Un gallo y un pavo

Un gallo y un pavo corrieron por Granada en 1928. Muchos granadinos en 1970 aún se acordaban del revuelo que causaron estos dos “animales” en la Granada de Lorca. Federico por aquel entonces ya vivía en Madrid sin dejar de visitar y pasar períodos en su Granada. Fue en uno de sus regresos cuando, junto con un grupo de jóvenes granadinos, fundó una revista en la que se pudiera defender las ideas artísticas más revolucionarias que en otros países ya se habían asentado.

Aquella revolucionaria voz llegó hasta Granada, aquella Granada reaccionaria. Así fue como en tono satírico la revista Gallo nació para ser el dueño del corral de los artistas y dejar así a un lado a los «carcas y cavernícolas» que se resistían al cambio. «Nos vamos a meter con todos» decían «hasta con el arzobispo si hace falta».

El trono y la corona hacían grandes esfuerzos por no sucumbir y ser enterrados bajo el polvo de la historia que en la II República se levantaba. Federico llamaba a este sector inmovilista  «Los putrefactos». Con la nueva revista Gallo pretendían hacer frente a este sector y de una forma satírica sacarles las vergüenzas. Parecía que un nuevo orden se había instaurado en el mundo de la cultura pero en el corral granadino apareció un rival, la revista Pavo. Esta nueva revista se fundó desde los sectores más conservadores para atacar con las mismas armas que usaba la revista Gallo y su lema era «El Pavo se come al Gallo.» Revolucionarios contra conservadores, pavistas contra gallistas, Granada se había convertido en un territorio dividido en dos.

Esa división se hacía tangible en las tertulias de los cafés y los granadinos no se perdían ninguna. En aquellos templos a la cultura se hacían acalorados debates, gallistas contra pavistas; los cafés, bares y tabernas se convirtieron en escenarios de grandes debates, incluso en alguno se llegó a las manos pero poco tiempo después se destapó la broma. ¿A qué broma me refiero? Lee el siguiente poema para saberlo:

Para hacer buena poesía,
aunque sea putrefacta,
versos que rimen con garbo
o prosas sin camelancia,
es necesario, señores,
ser muy de la retaguardia,
tener ingenio de ley,
aprender bien la gramática,
hacer uso del cerebro,
Expresar como Dios manda.
chicos terribles del gallo,
orientar bien vuestra barca
porque si no la orientáis
os vais al fondo del agua.

Revolución imponente
la que ha ocurrido en Granada.
apartarse de la fiera
renovadora que pasa
en forma de gallo implume
de cabeza iconoclasta.
Amigos y compañeros
cagatintas de vanguardias,
comerse ese gallo afónico
ido de vuestra garganta
o meterlo en el corral,
no lo asoméis a las bardas.

Disparates divertidos,
estridentismos sin tasa
los que este gallo nos dice,
gallo sin picos ni patas.
Admirados vanguardistas
los de las extravagancias,
lucid un gallo más listo
o comed su cresta asada.

   ¿No lo has visto? Vuelve a leer el poema pero esta vez fíjate en la primera letra de cada verso y leerás lo siguiente «Pavo está hecho por la redacción del Gallo». Al final, tras los acalorados debates que hubo, los ánimos se calmaron y la gente se tomó la broma de la redacción de Gallo con mucho humor excepto, claro está, los grupos más retrógrados que vieron aquella broma como una ofensa.

   Carmen García González, prima de Federico García Lorca, afirmó que fue el mismo Federico quien tuvo la idea de publicar una contrarrevista a Gallo al darse cuenta de las reacciones en contra que provocaba Gallo provocaba en Granada.

   Esta anécdota es sólo una más entre un millón que demuestra el espíritu bromista, juguetón y burlón de Lorca

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