunidad para mostrar la valía y el honor de un hombre que se enfrenta a la tiranía, por otra parte están los poetas que se sintieron engañados y que vieron cómo se los conducía a una muerte para defender a políticos que causaron esa guerra, pero que no luchaban en ella. Sea como fuere, el horror que muestran los versos reflejados en las páginas de esta obre no deja lugar a la imaginación para que visualice una imagen del horror de la guerra.

   Esta antología poética recoge veintidós poemas escritos por poetas que fallecieron durante el conflicto de la Gran Guerra de 1914. Algunos de estos poetas, que se enfrentaron contra el ejército alemán, ya tenían fama, otros la encontraron tras su muerte. Los poemas no fueron escritos en la comodidad y la calidez del hogar, lejos del frente, sino en el horror de la primera línea. La sangre, el sudor y la pólvora pueden olerse al pasar las páginas, y ese horror que reflejaron estos poetas no tenía otra intención que evitar otra guerra como aquella, pero no lo consiguieron.

   Los poemas tienen una calidad asombrosa. Hay que tener en cuenta el momento en el que fueron escritos. Tras una batalla, el poeta logra serenarse y se dedica a componer poemas sobre la guerra en la que está luchando. Esos poemas adquieren un sentido de inmortalidad por la idea que transmite, son un grito desgarrador que clama por acabar con la sinrazón.

   Considero que lo más valioso de esta antología es la visión que tienen los jóvenes al ver cómo les han arrebatado una vida que soñaban en donde una vida en familia con trabajo y sueños ha sido sustituida por una vida corta donde la parca es la principal protagonista.

 

“No morimos por una bandera, ni por un rey, ni por un emperador,

Sino por un sueño, nacido en la secreta cabaña de un pastor,

Y por la secreta Escritura de los pobres.”

Thomas Michael Ketle

   La muerte es una fuerza de la naturaleza que no tiene cuentas que rendir con nadie, pero el hombre sí que las tiene. Es un deber de toda persona que vive hoy en día no olvidar lo que ocurrió, ni olvidar a los protagonistas que no pudieron contar su historia. La guerra es un acto que debe quedar para siempre en la historia.

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Tengo una cita con la muerte
en alguna disputada barricada,
cuando la primavera vuelva con susurrante sombra
y las flores de manzano llenen el aire
–tengo una cita con la muerte
cuando la primavera traiga los días hermosos y azules
de vuelta–.

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Puede ser que me coja de la mano
y que me lleve a su tierra oscura
y que cierre mis ojos y que apague mi aliento
–quizá pase a su lado en la quietud–.
Tengo una cita con la muerte
en alguna descarnada ladera de colina arrasada,
cuando la primavera regrese, un año más,
y asomen las primeras flores en el prado.

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Dios sabe que sería mejor estar bien cubiertos
en seda y ser tendidos con perfumes,
donde el amor palpita en sueño placentero,
pulso cercano al pulso, y aliento al aliento,
donde los despertares acallados son queridos…
Pero tengo una cita con la muerte
a medianoche en algún pueblo en llamas,
cuando la primavera se encamine otra vez al norte,
y yo siempre soy fiel a mi palabra,
no faltaré a mi cita.

ALAN SEEGER

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Sinopsis de la editorial


   Incluidos en cartas, publicados en periódicos y, muchas otras veces, encontrados en los bolsillos de los propios cuerpos, los poemas de los poetas que murieron en la Primera Guerra Mundial constituyen el testimonio singular de una de las épocas más trágicas y fascinantes de la Historia. Es la poesía del horror, de la decepción, de la desesperanza y de la locura, es la única poesía joven con pleno derecho a llamarse así. Es la poesía de la guerra. Es la poesía de los muertos.

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